La lengua también envejece

Estudio de investigador de la UNAP mide la fuerza de la lengua y sus consecuencias en la salud de la tercera edad

Eugenia Guzmán Vera
12 de agosto 2026
Casa Central - Iquique

Investigación de la Universidad Arturo Prat establecerá los primeros valores de referencia para medir la fuerza de la lengua en adultos mayores chilenos, con el objetivo de detectar tempranamente trastornos de la deglución y mejorar su calidad de vida.

Hablar, comer, saborear un alimento o simplemente tragar un vaso de agua son acciones tan cotidianas que pocas veces pensamos en el órgano que las hace posibles, la lengua. Sin embargo, cuando pierde fuerza o coordinación, pueden aparecer dificultades para alimentarse, comunicarse e incluso problemas respiratorios. Con ese desafío en mente, el académico de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Arturo Prat, Dr. Matías Ambiado, lidera una investigación que busca convertir la fuerza de la lengua en un indicador temprano para prevenir trastornos de la deglución en personas mayores.

El trabajo, financiado por la Vicerrectoría de Investigación e Innovación de la UNAP, forma parte de una línea de investigación en Ciencias del Movimiento Humano.  orientada a mejorar la calidad de vida de adultos y personas mayores mediante herramientas de diagnóstico más precisas y estrategias de prevención.

MÚSCULO CLAVE
La lengua  de acuerdo al Dr. Ambiado es mucho más que el órgano, coordina la masticación, ayuda a formar y trasladar el alimento hacia la faringe, participa en la articulación del habla y contribuye a mantener la salud de la cavidad oral.

"Su estado también entrega señales sobre el funcionamiento del organismo. Alteraciones en su fuerza, movilidad o aspecto pueden reflejar enfermedades neurológicas, trastornos metabólicos o deficiencias nutricionales. En las personas mayores, este rol adquiere una importancia aún mayor. Una lengua debilitada puede favorecer la aparición de disfagia, un trastorno que dificulta la deglución y aumenta el riesgo de desnutrición, deshidratación e infecciones respiratorias por aspiración de alimentos".

MEDIR PARA PREVENIR
Así como un dinamómetro permite conocer la fuerza de una mano, el equipo utilizado por el Dr. Ambiado mide la presión que puede ejercer la lengua mediante un pequeño sensor. Esta información permite evaluar objetivamente si existe una disminución en su capacidad funcional.

El desafío es que, hasta ahora, los valores de referencia disponibles provienen principalmente de estudios realizados en Asia, Norteamérica y algunos países europeos, por lo que no representan las características de la población chilena ni de personas hispanohablantes. "Hoy existen valores de referencia desarrollados principalmente en Asia, Norteamérica y algunos países europeos, pero no contamos con normas para personas hispanohablantes ni para nuestra población. Nuestro objetivo es construir esos parámetros y que puedan utilizarse en la práctica clínica", explica el Dr. Matías Ambiado.

La investigación, iniciada en 2024, busca establecer la primera base nacional de referencia sobre fuerza lingual en adultos y adultos mayores, generando evidencia científica que pueda ser utilizada por profesionales de la salud en procesos de evaluación y prevención.

HACIA LA PREVENCIÓN
El investigador ya postuló un proyecto de financiamiento externo para ampliar el número de participantes y fortalecer la evidencia científica.

Si los resultados continúan siendo favorables, la medición de la fuerza de la lengua podría incorporarse en la atención primaria de salud como un examen preventivo para personas mayores. En la práctica, esto permitiría identificar a quienes presentan mayor riesgo de desarrollar disfagia antes de que aparezcan complicaciones graves, facilitando programas de ejercicios de fortalecimiento y rehabilitación.

"Más que medir un músculo, esta investigación busca entregar una herramienta para que las personas mayores puedan no solo alimentarse con seguridad, sino también mantener su autonomía y conservar su calidad de vida durante el envejecimiento. Un aporte que demuestra cómo la investigación desarrollada en la Universidad Arturo Prat puede traducirse en soluciones concretas para enfrentar uno de los grandes desafíos de una población cada vez más longeva".

 

 

 


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