Inicio
Noticias y Actividades
Prensa
Fútbol en tiempos de cambio
Fútbol en tiempos de cambio
Una de las grandes lecciones que dejó la realización del Mundial de Brasil en el 2014, fue que pudimos dimensionar la profundidad que tiene la globalización, al permitir que una ciudadanía crítica, informada y afectada por la desigualdad, precisamente en el país más futbolizado del orbe, cuestionara los gastos que incurría la realización de un evento de tamaña dimensión.
Creo que el escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien sostenía que el fútbol se parecía a Dios, por la devoción que cultivaban muchos creyentes y la desconfianza de los intelectuales, hubiera repensado hoy esta cita, luego de los cuestionamientos que experimenta la FIFA ante el mundo y la postura crítica que enfrenta la ciudadanía por cambiar las condiciones de una sociedad que cada día se torna más exclusiva y desigual.
Basta con echar un poco la memoria hacía atrás y recordar como el país en instancias como la Copa América se paralizaba, dejando en el centro de la agenda por alrededor de un mes el acontecer futbolístico.
Esto a mi juicio ha cambiado, ya que precisamente hoy, cuando Chile frente a Ecuador darán la partida a la Copa América, los medios y la ciudadanía, continúan demandando cambios en el sistema educacional, además de criticar las acciones de un grupo de personalidades que integran la clase política.
Si bien el fervor continúa, afortunadamente creo que los chilenos han entendido que se puede conjugar la pasión “futbolera”, sin excluir temas tan profundos y relevantes para el futuro desarrollo de la nación, como es la discusión en educación y el mejoramiento de mecanismos de control y rendición de cuentas, tanto de la clase política, como de aquellas instituciones que reciben recursos del Estado.
El diversificar la agenda de discusión sobre temas relevantes del país, no centralizando todas las acciones en un solo suceso, habla bien de Chile, que cada día se informa y crítica sobre su entorno y que es capaz de entender y matizar la entretención, otorgándole un valor proporcional al fútbol.
Lo que hoy nos convoca, que es tratar de impulsar cambios profundos a un sistema desigual y excluyente, retomando la vieja tradición del análisis y el diálogo como forma de resolución de conflictos, permitiendo opacar así a ese pequeño grupo, que a través de la violencia entrampa el deseo de un mejor país.
