Jornada reconoció  el compromiso y  la vocación  de tutoras y tutores pares

Eugenia Guzmán Vera
18 de noviembre 2025
Casa Central - Iquique

La Unidad de Apoyo al Aprendizaje Estudiantil de la Dirección General de Docencia de la Universidad Arturo Prat, homenajeó a 36 tutoras y tutores pares del Programa PACE, en una actividad recreativa que fortaleció el bienestar socioemocional, el sentido de pertenencia y el valor de quienes acompañan a estudiantes en su proceso de adaptación universitaria. La jornada destacó historias de esfuerzo y superación, como la de Karen Araya, exestudiante PACE que hoy retribuye el apoyo recibido guiando a nuevas generaciones.

Con juegos, dinámicas colaborativas y un ambiente cargado de gratitud, la Unidad de Apoyo al Aprendizaje Estudiantil celebró el Día del Tutor y Tutora Par, una instancia que congregó a estudiantes de diversas facultades para reconocer el valioso rol que cumplen en el acompañamiento académico y socioemocional de quienes ingresan a la vida universitaria a través del Programa PACE.

La conmemoración, que se realiza cada 4 de noviembre a nivel nacional, buscó entregar un espacio de bienestar y encuentro a quienes compatibilizan sus propias exigencias académicas con la responsabilidad de apoyar a sus pares.

“Queríamos regalarles una pausa real, un momento para descansar, compartir y reencontrarse con otros tutores pares”, afirmó Lisette Lagos, profesional del Programa PACE. “Invitamos a 36 tutores pares que estudian en las distintas facultades para agradecerles su enorme compromiso con otros jóvenes, lo cual nos llena de orgullo”.

Entre los protagonistas de la jornada destacó la experiencia de Karen Araya, estudiante de Ingeniería Civil Industrial, quien vivió el acompañamiento PACE desde la enseñanza media. Su trayectoria refleja el valor humano del programa y el impacto profundo de las tutorías.“Llegar a la universidad fue duro, estaba perdida, y mi tutor par fue clave. Me mostró cómo moverme, cómo organizarme y, sobre todo, me dio confianza”, recuerda. Ese impulso inicial la llevó a convertirse en tutora académica y luego en tutora PACE.

Hoy, Karen acompaña a una estudiante que cursa la misma carrera “A veces me cuenta cosas que son exactamente lo que yo viví. Verme reflejada en ella, y verla avanzar, es realmente emocionante. Ser tutora llena el corazón. Cuando un estudiante te dice ‘gracias’, sientes que todo el esfuerzo vale”.

VOCACIONES QUE CRECEN ACOMPAÑANDO


La experiencia también ha marcado a Juan Cortés, estudiante de tercer año de Ingeniería Civil Industrial, quien este semestre asumió por primera vez como tutor par PACE. “Es increíble ver cómo un estudiante que había reprobado vuelve a tomar ritmo, mejora sus notas y recupera la motivación”, comentó. “Sí, es un desafío grande, pero la experiencia es preciosa. Crecen ellos, y crecemos nosotros”.

Para Eduardo Vargas, tutor de segundo año de Pedagogía en Educación Física, la clave está en creer en la propia capacidad para enseñar .“Todos partimos con dudas, pero cuando uno se atreve y confía, el aprendizaje fluye. Estamos para acompañar, responder preguntas y ayudar a que avancen sin miedo”.

Lagos destacó que la labor de las y los tutores pares es esencial para fortalecer la permanencia estudiantil y facilitar la transición a la educación superior, especialmente en los primeros años, etapa que suele presentar mayores brechas. “Son un puente humano y académico. Saben lo que significa ser estudiante, entienden las dificultades y creen profundamente en el potencial de cada joven. Por eso esta celebración no es solo un reconocimiento, es también un agradecimiento por su impacto real en la vida de otros”.

La jornada concluyó con un llamado a continuar fortaleciendo esta red de apoyo que, más allá de las tutorías, construye comunidad, inspira confianza y abre caminos que cambian historias.

 

 


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