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Martes 5 de octubre de 2021

Crisis en la frontera, el mayor éxodo en la historia latinoamericana.

Marcela Tapia, académica de la Universidad Arturo Prat, lleva años estudiando la migración. Para evitar que situaciones como las del fin de semana pasado en Iquique se repitan, llama a sensibilizar, evitar las fake news y, sobre todo, a que se coordinen todos los niveles de gobierno, incluso a nivel internacional, pues esta es una crisis humanitaria que afecta al continente.

Actos de violencia y xenofobia acontecidos la semana pasada en el centro de Iquique impactaron en el país y a nivel mundial. Este fenómeno, ocurrido tras una marcha por la crisis migratoria, se ve exacerbado en esa ciudad al ser una zona fronteriza, puerta de entrada de muchas personas migrantes que ingresan a Chile.

Marcela Tapia es académica de la Universidad Arturo Prat (UNAP), universidad estatal cuya sede central está en la ciudad de Iquique, y doctora en Estudios de América Latina Contemporánea del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset y la Universidad Complutense de Madrid (España). Es experta en migraciones internacionales, asuntos fronterizos y de género.

En esta entrevista profundizamos con ella sobre la crisis migratoria en el norte de Chile, un fenómeno multidimensional y complejo que enfrentamos como país y como región latinoamericana.

 

¿Cómo se fue generando la situación de crisis migratoria en Iquique?

La situación de ingreso por paso irregular lleva tiempo con distinta intensidad en distintos momentos, especialmente cuando se han impuesto visas consulares por ejemplo a los dominicanos en su momento; a los haitianos y colombianos también, pero en menor medida por paso no habilitado. Con la pandemia, esto se agudizó por el cierre de las fronteras, entonces la actual crisis que se vivió el fin de semana pasado tiene que ver con el cierre fronterizo y la dificultad de entrar de manera regular. Esto se suma, a la vez, a las dificultades que han tenido especialmente los venezolanos que viven hoy día una crisis muy grande, producto del gobierno autoritario de Maduro, de la crisis económica, la persecución política, vulneración de derechos humanos; todo eso agudizado por la pandemia.

¿De dónde provienen principalmente los migrantes que llegan por la frontera norte de Chile y por qué ingresan al país?

La mayoría de las personas que han ingresado en el contexto pandemia son venezolanas, con algunas excepciones de colombianos, pero los menos. Y no provienen todos de Venezuela directamente, sino que vienen de Perú, Ecuador, Colombia, en algunos casos llevaban años ahí, y se vienen a Chile porque perdieron allí su trabajo; la mayoría se insertó en el mercado laboral informal, con la pandemia muchos de ellos perdieron su trabajo y también muchos de ellos tienen parientes o conocidos en Chile que les han hablado de la mayor seguridad y en fin, mejores opciones, por eso se han venido hacia acá.

¿Se conoce el número de migrantes que han ingresado a Chile el último año? ¿Hay un aumento o una disminución respecto de años anteriores?

Chile está como tercer receptor venezolano en este momento, el más importante esColombia, seguido por Perú. Ya en Chile hay alrededor de 500.000 venezolanos, la mayoría llegó antes de la pandemia. El flujo de ingreso por paso no habilitado aumentó y se estima que el ingreso este año es de alrededor de 26.000 personas.

 

¿Cómo ingresan los inmigrantes a territorio chileno?


El paso de Chacalluta-Santa Rosa tiene mayor coordinación de policías: como hay relaciones diplomáticas con Perú existe un comité de integración fronterizo, por lo tanto, se ha dificultado el ingreso por allí. Sin embargo, como con Bolivia no existen relaciones diplomáticas, no hay comités de fronteras, esa coordinación por lo tanto no existe. Por otro lado, Colchane (en la frontera con Bolivia) es un espacio de circulación muy antiguo, de prácticas sociales ancestrales del pueblo aymara y por mucho tiempo las autoridades migratorias y de aduanas han permitido el cruce peatonal, fundamentalmente, con el pueblo de Pisiga de Bolivia. Como existían estas prácticas y durante la pandemia se han mantenido, sobretodo de compras entre Colchane (Chile) y Pisiga (Bolivia), constantemente hay un tránsito de personas, el que obviamente ha disminuido con la pandemia, pero no ha desaparecido. Y al tratarse de un territorio ancestral, el complejo fronterizo solo tiene jurisdicción en el ámbito del complejo mismo, pero si la gente pasa por el lado del complejo ya no se puede hacer mucho a menos que sea algo como contrabando infraganti. Esto ocurre ahora con el plan frontera segura y lo que se ha hecho es poner carabineros con un militar en un radio de más o menos 2 km hacia el norte y dos hacia el sur del complejo.

 

¿Cómo se ha visto alterada la vida en Colchane, comunidad aymara, punto de llegada de quienes cruzan la frontera desde Bolivia?

