LA EDUCACIÓN COMO UN MECANISMO EVOLUTIVO DE SIGNIFICACIÓN BIOANTROPOLÓGICA

Reflexión Académica

      2021

Al cerebro se le atribuye una facultad relevante, la de pensar. También se le asignan funciones como obtener, procesar información, crear nuevos conceptos, formular ideas, creencias y distintos estados mentales de conciencia e inconciencia. Numerosos fenómenos naturales y sociales son explicados por este órgano en base a una suerte de procesos y pasos lógicos, todos ellos bajo el alero del conocimiento científico, el positivismo, el empirismo y constructos neurofisiológicos de validez universal. Pareciera que el ser humano explica su realidad sólo en base a su racionalidad (Descartes, 2006) dejando de lado otros factores más multidimensionales y complejos que pudieran incidir en el mismo. En este sentido, considerar al cerebro como el epicentro organizativo de lo biológico, antropológico y sociológico y su relación, por ejemplo, con el Estado, la Nación y las distintas sociedades es lo más aceptable bajo la perspectiva de la bioantropología. No podemos situar al ser humano como una unidad sin conexión con su genética, su ecología y su cultura. Tampoco se puede asegurar que las distintas relaciones sean complementarias, antagónicas o inciertas (Morin, 2000). Vivimos un mundo incierto en donde el dinamismo es la constante, en donde el caos no es conflicto, sino la apertura de un nuevo orden.  Todos estos elementos son cruciales al momento de dar una explicación y desear resolver un problema y tomar decisiones que involucran al ser humano en la praxis. “Sólo aquellos que desafían al miedo son quienes logran crear nueva riqueza. Pero para lograrlo no se puede “tener miedo al miedo”: hay que provocar siempre a la gente. Esa es la premisa del caos” (Bilancio, 2002 p.3).

En línea con lo expuesto, la educación debe ser abordada en términos sistémicos, pensando siempre que ésta será un aporte al estudiante, a la comunidad, a la sociedad y al macrocosmo. En este sentido, averiguar quién es el estudiante en términos biológicos, sicológicos, social, cultural, serán claves para lograr un adecuado proceso de enseñanza aprendizaje. También es relevante alcanzar sinergias entre las distintas materias que se enseña. Quedarse sólo con una mirada reduccionista de la enseñanza sólo lleva a formar personas con una alta capacidad racional (cerebral), dejando de lado aspectos como la integración, integralidad y aprendizaje en red con otros seres humanos.

  

Irving Cadamuro Inostroza

Ph.D in Business Administration

Magíster en Finanzas

Magíster en Desarrollo Curricular y Proyectos Educativos

  

Referencias bibliográficas

Bilancio, G. (2002). Curso de pensamiento estratégico. Universidad Adolfo Ibáñez, programa E-Class.

Descartes, R. (2006). El discurso del método, Ediciones Folio S.A.

Morin, E. (2000). El paradigma perdido: Ensayo de bioantropología. Sexta Edición. Barcelona, España: Kairós. Sexta Parte: El Hombre Peninsular, pp. 225-250.