Beneficiarias del Programa de Cuidadoras de la UNAP destacan las herramientas adquiridas y el valor de su labor
Las participantes del Programa valoran los aprendizajes adquiridos, su aplicación en situaciones cotidianas y la posibilidad de respaldar formalmente su labor

Reconocer signos de alarma, aprender técnicas para movilizar a personas con dependencia, administrar cuidados de manera más segura y comprender la importancia del autocuidado, son parte de los aprendizajes que mujeres de distintas comunas de Malleco destacaron tras participar en el Programa de Preparación y Certificación de Cuidadoras Primarias, cuya iniciativa es financiada por el Gobierno Regional de La Araucanía y ejecutada por la Universidad Arturo Prat Sede Victoria.
A través de sus testimonios, las beneficiarias coinciden en que la capacitación no solo les permitió incorporar conocimientos para mejorar la atención que entregan a otras personas, sino también reconocer el valor de su propia experiencia y proyectar nuevas oportunidades de desarrollo personal y, en algunos casos, laboral.
Desde Curacautín, Jenny Alegría, quien lleva seis años cuidando a una persona con dependencia severa, reconoce que la formación superó sus expectativas. “Yo pensé que nos iban a entregar conocimientos más básicos, pero eran conocimientos que abarcan grandes cosas, que nos pueden servir en nuestro diario vivir, para nuestros pacientes y para desarrollarnos como profesionales. Era mucho más de lo que esperaba”, relató.
Para Jenny, adquirir estas herramientas también representa una forma de mejorar la calidad de vida de la persona a quien cuida; “me di cuenta que solamente lo hacía por amor, pero adquirir los conocimientos para llevarlo a cabo de una mejor manera es satisfactorio para mí y también le puedo mejorar la calidad de vida a ella”, añadió.

La aplicación práctica de lo aprendido también ha tenido consecuencias concretas para las participantes. Karina Figueroa, también de Curacautín, destaca los contenidos relacionados con la toma de signos vitales y el reconocimiento de señales de alerta, conocimientos que pudo utilizar durante una emergencia familiar. “Gracias a que aprendí a tomar los signos vitales, a reconocer signos de alarma, pudimos actuar rápido en una experiencia personal con mi suegro, a quien le dio un infarto y gracias a estos conocimientos lo pudimos trasladar rápido al Hospital de Victoria”, contó.
Su experiencia refleja la importancia de que quienes cuidan cuenten con preparación para identificar situaciones que requieren atención oportuna, especialmente considerando que muchas de estas labores se desarrollan en el entorno familiar y sin formación previa.
Para Evelyn Saldaña, de Angol, este proceso también ha permitido poner atención en una dimensión que suele quedar en segundo plano: el bienestar de las propias cuidadoras. Desde su experiencia acompañando a un familiar, reconoce que cuidar implica mucho más que asistir físicamente a otra persona, dado que “esta capacitación es para entender que también somos importantes, que también necesitamos apoyo. Es parte de un aprendizaje importante”, sostuvo.
Este reconocimiento resulta fundamental en una labor que muchas mujeres han desarrollado durante años, combinando responsabilidades familiares y cuidados, a menudo sin contar con herramientas formales ni oportunidades para acreditar sus competencias.
En esa línea, Jenny Alegría plantea que la certificación puede contribuir a visibilizar el trabajo que realizan y diferenciarlo de otras labores que frecuentemente se les atribuyen. “A veces se confunde mucho la labor de cuidadora, con asesora del hogar, a veces somos cuidadoras, asesoras del hogar, psicólogas; en cambio, con una certificación nosotras podemos acreditar y respaldar nuestro trabajo”, afirmó.
El programa actualmente se está desarrollando en Lonquimay, completando así su presencia en las once comunas de Malleco y llegando a las 160 mujeres cuidadoras que se planteó como objetivo. Así, las experiencias de sus beneficiarias dan cuenta de una formación que trasciende el aula: entrega herramientas para cuidar mejor, promueve el autocuidado y abre nuevas perspectivas para mujeres cuyo trabajo cotidiano resulta fundamental para sus familias y comunidades.
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