Yenifer Silva y el desafío de volver al aula: “nunca es tarde para comenzar algo que puede cambiar tu vida”
Estando ya en su cuarto año de la carrera de Psicología en la Universidad Arturo Prat Sede Victoria

Estando radicada en la ciudad de Victoria, Yenifer Silva Troncoso se encuentra actualmente cursando el cuarto año de la carrera de Psicología en la Universidad Arturo Prat en Malleco. Estando casada, con 36 años y siendo madre de dos hijos, conversamos con la unapina sobre su deseo de retornar a la Educación Superior tras haber estudiado la especialidad de Técnico Jurídico, los desafíos de balancear sus responsabilidades académicas con su rol de esposa y madre y su experiencia hasta ahora.
“Desde que estaba en el Liceo soñaba con estudiar Psicología”, explicó, “pero en ese momento no me alcanzó el puntaje de la PSU para ingresar. Como tampoco tenía los medios económicos para pagar un año de preuniversitario, decidí estudiar una carrera técnica y opté por Técnico Jurídico. Después de terminar mis estudios me casé y comencé a trabajar. En ese período vivíamos en Santiago y ambos teníamos que trabajar para mantenernos y tener una buena estabilidad económica. Mi idea inicial era terminar el técnico, trabajar y luego retomar mi sueño de estudiar Psicología, pero las cosas no siempre se dan como uno las planifica y tuve que priorizar otras necesidades”. Sin embargo, “cuando nos trasladamos a Victoria, me di cuenta de que tenía la Universidad muy cerca de casa y que ellos ya estaban un poco más grandes. Mi hijo mayor tenía 11 años; y el menor, 6. Fue entonces cuando volvieron con fuerza esas ganas de estudiar. Sentí que quizás ese era el momento que había estado esperando durante tantos años y decidí atreverme a cumplir finalmente ese sueño que tenía”, manifestó.

“Uno de los principales desafíos ha sido organizar los tiempos”, afirmó. “Muchas veces tengo que correr desde la Universidad a buscar a mis hijos al colegio, llevarlos a casa y luego volver a clases si todavía tengo actividades. Después viene todo lo relacionado con el hogar, preparar las comidas, ayudar a los niños con sus tareas, estudiar y cumplir con las responsabilidades de la Universidad. Otro desafío ha sido la brecha generacional, ya que soy la mayor de mi curso, pero la verdad es que me ha costado mucho menos de lo que imaginaba. Mis compañeros me han acogido muy bien, existe mucho respeto entre nosotros y eso ha hecho que la diferencia de edad pase a segundo plano. También he sentido que ahora debo esforzarme un poco más para aprender y retener algunos contenidos. Cuando estudié por primera vez era más joven y sentía que la memoria funcionaba de otra manera. Hoy necesito dedicar más tiempo, repetir, estudiar y buscar distintas formas de aprender, pero también creo que la experiencia de vida me ha entregado herramientas que antes no tenía”, evidenció.
A pesar de todos estos inconvenientes, Yenifer asegura que “he aprendido a organizarme, a pedir ayuda cuando es necesario y también a entender que estar presente para mis hijos no significa necesariamente estar disponible todo el tiempo. Espero que ellos también puedan ver que este esfuerzo es parte de un sueño que estoy construyendo y que, de alguna manera, también les estoy enseñando que nunca debemos dejar de luchar por lo que queremos”, dejando como mensaje final a las personas a que “se atrevan. Sé que muchas veces escuchamos que nunca es tarde, pero hoy puedo decirlo desde mi propia experiencia, realmente nunca es tarde para retomar un sueño. A veces la vida nos obliga a postergar nuestros proyectos porque tenemos que trabajar o enfrentar otras responsabilidades, pero postergar un sueño no significa renunciar a él. Si tienen la posibilidad y las ganas de estudiar, háganlo. Quizás el camino no sea fácil y probablemente tendrán que sacrificar algunas cosas, pero también descubrirán que tienen muchas más capacidades de las que pensaban. A veces los sueños no desaparecen; simplemente esperan a que nosotros estemos preparados para volver por ellos”, finalizó la universitaria.
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