Portada Noticias y Actividades Noticias de Victoria Paulina Muñoz Albarrán, Académica de Kinesiología en UNAP Sede Victoria: uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en pandemia, el desafío actual de la educación universitaria

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Martes 30 de junio de 2020
Sede Victoria

Paulina Muñoz Albarrán, Académica de Kinesiología en UNAP Sede Victoria: uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en pandemia, el desafío actual de la educación universitaria

Artículo destinado a reflexionar sobre la aplicación de la tecnología en el contexto de la entidad formadora de la provincia de Malleco

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No es desconocido que nuestro país, en los últimos años, ha incrementado considerablemente el uso de las TIC en contextos educativos, fomentando la cercanía de estas tecnologías en docentes y estudiantes día a día, como forma de enriquecer el trabajo en las aulas; sin embargo, a pesar de conocer la importancia que tiene el buen uso y utilización de las tecnologías en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes, debemos también considerar que en ocasiones no estamos capacitados para enfrentar una virtualidad en su totalidad, esto debido a múltiples factores que perjudican el proceso.

Hoy, y con esta interrogante sobre los procesos educativos, nos enfrentamos a una situación desconocida en muchos ámbitos, donde quizás ninguno de nosotros esperó vivir una realidad de estas características; un escenario inesperado, desafiante y sin precedentes a nivel mundial por causa del COVID-19. Todos hemos sentido de una u otra forma el impacto de esta pandemia y las consecuencias que esto ha traído a nuestras vidas tanto en el ámbito familiar, personal, emocional, laboral y social, principalmente.

Se nos obligó a modificar nuestros hábitos sin opción alguna, a vivir con restricción en la circulación de forma súbita y sin poder visitar a nuestra familia, sumado a que hay un grupo no menor de personas que desde hace unos meses trabaja o estudia desde casa, con todas las dificultades que esto implica, además de aquellas relacionadas con la conectividad y recursos tecnológicos.

¿Pero qué hacer? No queda más que sobreponerse a la situación de la mejor manera, enfrentar los desafíos, acercar a la familia mediante videollamadas y asistir a clases a través de plataformas virtuales, dejando atrás las clases presenciales a las que estábamos acostumbrados y, que en muchas ocasiones, consideramos de orden superior a las virtuales, lo que nos lleva a un cambio de paradigma y de concepciones propias. Se nos dificulta aceptar el cambio repentino, pero al mismo tiempo, se abre un abanico de opciones hacia el futuro.

Desde lo personal, integrar el equipo de la Universidad Arturo Prat Sede Victoria, en tiempos de crisis, ha sido un completo desafío, pero sin duda me ha llevado a más de una grata sorpresa. En primer lugar, se logra iniciar el semestre a tiempo con todas las dificultades que esto presentaba en su minuto, siguiendo lineamientos según lo planificado, pero enfrentando, esta vez, un escenario incierto, queriendo salir a flote como comunidad y utilizando los recursos disponibles como su plataforma virtual, sin saber que sería la forma de plantear y llevar a cabo gran parte de este año académico.

El uso de aulas virtuales se convirtió en el recurso para reemplazar las clases presenciales, realizar evaluaciones y retroalimentación con los alumnos, a pesar que su implementación deja al descubierto dificultades y desafíos constantes. Claramente, no estaban dadas las condiciones para este cambio, pero se está respondiendo sin demoras a una prioridad impostergable, como es proteger la comunidad educativa y la continuidad de estudios mediante el compromiso de jefaturas, docentes, administrativos, estudiantes y familias completas, que con gran esfuerzo y compromiso, se adaptan hoy a las dificultades de la conectividad, de recursos tecnológicos y de escenarios familiares complejos, entre muchas otras cosas, pero aquí se apela a lo que ni las mejores condiciones tecnológicas y materiales podrían entregar, se trata de la disposición intelectual y anímica de la comunidad educativa, flexibilizando los procesos, adaptándose simplemente a la realidad que nos aqueja hoy.

No ha sido fácil, pero el resultado de este período crítico lo sabremos más adelante, cuando podamos mirar hacia atrás, y en ese minuto, realmente dimensionar a lo que verdaderamente nos hemos enfrentado y, con gran orgullo, esperamos decir que se ha superado.