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Claudio Paredes Lopendía, Docente de carrera técnica de Asistente en Educación de Párvulos : ansiedad en niños y niñas y variables significativas en el contexto nacional

Artículo que entrega una serie de consejos para mantener un buen ambiente que favorezca la convivencia familiar

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Un tema trascendental y habitual, en el desarrollo de niñas y niños, es la presencia de cuadros ansiosos que suelen gatillar comportamientos acelerados, sudoración excesiva, tensión, problemas de autoestima, dificultad para respirar y taquicardia en algunos casos; siendo situaciones que, por lo habitual, desconciertan en gran medida a los adultos responsables a cargo.

¿Qué complicaciones o de qué manera esta situación puede ser afectada por la pandemia COVID-19? ¿Tienen los adultos de hoy las competencias de cuidado o el conocimiento para hacer frente a esta situación?

Es claro y se muestra evidente que el contexto nacional, condicionado por el contagio de COVID-19, ha generado cambios significativos de manera transversal a diferentes edades, limitando las salidas del hogar y presentando rutinas reiteradas en cuatro paredes, esto tras decretarse el cierre de oficinas, universidades y establecimientos educacionales de todo nivel, condicionando la permanencia de los niños en el hogar.

Es sumamente importante que frente a esta realidad se logren desarrollar competencias en los adultos responsables y significativos para facilitar la estancia, comportamiento y convivencia de los más pequeños en el hogar. Por lo tanto, a continuación se plantean opciones y propuestas a considerar:

-Realizar un diagnóstico de necesidades. Es imperante conocer las prioridades y gustos de los niños en el hogar, hobbies, juegos favoritos, necesidad de atención, dinámicas recreativas y expectativas presentes por los niños y niñas; ya que preparar el espacio adecuado y hacer sentir cómodos a los niños requiere de una organización importante.

-Contención y prevención de la ansiedad. Es necesario que, como adultos responsables, logremos posicionarnos de una manera adecuada ante el contexto nacional, logrando generar calma y tranquilidad ante los cambios presentados en la rutina para que, de esta manera, entreguen la tranquilidad necesaria a los más pequeños, facilitando el ambiente y generando un entorno de tranquilidad y calma.

-Educar con dedicación y amor. Los niños y niñas presentan una constante atención por lo que los rodea, dándose cuenta de cambios conductuales y dinámicas fuera de lo común, generando ansiedad y presentando un comportamiento incluso errático, cuando no logran comprender lo que sucede. Por esto es importante educar acerca de los cambios que pasan, explicando en un lenguaje simple lo que sucede y otorgando a través de la misma educación tranquilidad, destacando que es un proceso que llegará a su fin, y que el cuidado y el resguardo es lo mejor para ellos en estos tiempos.

-Dinámicas de juego. Frente a la alta demanda de trabajo, compromisos y obligaciones laborales en una sociedad competitiva, las dinámicas de juego quedan rezagadas a fines de semana o simplemente sin oportunidad de realizarse; sin embargo hoy, frente a los cambios presentados y al contexto nacional, un gran porcentaje de adultos pueden optar a realizar dinámicas de juego en el hogar, siendo una actividad enriquecedora para un mejor desarrollo de vinculación entre el adulto y el niño, además de favorecer el desarrollo del apego seguro.

-Hábitos, normas y pautas. Es importante que bajo el cuidado de los adultos responsables se realice hincapié en la conducta de los niños, entablando disciplina y fortaleciendo la obediencia, normas, hábitos y pautas; flexibilizando los tiempos y favoreciendo la crianza respetuosa; aprendiendo a normar a los niños y a negociar con ellos.

Al minuto de criar se evidencian muchas falencias, traumas y afecciones de carácter psicológico, ya que el ser padre, madre o adulto responsable, se aprende por la acción u omisión de las figuras que tuvimos en nuestra infancia y adolescencia. Es por ello que nadie maneja una receta perfecta; de ahí la importancia de leer, informarse y educarse para desarrollar, de mejor manera, un modelo de crianza adecuado. "Convirtámonos en el adulto que necesitábamos cuando éramos niños".