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Columna Rector hasta 2019
Rankings sin inclusión
Rankings sin inclusión
El reciente Ranking de Calidad de las Universidades Chilenas 2015, desarrollado por el Grupo de Estudios Avanzados Universitas, representa el más fiel ejemplo de la universalización arbitraria de indicadores de la Educación Superior y que hoy como actores del sistema de la enseñanza, buscamos dejar atrás.
Sin evadir el obligado ejercicio de autocrítica, creemos que la elaboración de estudios, que buscan a través de rankings determinar una percepción de calidad educativa, no dimensionan factores propios del territorio, como tampoco las condicionantes económicas, que experimentan universidades como la nuestra y que pese a su histórico bajo aporte estatal, acogen inclusivamente a estudiantes de distintos sectores sociales.
Creemos que la utilización de indicadores, como la cantidad de recursos extraídos a través del Aporte Fiscal Indirecto (AFI) por la universidades, no cuentan con una validez teórica, en especial si este polémico instrumento, implementado en 1981 y que incentiva monetariamente a los planteles que acojan a los 27 mil 500 mejores puntajes, será reducido a la mitad, según lo estipulado en la Ley de Presupuestos en el 2016.
También el sistema, que queremos cambiar, define tipologías uniformes de universidades de calidad, en base a la tasa de retención de estudiantes, sin ahondar más allá del por qué cada año un grupo de nuestros alumnos deben postergar sus estudios.
En el caso de la UNAP, gran parte de los estudiantes pertenecen a los tres primeros quintil, más del 90% recibe alguna beca o beneficios y el 86% es de la región, teniendo como casi una parte integrante de su vida, el conjugar sus estudios con la mantención y aporte en la economía familiar, a diferencia de otras universidades, donde casi la única tarea del joven es cumplir con sus ramos.
Es por esto que como universidad pública, regional y fronteriza, es que nos adscribimos a lo que nos nutre la literatura, que a través de conceptos como la Internacionalización Amplia, que define John Hudzik (2011), no busca preescribir un modelo particular de Universidad, sino más bien impulsar un reconocimiento a la diversidad de enfoques, que permitan elegir un camino propio, de acuerdo a su misión, programas, recursos y en especial condicionamientos geográficos.
