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Columna Rector hasta 2019
Sociedad y deber ser
Sociedad y deber ser
Como corolario de los resultados entregados por el Poder Ejecutivo, frente al proyecto de ley sobre la reforma a la educación superior, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés realizó un emplazamiento que retrata la (no) voluntad política de ejercer un proceso, que permita a través de la enseñanza, reducir la desigualdad y fomentar la descentralización.
El ministro, al analizar las cifras que deberán transferirse a educación y que según su análisis alcanza un 1,5% del PIB Nacional, endosó la responsabilidad que tiene la sociedad, de hacerse la pregunta, si efectivamente quiere utilizar todos esos recursos para el financiamiento de la enseñanza superior.
Bajo esta lógica tecnocrática, no queda clara la definición de lo que representa para el titular ministerial el concepto de "sociedad", ya que como hemos sido testigo en los últimos dos años, actores privados han utilizado todos los recursos económicos y políticos para deslegitimar el rol público de la educación.
Carlos Huneeus, califica a esta reforma como "sistémica", luego que los cambios, no solo afectarán a la educación superior, sino al sistema económico, luego que varias de las universidades que comprenden el sistema, pertenecen a empresarios que han actuado como acérrimos defensores de la preservación de este entramado, construyendo un apoyo político transversal.
Por otra parte, al parecer el ministro Valdés, desconoce la importancia que naciones que estuvieron en el suelo hace medio siglo atrás, hoy gracias al paradigma establecido por el Estado frente al rol de la educación, se erigen como potencias mundiales, beneficiando directamente a la "sociedad" Es imposible no citar como ejemplo, el modelo de Corea del Sur, el cual especialistas de distintas áreas analizan bajo el concepto del "milagro coreano".
Casi sin yacimientos y recursos energéticos, tras concluir la guerra con su par del norte en 1953, registraba según la OCDE un nivel de vida comparable con Afganistán, con una población analfabeta cercana al 40% y una fuerza laboral dedicada principalmente al desarrollo de actividades primarias.
Base elemental para levantar este país de las ruinas, fue el valor a la educación entregado por el régimen de esa época, destinando una inversión importante a esta área, como también a la ciencia y tecnología, que permitiría establecer el aumento del capital humano.
Este esfuerzo, permite que hoy Corea del Sur, según la OCDE, registre que el 98% de los estudiantes terminan la secundaria, mientras que 60% de la población tiene título universitario, siendo además los pedagogos, los profesionales mejores pagados.
A diferencia de nuestras autoridades, Corea entiende que a través del 7% del PIB Nacional a educación, el país continuará como "sociedad" en un desarrollo sostenido, permitiendo así una mejor calidad de vida para todos sus habitantes y de paso fomentar el crecimiento de espacios regionales con mayor autonomía.
