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Por primera vez en 2 Décadas , disminuyó el acceso de la clase media a la educación superior

Según un análisis del Centro de Estudios y la División de Educación Superior del Mineduc, publicado en El Mercurio el 6 de febrero del 2011.  

 

Entre 2006 y 2009 un 10% menos de jóvenes de clase media tuvo acceso a un Centro de Formación Técnica, Instituto Profesional o Universidad, según demostró la encuesta Casen 2009. Estudiantes que no pueden acceder a becas por sus bajas notas, o que no terminan los estudios por falta de recursos son elementos de la cifra que puso en alerta al Ministerio de Educación.  

La situación de un joven de 18 años de clase media es la siguiente. Su familia tiene un ingreso promedio de $533.000. Acaba de terminar cuarto medio en un colegio municipalizado y rindió la PSU, con la esperanza de entrar a la Educación Superior. Su promedio de notas es de 5,5, igual que el promedio de sus pares de colegios particulares subvencionados y sólo 4 décimas más bajo que los de particulares pagados. Pero obtiene 205 puntos menos en Matemática que sus pares de sectores más altos. Con ese rendimiento, y como no pertenece al estrato social más bajo, tendrá dificultades para postular a créditos o becas del Estado. Buscará solución en bancos privados. Probablemente se endeudará y quizás no termine la carrera.

Ese es el crudo escenario al que se enfrenta una familia de clase media estándar en Chile. Una realidad que reveló la encuesta Casen 2009, al demostrar que disminuyó en un 10% la cobertura de educación superior en este estrato social, el único retroceso en 20 años de avances en la materia. La cifra puso en alerta al Ministerio de Educación, e impactó directo en la División de Educación Superior de la cartera, donde Juan José Ugarte, jefe del departamento, junto la coordinadora del Núcleo de Educación Superior del Centro de Estudios del Mineduc y Ph.D de New York University, Anely Ramírez, pusieron en marcha un análisis que explique la disminución y, sobre todo, genere las políticas públicas necesarias para revertirla en el corto plazo.

El tema es la prioridad de la cartera en un año que estará enfocado, por iniciativa del propio Presidente Piñera, a superar el 40% de cobertura y potenciar la calidad de los estudios superiores, para alcanzar a los países desarrollados como Australia, que ya alcanza el 70%. Esto, porque el acceso a Centros de Formación Técnica, Institutos Profesionales o Universidades es un factor fundamental para terminar con las brechas socio-económicas del país. "Es la gran palanca de movilidad social. Cuántos jóvenes hay en educación superior es relevante para predecir cómo nos va a ir como país en el futuro", argumenta Juan José Ugarte.

Sin recursos y con bajos puntajes de PSU

Como es de esperar, los que tienen más posibilidades de acceder a la educación superior son los estudiantes con mayores recursos. Quienes pertenecen al decil más alto acceden en un 93,3%, lo que se traduce en que, en 20 años, la cobertura aumentó desde un 47,9% hasta alcanzar la gran mayoría del sector socioeconómico. Un primer paso para estar a la altura de países desarrollados. Pero la sorpresa más esperanzadora la dan los estratos más bajos: desde 1990 a 2009 casi se quintuplicó el acceso de los jóvenes del decil más bajo, con ingresos familiares iguales o menores a $114.300. Hoy, el 19,1% de los estudiantes ingresa al sistema, mientras a principios de los 90 sólo lo hacía el 4,1%. Entonces, si el resto de los estratos aumentaron sus posibilidades de ingreso a la educación superior, ¿qué pasó entre 2006 y 2009 con la clase media?

Según los expertos del Centro de Estudios del Mineduc, una de las primeras causales es la baja que se produjo también en la cantidad de alumnos de clase media que terminaron el colegio. Pero la baja afectó, en distinta medida, a sectores bajos, medios y altos, por lo que son otras las razones que explicarían el fenómeno particular de la clase media. Las restricciones económicas serían uno de los factores clave. Una familia promedio de clase media tiene más gastos que ingresos, por lo que suele llegar a fin de mes con deudas impagas, o recibe subsidios del Estado para suplir esa brecha. Los ingresos de una familia del IV quintil serían de $670.000 promedio por hogar, pero su nivel de gastos alcanzaría $697.000, según la Encuesta de Presupuesto Familiar de 2008. Es decir, el grupo familiar llega siempre a fin de mes con deudas.

A pesar de esa estrechez económica, o precisamente por eso, la educación de los hijos pasa a ser la mayor aspiración de la familia. De todos los sectores sociales, la clase media es la que más invierte en educación. "Antes, lo más importante era tener una casa propia para heredársela a los hijos, mientras que hoy lo más importante es la educación", explica Ugarte. Con aranceles que parten de los $70.000 en formación técnica, y que bordean los $350.000 en el caso de la educación universitaria, el escenario se hace aún más crítico cuando postula el segundo o tercer hijo.

