Jueves 23 de julio de 2015

Divergencias

Parece ser que todo nuevamente volvió a su cauce. La lógica de los consensos, de los grupos de acción colectiva, que presionan desde arriba para la mantención del actual sistema y la propuesta de empate o gradualidad tibia de cambios, se hizo parte nuevamente en un sector del Estado, que parece replegarse y postergar hasta nuevo aviso los cambios que ya en regiones nos tiene agobiados.

Tal como en otras veces, la teoría del "gatopardo", es decir cambiar todo, para que todo siga igual, hace mella, de una promesa de campaña, precisamente no generada desde los partidos políticos, sino por la misma ciudadanía.

Chile, en especial las regiones, requieren de cambios urgentes, que a través de la educación pueden gradualmente ser subsanados, otorgando más y mejor educación con una perspectiva laica e integradora.

Las universidades públicas de regiones, con bajos aportes estatales y con una institucionalidad heredada de aciagos momentos de nuestra historia, concuerdan en gran parte de las reivindicaciones que hoy demandan nuestros estudiantes, pero a causa del centralismo asfixiante no contamos con margen de cambios.

Es paradójico evidenciar que mientras las funciones tradicionales sobre los partidos políticos que entrega la especialidad, como es la de encausar la voluntad popular y servir como puente entre el gobierno y la ciudadanía, nuestros actores parlamentarios ejerzan exactamente el proceso inverso.

Mientras la ciudadanía visibiliza la importancia que tiene la educación pública y la necesidad que cada día sean más chilenos, que a través de la movilidad social, puedan cambiar su propio destino (de paso el de sus familias), los partidos políticos buscan contener los cambios.

La acción inversa y concertada políticamente, de tratar de frenar los cambios sociales, a través de una verdadera reforma a la educación, impacta en una sociedad chilena con partidos políticos desarraigados, con baja legitimidad y debilidad institucional, pero a pesar de esto el sentir de sus propios votantes.