Jueves 22 de junio de 2017

El sistema cede

El fatal desenlace de un trabajador, tras quedar sepultado en un foso, luego que cediera los cimientos de un edificio en Ñuñoa y luego la caída de un techo de una sala de clases de un colegio en Lo Prado, representan para mí, el fiel reflejo de un proceso de deterioro y decaimiento de la estructura de la sociedad chilena.

A los dos hechos, generados como tantas veces por la irresponsable intervención humana, podemos sumar otros tantos en el último tiempo, que nos llevan a establecer que no solo la naturaleza se rebela contra el modelo, sino también las construcciones y cimientos, erigidos desde hace ya de más de cuarenta años, ceden invariablemente.

La estructura educativa y su distribución de recursos, las políticas de vivienda y el sistema de repartos previsionales, como también de salud privada, nos han dado claras señales, que demandan de una urgente reforma, que naturalice la dignidad humana, a través de la construcción de proyectos participativos, que considere más allá de los aparentes beneficios económicos.

La desconfianza en las instituciones y sus personas, no surgió de manera súbita, sino más bien fue construida por las miles de evidencias, que conocemos a diario, a través de los medios de comunicación.

Adherirse a la tesis, que el sistema de repartos previsionales, representa un Mercedes Benz, "bien hecho y sofisticado" o que la estructura educativa (en todos sus niveles) combate la desigualdad y favorece la inclusión, es precisamente desconocer lo que gran parte de los chilenos, experimentan a diario.

A la naturaleza, que desde hace ya tiempo, nos da señales claras del deterioro y abuso que le hemos dado, se suma hoy el evidente desgastamiento de las estructuras físicas y económicas, que sostienen a nuestro país.

De esta forma, no podemos desconocer que nuestro sistema, implementado en un periodo de excepción y reafirmado en las últimas décadas, requiere de reformas estructurales, debiendo dejar atrás la noción "gatopardista" y avanzando en la construcción de un Estado, que represente el interés colectivo y ciudadano, que apueste por oír a sus regiones y que construya sus políticas, más allá de condecir a grupos específicos.