Viernes 16 de octubre de 2026
De la Patagonia al norte de Chile

Investigadora de la UNAP participa en estudio que descifra las interacciones tróficas de un ecosistema protegido en la zona austral

Mientras la Dra. Gabriela Aguirre-Martínez participa en un crucero de investigación pesquera y oceanográfica a bordo del buque Abate Molina, un artículo científico del que es coautora aporta nuevos antecedentes sobre las interacciones tróficas que sostienen la vida marina en el Área Marina Costera Protegida Francisco Coloane, en el estrecho de Magallanes.

La investigación científica permite comprender cómo funcionan los ecosistemas marinos y las relaciones que sostienen la vida en el océano. En esta línea, la Dra. Gabriela V. Aguirre-Martínez, profesora titular de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Arturo Prat (UNAP), es coautora de un estudio publicado el 23 de septiembre de 2026 en la revista científica Biology, que analiza cómo fluye la energía a través de la red trófica del Área Marina Costera Protegida Francisco Coloane, ubicada en el estrecho de Magallanes.

Esta investigación liderada por la Doctora Lisette Zenteno-Devaud investigadora de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) reúne a especialistas vinculados al Centro de Estudios del Cuaternario de Fuego-Patagonia y Antártica (CEQUA), la Universidad Arturo Prat, la Universidad de Magallanes y el Instituto Antártico Chileno (INACH), con financiamiento de programas de fortalecimiento de centros regionales de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y de la UNAP.

La publicación, titulada Desde las fuentes basales hasta los depredadores superiores: evidencia isotópica de la organización trófica en el Área Marina Costera Protegida de Francisco Coloane, utiliza análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno para estudiar las interacciones tróficas entre distintos organismos. Esta metodología permite identificar las fuentes de materia orgánica que contribuyen a la alimentación de las especies y comprender cómo se transfiere la energía dentro del ecosistema.

MACROALGAS BASE DE LA RED TROFICA

Uno de los principales resultados del estudio es el predominio del carbono procedente de las macroalgas en la biomasa asimilada por varias de las especies residentes analizadas. Su contribución superó el 80% en organismos como la centolla (Lithodes santolla), el róbalo (Eleginops maclovinus) y peces del género Patagonotothen. Este hallazgo permite comprender la importancia de las macroalgas más allá de su presencia visible en las costas: la materia orgánica que producen puede sostener, directa o indirectamente, a numerosas especies y conectar distintos componentes de la red trófica.

“Las macroalgas cumplen un papel fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas marinos, porque su aporte de materia orgánica sostiene, directa o indirectamente, a numerosas especies” señala la Dra. Gabriela Aguirre-Martínez, académica de la Universidad Arturo Prat.

El trabajo también describe conexiones entre los ambientes pelágicos, asociados a la columna de agua, y bentónicos, vinculados al fondo marino. Asimismo, identifica cambios en las fuentes de carbono utilizadas por la langostino de los canales (Grimothea gregaria) durante sus distintas etapas de desarrollo, un antecedente que ayuda a entender cómo las interacciones tróficas pueden variar a lo largo del ciclo de vida de una especie.

“Uno de los principales hallazgos de nuestro estudio es que, aunque existen fuentes de alimento diferenciadas entre los ambientes bentónicos y pelágicos, estas se integran progresivamente a lo largo de la red trófica, y la materia orgánica derivada de las macroalgas constituye un aporte fundamental para los consumidores residentes. Esto nos permite comprender mejor cómo se organiza y se transfiere la energía en este ecosistema, y por qué es importante conservar las conexiones tróficas que sustentan su biodiversidad”, señaló la Dra. Lisette Zenteno-Devaud, investigadora de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) y líder del estudio.

Dra. Gabriela Aguirre junto a la Dra. Lisette Zenteno-Devaud, investigadora de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) y líder del estudio.

COMPRENDER Y CONSERVAR EL OCÉANO

Conocer de dónde proviene la energía que sostiene a las especies permite avanzar en la comprensión de la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas. Por ello, los resultados también apuntan a la importancia de mantener el monitoreo de las fuentes de energía, la materia orgánica presente en los sedimentos y la conectividad entre los distintos ambientes marinos.

El estudio examina, además, el solapamiento de nichos isotópicos entre ballenas jorobadas y salmones introducidos. Sin embargo, esta coincidencia no constituye por sí sola una prueba de competencia directa entre ambos grupos, por lo que se requieren antecedentes adicionales para determinar la naturaleza de sus interacciones.

DESDE LA PATAGONIA HASTA LAS AGUAS DEL NORTE

Actualmente, la Dra. Aguirre-Martínez participa en un crucero de investigación pesquera y oceanográfica a bordo del buque científico Abate Molina, del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), en una travesía desde Arica hasta Punta Ballenita, en la Región de Antofagasta.

Su participación en esta campaña se suma a su contribución al estudio del ecosistema austral y muestra cómo la investigación científica permite abordar las particularidades de distintos ambientes marinos a lo largo de Chile.

“Haber participado como coautora en esta publicación refuerza el valor fundamental de la colaboración científica” indicó la Dra.  Gabriela Aguirre Martinez

De esta manera, la Dra. Gabriela Aguirre-Martínez, junto a otros investigadores e investigadoras, está contribuyendo a generar conocimiento sobre la vida marina en la Patagonia, aportando así nuevos antecedentes para comprender la dinámica de este ecosistema y orientar su conservación.


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