Jueves 15 de octubre de 2015

Participación Interna

El cuarto punto que define los requisitos para acceder a la gratuidad, como es el desarrollo de la "participación interna", vislumbra un panorama desafiante, para todas aquellas instituciones de educación superior de carácter público y estatal, permitiéndonos a través de esta imposición, poder definir, con un sentido identitario, como desarrollamos nuestro plantel universitario, dejando atrás el rígido marco centralista, heredado luego de los cambios ejercidos en 1981.

Si bien este elemento escapa a los tres requerimientos que establece el Ministerio de Educación, como no crecer en más de un 2,7% de estudiantes nuevos matriculados, no tener fines de lucro y alcanzar una acreditación por cuatro años, representa para nuestra Universidad un desafío de alcance mayor, que permite profundizar nuestra labor educadora con orientación laica y que busca el bien público.

A partir de esta consideración, nuestras universidades, tal como siempre lo hemos querido, podrán reforzar una vinculación directamente con la ciudadanía y en especial con nuestros estudiantes, permitiendo así redefinir los recursos e iniciativas que tendremos disponibles, generando así una comunidad informada, participativa y un gobierno universitario, que deberá someterse a la rendición de cuentas frente al estamento académico, funcionario y estudiantil.

Lo que otros centros ven como una amenaza a su autonomía, nosotros la percibimos como una oportunidad histórica, que nos permitirá decidir con una mirada regional y descentralizada, lo que queremos como Universidad, frente a la ciudadanía.

Tal como lo estableció la Presidenta Michelle Bachelet, el pasado martes a través de cadena nacional, el contar con una participación interna real, obliga a incorporarse a una nueva lógica en la orgánica de las estructuras administrativas, que obviamente debe ser impulsado por el Estado, a través de un marco legal, que luego permita aplicarse en todas las universidades.

Sin excluir los anteriores puntos, vinculados al debate sobre recursos, financiamiento y calidad, donde como UNAP estamos expectantes y preocupados por las vicisitudes y presiones de los grupos de interés, creemos que una sociedad, más empoderada y con capacidad de vincularse con las decisiones, engrandecen en un mediano plazo al desarrollo de Tarapacá.

Como reflejo, hoy como Universidad Arturo Prat iniciamos un proceso eleccionario, que permitirá a través de la participación de sus académicos, definir los destinos de este plantel, de esta forma y con las herramientas que nos entrega el Estado, ejercemos una instancia de participación democrática, permitiendo ubicar a la UNAP como un actor regional que fomenta la educación cívica.