UNAP Santiago formó a nuevos ingenieros comerciales: "Yo cómo mujer y cómo mamá fue difícil. Muy difícil, pero no es imposible"

Joaquin Arevalo Azúa
7 de marzo 2025
Centro Docente y de Vinculación Santiago

El Centro Docente y de Vinculación de la Universidad Arturo Prat en Santiago vivió una jornada llena de emociones con las defensas de títulos de los estudiantes de Ingeniería Comercial mención Administración de Empresas, quienes destacaron el camino que recorrieron desde su ingreso en la carrera técnica y luego el paso al Programa de Continuidad de Estudios.

Finalizar una carrera universitaria es un hito significativo en la vida de cualquier estudiante. Por eso, la Universidad Arturo Prat (UNAP) en Santiago resalta a aquellos que finalizan el programa de Continuidad de Estudios y obtienen su título profesional, en donde tienen que sortear el camino de compatibilizar su vida personal, trabajo y el asistir a clases.

Camila Moraga, Francisco Troncoso y Jonás Montecinos, recientemente titulados de la carrera de Ingeniería Comercial con mención en Administración de Empresas, compartieron sus experiencias, retos y logros en este desafiante camino, que terminó con un abrazo apretado entre los tres compañeros que realizaron en conjunto su defensa de título.

Camila destacó la dificultad de completar sus estudios siendo madre, sin embargo, esto no le impidió el convertirse en una ingeniera, ruta que inició con el Técnico en Administración de Empresas en la misma UNAP Santiago.

“Yo cómo mujer y cómo mamá fue difícil. Muy difícil, pero no es imposible. Se siente bien poder terminar con este proceso tan largo, porque nosotros hicimos el técnico y después continuamos con la ingeniería. Y ahora finalmente pasaron los seis años”, comentó.

La familia jugó un rol importante

Por su parte, para Francisco el respaldo de su entorno fue esencial en la culminación de su carrera, puesto que en algunos momentos le costó el hecho de salir de su trabajo para venir a la universidad y asistir a las clases, que tienen lugar los viernes durante la tarde y los sábados en la mañana.

“El logro, principalmente, yo creo que es de nosotros, pero sin desmerecer el trabajo que hubo atrás, porque el apoyo de nuestras familias fue fundamental para poder venir. Quizás, muchas veces no teníamos el ánimo de venir a estudiar, pero ellos eran quiénes nos decían: ‘Tú puedes’. Al final, tuvieron razón y pudimos”, expresó.

Un agradecimiento al personal de la UNAP

En tanto, Jonás quiso destacar el papel del personal universitario en su formación, puesto que tanto guardias de seguridad como profesores fueron trascendentales a la hora de resolver problemas o apoyarlos en momentos cruciales de la carrera.

“Obviamente los guardias, que a veces uno no los toma en consideración, pero todos siempre educados. Si uno necesitaba algo pedía ayuda y ellos al tiro pensando en prestar atención en lo que necesitáramos. Los profesores también, siempre ayudándonos con los tips e indicándonos en qué podemos mejorar. Siempre tuvimos un buen apoyo de parte de todo el personal de la UNAP”, apuntó.

Las historias de Camila, Francisco y Jonás reflejan el esfuerzo, la perseverancia y el valor del apoyo comunitario en el camino académico. La Universidad Arturo Prat sigue formando profesionales comprometidos, y estos testimonios inspiran a futuros estudiantes a seguir adelante a pesar de los desafíos.


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