Entonces los padres optan por buscar financiamiento externo. Y con ello surgen nuevos problemas, porque las becas y créditos del Estado exigen, en muchos casos, no sólo pertenecer a un grupo socioeconómico bajo, sino además tener un buen rendimiento académico. Es ahí donde se cierran sus puertas. 

No se trata de diferencias en el nivel de enseñanza en los diversos colegios. El análisis del Mineduc rompe todos los mitos: en el año 2009, el promedio fue de 5,5 tanto en establecimientos municipales como particulares subvencionados, y sube sólo a un 5,9 en particulares pagados. Es en la PSU donde se disparan los puntajes, en especial en la prueba de Matemáticas. Sin importar su nivel socioeconómico, los estudiantes de colegios municipalizados responden correctamente 7 de las 70 preguntas que tiene el test, en promedio. Mientras, en un establecimiento particular pagado, el promedio es de 41 respuestas correctas, es decir, seis veces mayor.

A todo ello se suma un entorno que no confía en que podrán ingresar a la educación superior. Sólo el 6,2% de los profesores de colegios municipales confía en que sus alumnos llegarán a la universidad, según demostró un estudio del centro de Investigación y Desarrollo de la Educación de la U. Alberto Hurtado (CIDE) en diciembre de 2010.

El problema mayor es que, aunque superen estas barreras, es poco probable que puedan terminar la carrera. "La clase media es la más vulnerable a desertar de los estudios. Por eso no se trata sólo de su acceso, sino de poner los incentivos para que se titulen", aclara Anely Ramírez, coordinadora del Núcleo de Educación Superior del Centro de Estudios del Mineduc.

 

Más becas para estudios técnicos y mayor focalización

El tema preocupa porque las expectativas de salario de un joven que estudia en un Centro de Formación Técnica aumentan 1,5 veces respecto a uno que sólo termina IV medio; el doble si ingresa a un Instituto Profesional y el triple si termina la universidad.

La primera solución ya la anunció el ministro de Educación Joaquín Lavín a fines de 2010. A partir de 2012 los estudiantes que estén dentro del 5% mejor de su colegio municipal podrán ingresar a la educación superior, con un 580 puntos en la PSU.

Otra de las alternativas es potenciar los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales. Actualmente el 50% de los jóvenes opta por estas instituciones, pero aún se estima que se necesitan 500 mil técnicos en el país. "Hay una distorsión en el sistema: algunos títulos profesionales son menos valorados que los de un instituto profesional, y la que se ve afectada es la clase media, que se endeuda en una universidad de dudosa calidad y no logra un buen empleo", explica Anely Ramírez.

El equipo de expertos también ha encontrado desafíos pendientes en la ayuda estatal. Respecto a los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales, hay una gran asimetría: aunque el 98% de los alumnos provienen de colegios particulares subvencionados y de grupos socio-económicos bajos, sólo 1 de cada 3 jóvenes recibe beneficios. En las universidades, en tanto, la cifra aumenta a 2 de cada 3. Por eso, entre otras medidas, ya se anunció para este año un aumento de un 15% en las becas para los establecimientos técnicos, así como de un 30% en el acceso a créditos.

A largo plazo, se implementarán folletos con información para los estudiantes, profesores y padres para que conozcan los beneficios estatales desde I medio. Por lo pronto, ya encargaron dos estudios para analizar la focalización e impacto de las becas y créditos, uno a cargo del Ministerio de Hacienda y otro del Banco Mundial. "Nos interesa saber a quiénes están llegando y reformular el sistema, para alcanzar el orden del 65% de cobertura en 2020. Nos interesa movilizar a los niveles bajos, impulsar el ingreso de la clase media y mantener los niveles de penetración en las clases más altas", señala Juan José Ugarte.  

 

En busca de una definición más adecuada de "clase media"

El hecho de que los padres tengan estudios superiores o no, es un factor predictivo del ingreso y éxito de los jóvenes de clase media en la educación superior, ya que les ayudarán a terminar los estudios. En caso contrario, enfrentarán mayores dificultades. Esas diferencias en la clase media alertaron a los expertos. Aunque en el análisis actual consideran a familias que viven con un promedio de ingresos mensuales de $453.000 a $670.000, su intención es adoptar una definición más adecuada.

"Un alto porcentaje de la población se autodefine como clase media, por lo que algunos se excluyen de postular a beneficios, aunque podrían hacerlo. Hay distintas necesidades que hay que considerar", explica Anely Ramírez.

 

 FUENTE: Pamela Ohlbaum Toledo/ El Mercurio/ 6 de febrero 2011 (Textos, fotografías e infografías extractadas de El Mercurio)