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Columna Rector hasta 2019
Grupos de Interés
Grupos de Interés
A través del libro La Lógica de la Acción Colectiva, el sociólogo y economista estadounidense Mancur Olson, generó un nuevo paradigma, durante la década del 60, en el estudio de los análisis de la teoría de grupos, al sostener, dentro de otras cosas, que solo un incentivo individual, estimularía a una persona racional de un grupo a actuar con un espíritu grupal.
Mancur Olson, precisa que los individuos no se organizan con facilidad para defender sus intereses personales y esto favorece a que grupos con intereses contrapuestos, a través de una mejor organización y más oportunidades, puedan actuar sobre los individuos.
Me concedo esta introducción, para respaldar la plena vigencia que tiene esta teoría social y cuyo mejor ejemplo, es lo que hemos experimentado las Universidades Estatales, quienes, frente a todos los dispositivos, con los que cuentan los planteles privados, hemos sido parte de una construcción fundada en argumentos técnicos, sin considerar variables sociales y con un marcado acento centralista.
Como ejemplo, durante el pasado fin de semana, una fundación desarrolló un estudio que determinó que cinco planteles, dentro de los que se cuenta la Unap, han bajado sus matrículas durante los últimos diez años.
Estos argumentos, extemporáneos por lo demás, buscan ad portas de la discusión del proyecto de ley de Reforma al sistema de Educación Superior y fortalecimiento a las universidades estatales, proponer que la diferencia entre nuestros planteles, representan una evidencia para que los planteles públicos tengan un tratamiento único y diferenciado con los estamentos privados.
Pues bien, este análisis reduccionista, desoye completamente el contexto que desde la década de los 80 viven las universidades estatales, no considerando como variables, la total falta de financiamiento, disparidad en las reglas del juego, entre la educación pública y privada y la atomización que debimos enfrentar para sortear exitosamente los procesos de acreditación institucional, ejerciendo un proceso de autoregulación en sus matrículas.
Pero pese al interés de estos grupos, la sociedad chilena entiende que la única forma de salir del atolladero es el desarrollo de una enseñanza pública, crítica e inclusiva y sin sesgos ideológicos, morales y religiosos.
