Propedéutico UNAP retoma sus actividades y entra en la recta final de su proceso 2026
Tras la suspensión provocada por los eventos climáticos, estudiantes de distintos establecimientos de Tarapacá retomaron las actividades del Programa Propedéutico Institucional de la UNAP, que entra en su etapa final con talleres, experiencias de campo y acompañamiento vocacional.

Hay algo que cambia cuando el liceo queda atrás y la universidad deja de ser una idea lejana. Los pasillos son distintos, aparecen estudiantes de otras carreras y surgen nuevas preguntas sobre el futuro.
Eso es parte de lo que están viviendo las y los jóvenes que regresaron a las actividades del Programa Propedéutico Institucional de la Universidad Arturo Prat, luego de la suspensión ocasionada por los eventos climáticos que afectaron a Iquique.
La vuelta encontró a una generación motivada por razones que van más allá de ocupar un cupo. Algunos buscan orientación para decidir qué estudiar; otros quieren conocer las carreras, ampliar sus conocimientos y experimentar cómo será la vida universitaria.

Para Danitza Figueroa, estudiante de cuarto año medio del Liceo Politécnico de Iquique, y Nohemí Cornejo, del Liceo Bicentenario Domingo Santa María, el programa les permite acercarse a esa experiencia. “Queríamos conocer un poco más de las carreras, conocer amigos y pasar un poco más de tiempo fuera de la rutina”.
También hay quienes llegaron con una decisión aparentemente tomada y terminaron descubriendo nuevas posibilidades. Jocelyn Esteban, estudiante del Liceo Alcalde Sergio González Gutiérrez de Pozo Almonte, ingresó buscando orientación para su futuro.
“Quería expandir mis conocimientos y que me guiaran en lo que quería estudiar”, explica. Su experiencia, sin embargo, fue más allá: “Yo entré al Propedéutico más que nada porque quería buscar una nueva opción a lo que quería estudiar, porque tenía decidido algo, pero aquí en el Propedéutico he decidido otro cambio”.
Para Matiuw Zárate, estudiante de Academia Hospicio, la motivación estuvo en conocer anticipadamente esa nueva etapa. “Yo me metí porque quería saber más y tener una nueva experiencia sobre cómo va a ser la universidad después de nuestra salida de media”.
CONOCIENDO EL MUNDO UNIVERSITARIO

Para otros estudiantes, el Propedéutico representa además una posibilidad concreta de continuidad de estudios.
Benjamín Henríquez, del Colegio William Taylor de Alto Hospicio, cuenta que decidió participar porque quería estudiar una carrera que forma parte de la oferta vinculada al programa y, al mismo tiempo, aprender durante el proceso.
La experiencia también le ha permitido conocer una dinámica distinta a la del colegio. “Es un ambiente como más tranquilo y los niños son más agradables, se hace más entretenido venir a ver las carreras. Además, como todos somos probablemente de la misma edad, es fácil socializar”.
Conversatorios, talleres y espacios de convivencia han permitido que las jornadas no se reduzcan al aula y que estudiantes de distintos establecimientos comiencen a familiarizarse con la vida universitaria.
Constanza Contreras, también estudiante del Liceo Alcalde Sergio González Gutiérrez de Pozo Almonte, destaca precisamente ese ambiente. “Las personas y el ambiente es muy sano, te invita a aprender y compartir”.
TRANSICIÓN QUE COMIENZA ANTES DE ENTRAR

La coordinadora general del Propedéutico, Rossana Cortés, valoró el regreso y la alta asistencia de las y los estudiantes.
“Entramos contentos con respecto al Propedéutico por haber retomado las actividades después de este período en que nos vimos afectados por los eventos climáticos”.
El programa se encuentra ahora en la recta final de su proceso académico y todavía quedan varias experiencias por desarrollar. Entre ellas están un taller de astronomía educativa, a cargo del profesor Andrés Escudero; una salida a Humberstone, que contempla talleres prácticos vinculados con las carreras; y la exhibición del documental La ciudad de los niños, de Mauricio Santander, que aborda la vida cotidiana de niñas y niños en la antigua salitrera.
La programación permitirá que las y los estudiantes sigan conociendo la universidad desde distintos ángulos: las carreras, el territorio, la cultura, las experiencias prácticas y también las herramientas necesarias para enfrentar el paso desde la enseñanza media hacia la educación superior.

