NEURONAS ESPEJO, EMPATÍA Y RELACIÓN CON LA ALTERIDAD

Reflexión Académica

2021

 

Nuestro cerebro humano, con sólo 1500 grms, 1300 cc y una red  interconectadas de neuronas , es capaz de controlar todos nuestros procesos mentales y de comportamiento (Rosales-Reynoso, 2015). Desde su gran evolución de 200.000 años ha experimentado cambios y avances relevantes que lo han llevado a altos niveles de especialización en distintas áreas del conocimiento a través de cambios evolutivos, principalmente, en su neocorteza. Al respecto (García, 2008, p.3) señala, “La nueva especie presentaba características físicas particulares, como un cerebro de mayor tamaño, pero lo más importante eran sus nuevas competencias y capacidades mentales, cognitivas y lingüísticas, así como los productos culturales que crearon”. Pero, no todo ha sido avance cognitivo, adicionalmente el homo sapiens ha evolucionado en su vida social  y comunicación con otros a través del arte, la computación, la escritura, entre otros elementos.

Uno de estos aportes ha sido el desarrollo de la mente del individuo y su capacidad para comprender el funcionamiento de sus propios procesos metacognitivos, ya sea en cuanto a conocimientos y el control mediante caminos lógicos de planificación, supervisión y evaluación de los mismos. No obstante lo anterior, el cerebro humano no sólo es capaz de comprender sus propios procesos cognitivos, sino que también inferir el de otros individuos a través de la capacidad para ponerse en el lugar mental del otro a través de emociones, sentimientos, intenciones, intereses, etc. Para un profesor esta situación es relevante, toda vez que logre entrar en la mente del alumno y comprender cuál es su estado total para desarrollar su proceso de enseñanza aprendizaje (alteralidad). “El cerebro dispone de redes neurales especializadas, que nos permiten crear ingeniosas hipótesis sobre cómo opera la mente de otras personas. A partir de estas hipótesis anticipamos y predecimos con acierto las conductas de los demás” (García, 2008, p.6).      

La neurobiología ha avanzado mucho respecto a lo que ha denominado neuronas espejo, un tipo de neuronas que se activa en el cerebro de una persona cuándo realiza una determinada acción o en su defecto cuando  observa la misma  en otro individuo. En este último caso, es como si el observador mapeara  en su cerebro los mismos pasos para realizar una actividad que otro en la realidad está llevando a cabo, en rigor, se realiza un proceso que los científicos denominan acción-ejecución-intención. “ Formadas estas asambleas neuronales de acción-ejecución-intención en un sujeto, cuando ve a otro realizar una acción, se provoca en el cerebro del observador la acción equivalente, evocando a su vez la intención con ella asociada” (García, 2008, p.7).

Son muchos los ejemplos en donde las neuronas espejos facilitan un aprendizaje empático. Al sonreír, hablar, bailar, ver jugar algún deporte, etc. También se activan cuando observamos que otras persona está pasando por un buen momento con alegría  o uno malo con dolor y tristeza. “ En la empatía experimentada ante situaciones emotivas influyen factores de tipo cognitivo y social como la proximidad y familiaridad con la persona observada. De otra manera, la empatía no es únicamente una reacción instintiva innata, depende también de la educación y de la experiencia“ (García, 2008,p.13).

 

Irving Cadamuro Inostroza
Ph.D in Business Administration
Magíster en Finanzas
Magíster en Desarrollo Curricular y Proyectos Educativos

 

Referencias bibliográficas

García, E. (2008). Neuropsicología y educación. De las neuronas espejo a la teoría de la mente. Revista de psicología y educación. (2008) Vol. 1, 3, pág. 69-90. 

 

Rosales-Reynoso M. (2015). Evolución y genómica del cerebro humano. Neurología.