Estudiantes del Liceo de Huara aprenden astronomía, robótica y telar

Por segundo año, el proyecto “Mujeres y Niñeces Indígenas: Transformando Entornos”, impulsado por la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Arturo Prat junto al Programa Originarias de ONU Mujeres, desarrolla talleres de Astronomía, Robótica y Telar con estudiantes del Liceo de Huara.
Mirar el cielo para comprender el universo, construir un robot o aprender cómo una madeja de lana se transforma en un tejido tradicional. En el Liceo de Huara, estas experiencias promueven una forma de aprender desde la curiosidad, la experimentación y el vínculo con el territorio.

Por segundo año consecutivo, los talleres STEAM del proyecto llegan a establecimientos educacionales de la región. En Huara se implementaron Astronomía, Robótica y Telar, vinculados a los objetivos curriculares y acompañados por docentes del liceo.
En Robótica, estudiantes de quinto a séptimo básico exploran la estructura de los robots, la comunicación entre personas y máquinas y desarrollan sus propias creaciones utilizando sets de Lego.

“Queremos que las niñeces tengan acceso a un espacio de desarrollo vinculado con la interculturalidad, la tecnología y las ciencias y este tipo de instancias del proyecto ha sido muy valioso para los estudiantes , para sus docentes como también para nosotros”, explica Marisol Salgado, coordinadora de los talleres STEAM del proyecto quien destacó que esta experiencia ha encontrado una respuesta entusiasta entre las y los estudiantes.

Para Felipe Reyes, estudiante de Ingeniería Civil Electrónica de la UNAP y facilitador del taller, la experiencia pretende acercar la tecnología de manera sencilla y entretenida. “Buscamos desarrollar su creatividad e incentivarlos a interesarse por la tecnología”.
MIRAR EL CIELO DESDE EL TERRITORIO
En el taller de Astronomía, estudiantes descubren constelaciones, conocen distintas formas culturales de interpretar el cielo y distinguen entre astrología y astronomía.

El académico Andro Escudero, director de Pedagogía en Matemática y Física de la Facultad de Ciencias Humanas y encargado del taller, plantea que observar el cielo también permite acercarse a las raíces culturales. “Es importante que la humanidad no pierda esta parte romántica de observar el cielo y conocer la cultura de sus propias raíces”.

Para Pamela Jofré, profesora de Biología y Ciencias del Liceo de Huara, estas experiencias acercan contenidos que pueden parecer abstractos. “Esto genera más interés, ya que los acerca un poquito más a su cultura”.
Así, la astronomía se convierte también en una oportunidad para relacionar el conocimiento científico con las distintas formas en que los pueblos han observado e interpretado el cielo.

RECONOCER LO PROPIO
El tercer taller conecta el aprendizaje escolar con un conocimiento transmitido entre generaciones: el telar tradicional aymara.

La actividad es guiada por Catalina Castro Choque, mujer aymara de Enquelga, comuna de Colchane y Educadora de Lengua y Cultura Indígena (ELCI), quien enseña la técnica del telar de cintura y el proceso de elaboración del cuto. “Para nosotros como aymara es muy importante mantener la cultura textil, porque el tejido tradicional nos lo heredaron nuestras madres y abuelitas”.
Durante la actividad, las y los estudiantes conocieron el proceso de transformación de la lana y elaboraron la urdimbre. Para algunos era un conocimiento conocido; para otros, una experiencia nueva. “Los niños estaban contentos. Algunos sí conocían la parte textil o el hilado, pero muchos no. Me decían: ‘tía, ¿cuándo va a venir de nuevo?, ¿cuándo vamos a tejer de nuevo?’”, cuenta Catalina.

APRENDIZAJES SIGNIFICATIVOS
La profesora Patricia Lovera Burgos, a cargo de cuarto básico, destaca que la mayoría de sus estudiantes son de origen aymara y que incorporar estos conocimientos fortalece el vínculo con su identidad. “Aprender en un contexto que ellos conocen hace que los aprendizajes sean más significativos”.

La docente agrega que para algunos estudiantes fue una primera aproximación al proceso de transformación de la lana. “Para algunos ha sido impactante trabajar con lana y ver cómo se convierte en hilo”.

En tanto, Carmen Barrera, directora del Liceo de Huara, uno de los principales aportes de los talleres está en la forma de aprender.
Las actividades favorecen la creatividad y el trabajo colaborativo mediante la exploración y la experimentación. “Parten de la curiosidad, ellos van experimentando, no viene todo hecho”.
Ese enfoque adquiere especial relevancia en una comunidad educativa donde conviven estudiantes pertenecientes a distintos pueblos y culturas. “Tenemos estudiantes de distintos pueblos, de distintas culturas que convergen acá, que interactúan, que aprenden juntos”.
Desde esta perspectiva, Astronomía, Robótica y Telar se articulan con los aprendizajes del establecimiento y abren nuevas posibilidades para relacionar ciencia, tecnología, creatividad e identidad.
TRABAJANDO EN OTROS TERRITORIOS
La experiencia de Huara forma parte de un trabajo territorial que también considera otros establecimientos de la región. El proyecto contempla talleres de Telar, Música, Astronomía, Robótica y Mosaico.
En Colchane, se desarrolla un taller de Mosaico con un curso completo y sus docentes de Arte e Historia. Próximamente comenzará Telar en Chanavayita y se espera el retorno de la Escuela de Chipana para desarrollar experiencias de Música, Robótica y Astronomía.
De esta manera, el proyecto amplía los espacios donde las niñeces pueden experimentar con nuevas disciplinas y encontrarse con conocimientos vinculados a sus propias culturas.

Todo este trabajo de acuerdo con la Dra. Marcela Quintana, decana de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Arturo Prat, combina curiosidad, tecnología y conocimientos ancestrales, vinculando los aprendizajes escolares con la identidad cultural y el territorio. “Buscamos que las niñeces puedan descubrir que la ciencia, la tecnología y los saberes de sus propias culturas pueden dialogar. Cuando aprendemos desde el territorio, los conocimientos adquieren otro sentido y también fortalecemos la identidad, la creatividad y la capacidad de imaginar nuevas posibilidades”.
En Huara, ese encuentro ocurre dentro de la sala de clases, entre robots, constelaciones, lana y memoria.
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