Para Antonio López, encargado del área vocacional del Programa Propedéutico Institucional, comienza una etapa especialmente intensa. “Entramos ya a la etapa como de cierre del programa”, explica, adelantando actividades de terreno, experiencias de campo, visitas y acompañamiento vocacional.
Este acompañamiento cobra especial importancia frente a la PAES, la elección de una carrera y la posterior postulación, procesos que pueden estar acompañados de incertidumbre. La apuesta es que las y los jóvenes lleguen a esas decisiones con más información y herramientas.
López destaca, además, el interés de esta generación por estudiar pedagogía, una de las áreas que dio origen al programa, junto con otras carreras de las áreas sociales y de recursos naturales.

APRENDER A SER UNIVERSITARIO

La transición también considera habilidades personales. En la jornada de regreso, la directora de Asuntos Estudiantiles de la UNAP y psicóloga, Luz María Muñoz, desarrolló un taller sobre competencias comunicativas asertivas e inteligencia emocional.
“No tengan miedo de transformarse”, fue uno de sus principales mensajes.
La profesional planteó que llegar a la universidad no significa solamente adquirir conocimientos, sino también aprender a relacionarse, enfrentar dificultades y construir progresivamente autonomía.
Y dejó otra invitación para las familias, escuchar a las nuevas generaciones. “Cada generación es distinta, tiene dificultades, pero también tiene fortalezas”, sostuvo.
DEL PROPEDEUTICO A ACOMPAÑANTES DE OTROS JÓVENES

Una parte singular de esta experiencia está en quienes ya pasaron por ella.
La Patrulla Prope, integrada por estudiantes universitarios, acompaña a quienes actualmente participan del programa. Son jóvenes que conocen desde dentro las dudas y expectativas que aparecen antes de dar el salto a la educación superior.
Para Cathalina Heimpeller, estudiante de Pedagogía en Educación Básica, formar parte de esta agrupación significa ayudar a quienes vienen desde el liceo a familiarizarse con la universidad.
“Elegí estar en la Patrulla por el hecho de hacer un ambiente tan educativo y enseñarles a los niños para que se vayan transicionando poco a poco del liceo a la universidad”, explica.
Arlette Ogalde, estudiante de Pedagogía en Educación Diferencial, agrega que “la transición de la enseñanza media a la universitaria puede ser complicada, pero este acompañamiento les permite a las y los estudiantes integrarse, conocer personas y familiarizarse con un ambiente distinto que muy pronto podría ser el de ellos”.
Desde la misma carrera, Ilhiane Ogalde destaca que el programa también permite conocer distintas vías de acceso a la educación superior y aclarar objetivos antes de elegir una carrera.
José Miguel Condori, estudiante de Contador Público Auditor e integrante de la Patrulla Prope, recuerda que su propia experiencia durante 2025 fue determinante. Las actividades de terreno, exposiciones y convivencia le permitieron ganar seguridad.
“Era entretenido y te brindaba mucha experiencia, mucha personalidad, quitar el miedo a exponer, a hablar, a convivir, a socializar y eso”, recuerda.
Ahora busca que otros jóvenes puedan vivir esa misma experiencia.
UN PUENTE HACIA LO QUE VIENE

El Programa Propedéutico Institucional de la UNAP funciona como un puente de acceso inclusivo y equitativo para estudiantes de enseñanza media de Tarapacá, acompañándolos en su transición hacia la educación superior mediante orientación vocacional, desarrollo de competencias académicas y socioemocionales y experiencias vinculadas a la vida universitaria.
El proceso 2026 continuará durante las próximas semanas con nuevas actividades, en una etapa marcada por la PAES, la postulación y la posterior matrícula.
El programa, además, se prepara para conmemorar diez años desde su creación. Nació como un Propedéutico Pedagógico, vinculado inicialmente a la Facultad de Ciencias Humanas, y actualmente corresponde a un programa institucional dependiente de la Vicerrectoría Académica.
La conmemoración contempla actividades durante la primera semana de octubre, entre ellas una charla magistral del divulgador científico Gabriel León, una ceremonia central y un conversatorio histórico con estudiantes de distintas generaciones que hoy son profesionales o están culminando su formación.
El cierre del Propedéutico 2026 está previsto para el 30 de octubre, con la entrega de las constancias de aprobación a quienes completen el programa.
Después vendrá otra etapa: acompañar a estos jóvenes en sus decisiones y esperar que, entre las opciones que tienen por delante, también encuentren en la UNAP el lugar donde quieren comenzar su vida universitaria.
Porque quizás esa sea una de las principales huellas del Propedéutico: que la universidad deje de ser una posibilidad abstracta y se convierta, mucho antes de la matrícula, en una experiencia que ya comenzó a vivirse.
Esta versión conserva el hilo narrativo original, pero queda bastante más compacta y con mayor ritmo de lectura. También dejé las cuñas que aportan motivación, transformación, experiencia universitaria y acompañamiento, evitando que los testimonios se sientan acumulativos.
