⁠⁠Red de Mujerezas: el proyecto que convirtió capacitación en redes, confianza y crecimiento

Eugenia Guzmán Vera
29 de septiembre 2026
Casa Central - Iquique

Tras más de dos años de trabajo, la iniciativa ejecutada por la Universidad Arturo Prat y financiada por el Gobierno Regional de Tarapacá y su Consejo Regional, a través del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC), cierra dejando emprendedoras fortalecidas, nuevas capacidades instaladas y una red de colaboración que busca proyectarse más allá del proyecto.

Cuando crece una emprendedora, también crece su negocio y la economía del territorio. Esa premisa resume parte de la huella que deja Red de Mujerezas, iniciativa que durante más de dos años acompañó a mujeres de Tarapacá en un proceso que combinó herramientas para profesionalizar sus emprendimientos con espacios para aprender, generar redes y fortalecer sus propias capacidades.

Mentorías, tutorías especializadas, seminarios, talleres y capacitaciones fueron parte de un recorrido que permitió a las participantes mirar sus negocios con nuevos ojos, reconocer brechas y oportunidades y contar con herramientas concretas para seguir avanzando.

 Los resultados reflejan ese camino: 40 emprendedoras fortalecieron su gestión empresarial mediante la metodología PymeAzul; 28 Mujerezas fueron tutoreadas por profesionales expertos en emprendimiento, desarrollando sus planes de mejoramiento; y 20 se capacitaron en formulación de proyectos.

 Pero Red de Mujerezas también apostó por fortalecer el entorno que las acompaña. En ese marco, el proyecto impulsó la primera Red de Mentores UNAP para la región, formando y certificando a 21 mentores y mentoras del ecosistema regional, quienes llevaron sus conocimientos a la práctica acompañando a 21 Mujerezas. A ellos se suman 20 actores del ecosistema que finalizaron el Diplomado en Emprendimiento con Enfoque Territorial, ampliando las capacidades instaladas para apoyar a quienes emprenden en Tarapacá y dando proyección al impacto del proyecto más allá de su cierre.

 Desde el Gobierno Regional de Tarapacá destacan precisamente este efecto multiplicador y la posibilidad de que las capacidades generadas permanezcan en el territorio más allá de la ejecución de la iniciativa.

“Queremos que más mujeres de Tarapacá puedan sacar adelante sus negocios y fortalecer su autonomía económica. Por eso apoyamos el proyecto Red de Mujerezas, que les entregó herramientas y conectó a emprendedoras para aprender y crecer juntas. El proyecto termina, pero quedan los aprendizajes y una red para seguir apoyándose”, señaló el Gobernador de Tarapacá, José Miguel Carvajal.

 Para quienes estuvieron directamente involucrados en el proceso, una de las transformaciones más significativas ocurrió también a nivel personal.  “Uno de los mayores logros fue ver cómo las participantes comenzaron a mirar sus negocios y también a ellas mismas desde otra perspectiva. Adquirieron herramientas, pero también confianza, redes y mayor seguridad para tomar decisiones y proyectarse. Hoy cerramos un proyecto, pero queda una comunidad de mujeres que aprendió a crecer juntas y que tiene las capacidades para seguir avanzando”, destaca Sandra González Navarrete, coordinadora general de Red de Mujerezas.

 UN LEGADO QUE QUEDA EN TARAPACÁ

El proyecto deja además herramientas e infraestructura que podrán seguir aportando al ecosistema regional. Entre ellas se encuentran el Manual de Buenas Prácticas para el Emprendedor y Emprendedora Tarapaqueña; el Laboratorio de Cambio, una metodología de trabajo colaborativo que permitió a las emprendedoras identificar desafíos y construir soluciones desde su propia experiencia; y el CreativeLab, espacio de innovación y coworking implementado en la Universidad Arturo Prat, que cuenta además con un laboratorio de impresión 3D (Lab 3D) para impulsar la creatividad, la innovación y el desarrollo de nuevas ideas.

Red de Mujerezas llega así al final de una etapa dejando mucho más que actividades cumplidas: quedan mujeres con nuevas herramientas para liderar sus negocios, mentores preparados para acompañarlas, conocimiento, infraestructura y, especialmente, una comunidad que aprendió el valor de crecer en red.

Porque si algo demostró este proyecto es que cuando las mujeres encuentran herramientas, oportunidades y otras mujeres con quienes avanzar, el crecimiento puede multiplicarse.


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