Jueves 24 de diciembre de 2015

Reflexiones tras la Gratuidad

Casi imposible resulta centrar bajo un solo objetivo el desarrollo de esta columna, frente a los hechos ocurridos durante la semana pasada y parte de esta, cuando tres Universidades Públicas, con realidades complejas y aporte estatales deficitarios, buscaban ser despojadas por el propio gobierno del sistema de gratuidad.

La primera lectura, que debemos realizar es satisfactoria y tranquilizadora para nuestra comunidad tarapaqueña, a quien principalmente nos debemos, ya que efectivamente contaremos con gratuidad para el 2016, permitiendo beneficiar así a más de cinco mil estudiantes, que ven a la UNAP como una esperanza de movilidad social y desarrollo familiar.

Este hecho, logrado principalmente por el descontento ciudadano, que apreciaban como una institución tan arraigada en la Región, era maltratada nuevamente por una propuesta centralista y lejana a nuestra realidad, permitió así unificar criterios, facilitando que políticos de sensibilidades tan distintas, como los diputados Hugo Gutiérrez y Renzo Trisotti, cerraran filas en torno a nuestra Universidad.

Pese a esto, en Tarapacá nuevamente surgió ese nubarrón de la postergación y desconocimiento frente al rol que ejercen instituciones como la nuestra, haciendo el Estado, invisible el sentir ciudadano en un espacio que ha sido expuesto históricamente en un segundo plano.

Otro hecho que desnudó este proceso (que dañó gravemente nuestra imagen institucional), es la representación neoliberal que existe en nuestro país, expresado por la propuesta de parlamentarios de oposición y en cierto modo avalado por el gobierno, donde lo individual está por sobre el bien público y donde pareciera ser que la discusión política estuvo centrada sobre la representación de la defensa de intereses privados.