Estudiantes del Diplomado en Desarrollo Territorial vivencian el aprendizaje en terreno en la provincia del Tamarugal
Con el territorio como aula y la identidad como eje, estudiantes del Diplomado en Desarrollo Territorial y Comunitario de la Universidad Arturo Prat vivieron una experiencia formativa en terreno en la provincia del Tamarugal. A través del “Laboratorio Territorial”, recorrieron iniciativas locales que integran saberes ancestrales, sostenibilidad y resiliencia, fortaleciendo el vínculo entre academia y comunidad.

En el marco del Diplomado en Desarrollo Territorial y Comunitario, impartido por la Dirección de Vinculación con el Medio y Relaciones Internacionales de la Universidad Arturo Prat (UNAP), se realizó recientemente una salida académica denominada “Laboratorio Territorial”, cuyo objetivo fue complementar el aprendizaje teórico mediante experiencias prácticas en un entorno real.
La actividad, organizada por la Oficina Territorial (OFIT) y dirigida a estudiantes del diplomado, se desarrolló bajo el principio de que “el territorio es el aula”, promoviendo un enfoque biocultural y de aprendizaje situado. Esta metodología reconoce el valor del diálogo de saberes entre actores territoriales, la academia y el estudiantado, generando una experiencia vivencial e integradora para reflexionar sobre los desafíos y oportunidades del desarrollo sustentable en la provincia del Tamarugal.
La instancia pedagógica, fue guiada por las académicas internacionales Claudia Ranaboldo, coordinadora de la Plataforma de Diversidad Biocultural y Territorios, y Silvia Scaramuzzi, docente de la Universitá degli Studi di Firenze (UNIFI), quienes aportaron una mirada global y metodológica al proceso formativo.
Durante la jornada, las y los estudiantes participaron en un recorrido por experiencias locales significativas, con el propósito de vincular los contenidos teóricos del programa con realidades territoriales concretas.

La primera parada fue en el proyecto Vino del Desierto, ubicado en la Estación Experimental Canchones. Allí, el grupo conoció una iniciativa emblemática de la UNAP, que lleva más de dos décadas desarrollando procesos de innovación enológica en condiciones de extrema aridez. A través del rescate de cepas patrimoniales y la investigación aplicada, el proyecto ha logrado producir vino en pleno desierto, convirtiéndose en un referente de resiliencia territorial, sostenibilidad productiva y valorización del patrimonio agrícola local. La visita fue guiada por Marcelo Lanino e Ingrid Poblete, quienes compartieron detalles técnicos y sociales del proceso.
Posteriormente, el grupo se trasladó al Oasis de Pica, donde visitaron a una familia productora de limones. Esta experiencia permitió conocer prácticas tradicionales en el cultivo del reconocido limón de Pica, destacando el manejo ancestral del agua, la transmisión intergeneracional de saberes y los desafíos actuales de la agricultura a pequeña escala frente al cambio climático. La actividad puso en valor el vínculo entre territorio, identidad y sustento económico.
El recorrido finalizó en la parcela La Sacristana, también en la comuna de Pica, donde se ofreció un relato sobre las formas tradicionales de cultivo y los antiguos sistemas de regadío por inundación. En este espacio, se reflexionó sobre la pérdida progresiva de estas prácticas agrícolas tradicionales y su impacto en la identidad y sostenibilidad del territorio.
Estas visitas permitieron aplicar herramientas metodológicas de análisis territorial en un entorno real, promoviendo la observación directa, el diálogo con actores locales y la valoración de estrategias de sostenibilidad impulsadas desde los propios territorios. La experiencia fortaleció la co-construcción de conocimientos entre estudiantes, docentes y comunidades, reafirmando el enfoque biocultural y el compromiso de la UNAP con un desarrollo territorial con identidad.
Laboratorio
La encargada de la Oficina Territorial UNAP, Violeta Lineros, destacó que como institución se buscó que los estudiantes del diplomado conocieran de cerca a las y los actores relevantes del territorio, así como emprendimientos agrícolas y experiencias únicas presentes en la región de Tarapacá.
“Lo que esperamos con esta actividad es que los estudiantes del diplomado se lleven no solo información, sino también una comprensión profunda del territorio, que puedan aplicar en sus contextos laborales. En definitiva, buscamos formar capital humano desde nuestra universidad pública, con un fuerte vínculo con el entorno”, señaló.
Estudiantes Diplomado en Desarrollo Territorial y Comunitario
Alvina Álvarez, geógrafa de profesión, actualmente trabaja en el Centro Tecnológico de Economía Circular, CIRCULARTEC.
“Ha sido especialmente enriquecedora la transferencia de conocimientos que hemos recibido, tanto de profesionales locales como de los profesores que nos acompañaron esta semana de Italia. Ellos nos han abierto nuevas perspectivas para vincularnos de manera efectiva con nuestro trabajo y desde nuestras disciplinas, articulándonos con todo el esfuerzo que se está realizando.
Lo más significativo ha sido comprender el valor de los recursos, no solo materiales, sino también los activos culturales y la identidad misma de la región. Esta experiencia nos ha permitido ampliar nuestra mirada y fortalecer nuestro compromiso con el desarrollo territorial”.
San Fuente-Alba, ingeniero en biotecnología, y que actualmente se desempeña en la empresa medioambiental Kyklos, que opera en el borde costero a través de la empresa Collahuasi:
“Considero que la transferencia de tecnologías hacia los agricultores es sumamente importante. La universidad y la investigación pueden aportar mucho, por ejemplo, a través del estudio de microorganismos presentes en la rizósfera o en plantas endémicas de esta zona, lo que permite potenciar los cultivos de manera orgánica mediante bioinoculantes.
Es fundamental que la academia se vincule con su territorio y entregue conocimiento desde la investigación. Trabajar con la universidad en esta transferencia de saberes es clave, ya que contamos con una riqueza que es valiosa tanto para los agricultores como para la generación de nuevo conocimiento. Este conocimiento puede ser útil no solo para nuestra región, sino también para otras zonas del país”.
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