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El aseguramiento de la calidad en tiempos de crisis

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Estimadas y estimados colegas: 

La emergencia sanitaria a raíz de la pandemia nos ha enfrentado a la necesidad de replantear el cómo concebimos las formas de enseñar y aprender. En este contexto, la Universidad en su conjunto, ha debido responder al actual escenario adaptándose con gran rapidez para enfrentar este difícil momento, lo cual ha traído consigo un sinnúmero de interrogantes.   

Una de las situaciones que hemos debido afrontar se vincula a las condiciones de calidad que deben ser preservadas a lo largo del proceso de formación, en particular, a lo concerniente con la formación virtual y el uso de tecnologías para apoyar su desenvolvimiento. En tal sentido,  nuestra Universidad ha actuado proactivamente en vista de asegurar la calidad de su proceso formativo, lo cual se ha materializado a través de ajustes en las metodologías de trabajo, capacitaciones a nuestras y nuestros académicos y estudiantes en el uso de herramientas tecnológicas, generación de instructivos que orientan el desarrollo de la docencia online y en los cuales se observa la flexibilización del proceso educativo como un criterio indispensable al momento de diseñar estrategias pedagógicas, curriculares y evaluativas. 

El estado de adaptación en el que nos encontramos y las medidas adoptadas, dan cuenta del compromiso de nuestra institución por garantizar un proceso formativo sin demérito de la calidad, asimismo, estas se encuentran alineadas a las disposiciones nacionales dictadas por la Subsecretaría de Educación Superior y la Superintendencia de Educación Superior en términos de resguardar las actividades académicas en el contexto de la pandemia. 

En lo relativo al aseguramiento de la calidad, el actual escenario ha llevado a la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) a flexibilizar sus procesos de acreditación y evaluación, tanto de las diferentes Instituciones de Educación Superior, como de las carreras y programas de Pregrado y Postgrado, lo cual ha quedado de manifiesto en su última cuenta pública, a saber: 

“Estamos en una emergencia sanitaria que enfrenta transitoriamente los procesos educativos y la generación de conocimiento, nadie puede pedir que las medidas adoptadas para hacer frente a sus efectos sean sino de emergencia y transitoria, por lo que evidentemente los aprendizajes a lograr o entregar se verán afectados. (…) Nadie puede evaluar la calidad de la formación de una institución por lo que ocurre en un momento específico como este, sino de un periodo transcurrido desde la anterior acreditación y hacia la futura, además de las proyecciones a futuro de las instituciones de educación superior sus programas.”






Dirección General de Calidad



A este respecto, es indicado señalar que las medidas empleadas por la Universidad persiguen mitigar los efectos nocivos de la crisis en el aprendizaje de nuestras y nuestros estudiantes, sin embargo, somos conscientes que la premura con que se ha debido implementar la virtualidad, así como las condiciones del entorno, son variables que indudablemente han alterado los aprendizajes y las competencias definidas curricularmente en nuestras carreras y programas, razón por la cual, para asegurar la calidad de éstas, debemos intensificar nuestros esfuerzos en términos de la priorización curricular, para que nuestras y nuestros estudiantes alcancen el logro de los aprendizajes más significativos e integradores. 

En consonancia con lo anterior, se hace imprescindible velar por la obtención y registro de las evidencias del proceso educativo, las que, una vez concluida la emergencia, permitan adoptar las medidas remediales a fin de compensar las diferencias formativas identificadas. Este acto, desde luego constituirá una demostración inequívoca de la efectividad de las acciones con que atendimos la emergencia, y en consecuencia, del compromiso de nuestra institución con la calidad. 

A modo de reflexión final, no podemos olvidar que el fin último de la enseñanza está en el aprendizaje, y en estos momentos se nos presenta una oportunidad única para avanzar hacia la universalización de una educación flexible, inclusiva, innovadora, de calidad, con lecturas integradoras del currículum y situada en el centro de los acontecimientos e inmersos en la realidad compleja de nuestras comunidades, lo cual permita adaptarse y hacer frente de manera ágil a un entorno cada vez más cambiante.  



Ezequiel Martínez Rojas

Director General de Calidad