Estudiantes de la carrera de Psicología participaron activamente en su tradicional ceremonia de apadrinamiento
Organizada por el Centro de Alumnos de la especialidad en la UNAP Sede Victoria

Siguiendo con la tradición de acompañar a la más reciente Admisión en su camino formador, al igual que para reforzar las relaciones entre todos, la carrera de Psicología efectuó su esperada ceremonia de apadrinamiento, en donde más de una treintena de estudiantes de primer año fueron recibidos por sus compañeros de segundo en la Universidad Arturo Prat Sede Victoria, logrando una convocatoria total cercana a las noventa personas.
Organizada por el Centro de Alumnos (CEAL) de la especialidad y efectuada en diversas dependencias de la UNAP, la iniciativa contempló una serie de actividades para conocerse entre sí, al igual que para potenciar habilidades y enfrentar desafíos propios de la disciplina en salud, hecho valorado por las unapinas y unapinos apadrinados, como Alondra Sepúlveda Villa, quien la consideró “una buena experiencia, en la cual pude expresarme más y divertirme conociendo nuevas personas”, asegurando que lo que más le llamó la atención fue una dinámica en donde “nos quitaron las vendas y nos vimos frente un espejo, y después nos hicieron encarar nuestros miedos”, comentó.

“Me pareció súper interesante y divertida”, afirmó por su parte Fernando López Purrán, debido a que “cumplió con la expectativa que tenía de la ceremonia, y me llamó la atención la parte en donde estaban las velas con el símbolo de Psicología”, evidenció el joven oriundo de la localidad de Selva Oscura, opinión compartida por su compañero Iván Araneda Mela, para quien fue “muy bonita y de mi agrado, en especial porque yo esperaba que el apadrinamiento fuera algo más formal por tener que vestir de negro, pero fue todo diferente, ya que nos reunimos en una sala con los chiquillos que explicaron toda la actividad y lo pasamos muy bien, nos conocimos más como curso y como amigos”, compartió el universitario proveniente de la comuna de Ercilla, junto con destacar el gran esfuerzo desplegado por el CEAL.
“Fue una experiencia muy grata”, indicó María José Vejar Mellado, de segundo año, enfatizando en que “el hecho de saber que estábamos siguiendo una tradición que viene desde hace años se sintió muy lindo, como también conocer un poco más a los compañeros de primero y por supuesto a nuestros propios ahijados, por lo que espero que esta tradición siga por muchos años más, ya que es una instancia muy bonita para compartir y también es una de las únicas ceremonias de nuestra carrera”, finalizó la unapina de Curacautín.

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