La vida de los habitantes de Colchane y en general de todo el sector -porque hay además varios pueblos, hay varios “pisigas” del lado chileno- evidentemente se ha visto alterada porque las personas cuando cruzan y llegan a Colchane hasta la primera expulsión se autodenunciaban de manera rápida, digamos porque también hay una idea de que la autodenuncia les va a permitir regularizar. Pero el alcalde de Colchane no les ha dado un refugio o lugar donde quedarse, por lo tanto, la gente vaga por el pueblo, se acomoda dónde puede, por ejemplo hay una antigua aduana que está hoy deshabitada y en esas ruinas se han acomodado. En otros casos, han abierto casas porque el frío en la noche es tremendo, bajo cero, sobre todo en esta época que estamos saliendo del invierno y el objetivo de ellos es guarecerse, básicamente. Se ha señalado que ha habido robos, pero hasta donde sabemos no es una tendencia, porque la verdad es que las personas vienen con lo que portan, con aquello que pueden cargar, entonces veo difícil que se roben una tele o algo por el estilo. La gente como viene a pie y se mueve a pie, lo que lleva es lo que carga.

 

¿Cuál es la situación actual de los migrantes en Iquique?

La situación actual de los migrantes en Iquique es compleja. El viernes pasado hubo desalojo, pero a esas personas no se las llevó a ninguna parte, por lo que están vagando en este momento en la ciudad, muchos de ellos escondidos porque están atemorizados por el tema que los puedan atacar. El fin de semana pasado, las organizaciones sociales, ONGs en especial las promigrantes, voluntarios y también nosotros desde la universidad hemos ayudado y llevado a cabo una organización para sacar a mujeres y niños de la playa, de sectores muy urbanos donde pueda haber hostilidad, sobre todo mujeres que están embarazadas o con lactantes, ya que están más vulnerables.

Todo esto se ha hecho con la voluntad de las personas, hay muchas campañas de recolección de alimentos, ropa y eso se ha ido canalizando en la Fundación Madre Josefa y la AMPRO (Asamblea de Migrantes y Promigrantes de Tarapacá)

 

Con tu experiencia ¿cómo evitar que se genere violencia en esta crisis migratoria?

Evitar la violencia es bastante complejo y profundo. Hay que evitar los rumores, las fake news, empezar una campaña de sensibilización que nosotros ya hemos comenzado como Instituto (Instituto de Estudios Internacionales, INTE, de la Universidad Arturo Prat) y con los estudiantes del magister. El Instituto emitió un comunicado entre cuyos puntos está que las autoridades evitan vincular la migración con la delincuencia. Constantemente, este gobierno ha vinculado una cosa con la otra, entonces va generando una animadversión respecto de los migrantes. Y están en la calle porque no hay un albergue y no se les ha querido reconocer la condición de refugiados. Se implementaron albergues en algún momento, sobre todo durante el peak de la pandemia, pero al día de hoy no hay espacio y tampoco se habilitan los pocos que ha habido con baños químicos, por ejemplo.

 

¿Han sido adecuadas las medidas tomadas por el actual gobierno?

Las medidas del gobierno no han sido adecuadas claramente, por eso llegamos a este punto. Desde un punto de vista nacional, la política y ley migratoria, si bien se señala que es un logro, establece que todas las personas que ingresaron después del 18 de marzo de 2020 van a ser objeto de expulsión. Entonces, esto dificulta cualquier integración y regularización en el mercado laboral, obstaculiza su regularización, conseguir rut, y si no tienen rut no pueden firmar contratos de trabajo, no pueden acceder a arriendos, en fin, hay una serie de problemas que tienen que ver con la irregularidad y eso con la infancia migrante, pues los niños no acceden a sistemas de educación, etc.

La política a nivel nacional no ha hecho una excepción con el tema pandémico como sí lo han hecho otros países. Colombia creó una visa temporal de una duración de dos años para regularizar a los venezolanos que han ingresado en este período. Algo así se podría hacer y eso evitaría la serie de problemas que hoy día tenemos. La situación de calle es la más compleja porque genera roces entre la población residente y la migrante.

 

De acuerdo con la experiencia internacional, ¿cómo se debe enfrentar la crisis migratoria actual en Chile? ¿Cuáles son las alternativas para una salida adecuada?

Hay dimensiones nacionales e internacionales, regionales y locales que deberían actuar de forma más coordinada y sobre todo una voluntad política de reconocer que estamos frente a una crisis humanitaria que no solo afecta a Chile sino también a los países de la región. Estamos hablando del éxodo más grande que registre la historia reciente de América Latina, con alrededor de 6, hasta 7 millones de desplazados forzados. Y hablamos de desplazamiento forzado porque no son migrantes que vienen a cumplir un sueño, como esta idea romántica, no, son personas que se han visto constreñidas y obligadas a salir de su país.

 

Recuadro de texto

Más información en publicaciones de la académica Marcela Tapia:

Tapia Ladino, M., Liberona Concha, N., & Contreras Gatica, Y. (2017). El surgimiento de un territorio circulatorio en la frontera chileno-peruana: estudio de las prácticas socio-espaciales fronterizas. Revista de geografía Norte Grande, (66), 117-141. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-34022017000100008

Tapia, Marcela (2018). Prácticas sociales fronterizas entre Chile y Bolivia. Movilidad, circulación y migración. Siglos XX y XXI. Intus Legere Historia, 12 (1), 66-86.

 

Recuadro de texto

Evitar la violencia (contra l@s migrantes) es bastante complejo y profundo. Hay que evitar los rumores, las fake news, empezar una campaña de sensibilización… Que las autoridades eviten vincular la migración con la delincuencia. Constantemente, este gobierno ha vinculado una cosa con la otra, entonces va generando una animadversión respecto de los migrantes.

Fuente: El Regionalista