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Alejandro Cerda Rivera, Profesor de carrera técnica de Asistente en Educación de Párvulos en UNAP Sede Victoria: la música en tiempos de crisis

Artículo destinado a enaltecer el aporte de la música y las artes en tiempos de crisis, encierro y distanciamiento social

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A través del tiempo, la historia nos indica que siempre el arte, y en especial la música, contribuye en tiempos de crisis al bienestar de las personas. Nuestra condición humana está constituida de materia y espíritu, y ambas deben nutrirse para que el todo integral pueda sobrevivir y sobrellevar el peso del paso por este mundo terrenal.

Es en este contexto que el arte, la filosofía y sobretodo la música, a través de la práctica, contribuyen no solo a nutrir lo físico o la materia corporal, sino también el espíritu de nuestro ser entero. La práctica musical, ya sea a través del canto, la ejecución instrumental, la audición o el baile, es una herramienta significativa y una valiosa terapia para sobreponerse y superar de buena forma la crisis que hoy nos afecta como país y al mundo entero.

Como docente y músico, la experiencia personal en estos días, por la pandemia del COVID-19, me ha permitido conocer de voz de la propia gente y de mis estudiantes ese aporte que la música les ha dado en su cotidianeidad a través de lo que hago con mi habilidad y profesión, ofreciendo momentos musicales abiertos a quien quiera escucharme.

Incluso, han compartido conmigo el cantar una canción, ejecutar algún instrumento o escuchar una bella melodía juntos, haciendo del encierro obligado un momento especial, un encuentro entre amigos -aunque no lo seamos y no nos conozcamos-; una terapia que, a una hora determinada, nos une a través de la participación en sesiones musicales usando redes sociales o plataformas digitales interactivas, permitiendo de esta forma soltar y descargar tensiones, estrés, sufrimientos y angustias que nos provocan esta situación de largo encierro y temor al contagio.

¿Qué podemos hacer para enfrentar de mejor forma esta crisis sanitaria?

Luchar por recuperar los espacios perdidos en torno al desarrollo espiritual y emocional de nuestros hijos, niños y jóvenes, lo que contribuirá a que podamos tener a futuro mejores ciudadanos, mejores personas y, por ende, una mejor sociedad donde podamos en comunidad convivir en paz, armonía, justicia y equidad, siendo en definitiva felices, que es lo que todo ser humano espera lograr.

Ante la actual crisis o emergencia sanitaria por el COVID-19, como docentes, nuestra principal labor frente a nuestros estudiantes debe ser una preocupación constante por la contención emocional de ellos, más que la obligación académica y pedagógica que el sistema nos exige. Dicha contención, debe manifestarse en la comunicación permanente con ellos.

No asignar pesadas tareas y muchas actividades pedagógicas -ya vendrá la oportunidad para ello-; sino hablar de lo que sienten, de lo que les está pasando producto de esta emergencia y cómo están enfrentando esta situación difícil, conociendo sus necesidades básicas y tratando de apoyar en lo que esté a nuestro alcance. Desde el área que me compete, hacerles sentir que aunque sea mínimo su avance en las breves y simples tareas asignadas, es un avance significativo para su desarrollo personal, considerando la condición y situación crítica en la que nos encontramos; en el entendido de que la música, como subsector del aprendizaje, es una asignatura eminentemente práctica, y que a través del canto, el baile, la ejecución de un instrumento y el escuchar música, podemos lograr sentirnos mejor.

De igual modo pensar en la comunidad, la familia lejana, los amigos y en aquellos que por cualquier razón se encuentran solos o desamparados, proporcionando un momento de esparcimiento y relajo a través de la música, usando para ello la tecnología que se dispone y del talento o habilidad que la propia profesión de Docente de música me permite. Hasta ahora, la experiencia ha rendido frutos, y ha sido de mutuo significativa.

Las acciones señaladas y la experiencia vivida hasta aquí, han permitido a este profesional de la educación lograr el bienestar emocional que se hace necesario en estos momentos de crisis, siendo un ente de contención y apoyo emocional y espiritual a través de la música para aquellos que se han sentido angustiados o están sufriendo, ya sea desarrollando recitales en vivo o creando momentos musicales de karaoke como forma de esparcimiento. Actividades simples, pero que para aquellos a los que ha sido dirigida ha cobrado un valor importante.

Lo anterior demuestra que cuando verdaderamente, como seres humanos, le damos real sentido a nuestra existencia y valoramos la esencia emotiva y espiritual del individuo; no solo la música, sino la filosofía y el arte, siempre serán un significativo aporte a la superación de los problemas y las crisis que podamos enfrentar como personas, comunidad y sociedad, actuando de forma unida y empática.