Viernes 16 de octubre de 2026

Especialista en Seminario de Transición a la Educación Superior, Sebastián Zenteno, destacó “El acceso a la educación ha avanzado, pero falta garantizar la participación”

El doctor en Psicología presentó resultados de una investigación sobre la calidad de vida escolar de estudiantes autistas y advirtió que las barreras para su autodeterminación también se proyectan hacia la educación superior. El seminario organizado por la Unidad de Convivencia Estudiantil y la Dirección General de Asuntos Estudiantiles de la UNAP reunió a representantes de comunidades educativas, instituciones de educación superior y organismos públicos para abordar los desafíos de la inclusión en Tarapacá.

El ingreso a la educación superior representa un avance, pero no garantiza por sí solo una trayectoria educativa inclusiva. Esa fue una de las principales reflexiones que dejó el doctor en Psicología y académico de la Universidad de las Américas, Sebastián Zenteno Osorio durante su conferencia magistral en el seminario regional “Transición a la Educación Superior: Acompañando Trayectorias de Estudiantes con Discapacidad y con Identidad Autista”, realizado este jueves 15 de octubre en la Universidad Arturo Prat (UNAP), en Iquique.

El académico de la Universidad de las Américas expuso resultados de una investigación desarrollada en Chile durante 2025 sobre la calidad de vida en el contexto escolar de estudiantes autistas. A partir de esa evidencia, planteó que algunas de las dificultades que enfrentan durante su escolaridad continúan en la universidad, especialmente cuando se trata de participar, tomar decisiones y desarrollar su máximo potencial.

“En Chile hay avances, principalmente en lo que tiene que ver con el acceso. Sin embargo, en participación y desarrollo del máximo potencial de aprendizaje es donde tenemos la merma más importante”, sostuvo Zenteno.

Uno de los aspectos que destacó fue la autodeterminación, entendida como la capacidad de tomar decisiones sobre la propia vida, las preferencias y los proyectos personales. Según explicó, las condiciones del sistema educativo pueden limitar estas posibilidades, afectando la autonomía de estudiantes autistas tanto en la enseñanza escolar como en la educación superior.

Para el investigador, avanzar en inclusión requiere ir más allá de facilitar el ingreso a las instituciones. También implica abrir espacios efectivos para que las personas neurodivergentes participen en las decisiones que les conciernen y sean consideradas en la construcción de sus propias trayectorias educativas.“Participar implica también estar presentes en la toma de decisiones, sobre todo en temas que les atañen directamente”, enfatizó.

ENTRE LA ENSEÑANZA MEDIA Y LA UNIVERSIDAD

El seminario fue organizado por la Unidad de Convivencia Estudiantil y la Dirección General de Asuntos Estudiantiles de la UNAP, en colaboración con la Red de Educación Superior Inclusiva de Tarapacá (RESI). La jornada convocó a profesionales de establecimientos educacionales, equipos de integración escolar, especialistas y representantes de instituciones de educación superior para intercambiar experiencias y analizar cómo acompañar a estudiantes con discapacidad e identidad autista durante su transición hacia la formación profesional.

En la apertura, la vicerrectora académica de la UNAP, Marianela Llanos Ortiz, destacó la importancia de abordar no solo el acceso, sino también la permanencia y el desarrollo de las y los estudiantes.

“Lo relevante no es solamente que ingresen, sino que se mantengan y que, de alguna manera, se incorpore esta diversidad”, señaló.

La autoridad también planteó la necesidad de conocer las experiencias de distintas instituciones para avanzar hacia una inclusión efectiva durante todo el proceso formativo. En esa línea, valoró el trabajo desarrollado por la Universidad en materia de normativas, espacios inclusivos y ajustes para responder a las distintas necesidades del estudiantado.

“La inclusión en la educación superior no se trata solamente de abrir las puertas de la universidad, sino también de generar las condiciones necesarias para que cada estudiante pueda aprender, avanzar y desarrollar plenamente su proyecto de vida. Como Universidad Arturo Prat, tenemos la responsabilidad de acompañar las distintas trayectorias estudiantiles, reconociendo la diversidad y eliminando las barreras que puedan dificultar la participación.

En ese sentido, el trabajo colaborativo entre establecimientos educacionales, instituciones de educación superior, familias y organizaciones es fundamental para fortalecer la transición de estudiantes con discapacidad y con identidad autista. A través de espacios como este, impulsado junto a la Red de Educación Superior Inclusiva, RESI Tarapacá, podemos compartir experiencias y avanzar hacia una educación superior más inclusiva, donde cada estudiante se sienta parte de la comunidad y cuente con oportunidades reales para desarrollarse”.

LA INCLUSIÓN SE CONSTRUYE ENTRE INSTITUCIONES

La transición desde la enseñanza media hacia la educación superior fue otro de los ejes de la jornada. Para Carolina Mora González, directora del Centro de Aprendizaje y Apoyo Académico de la Universidad Santo Tomás y coordinadora regional de la RESI Tarapacá, la articulación entre los distintos niveles educativos resulta fundamental para acompañar las trayectorias de estudiantes neurodivergentes.

La profesional advirtió que, aunque las instituciones de educación superior cuentan con equipos de apoyo, todavía es necesario avanzar en la comprensión de sus funciones y en el desarrollo de la autonomía estudiantil. “Tenemos que ir visualizando, reflexionando y viendo cómo avanzamos en la independencia de nuestros estudiantes”, afirmó.

Mora también subrayó que este trabajo debe considerar el acceso, la progresión académica y el egreso, junto con la preparación para el mundo laboral. Para ello, propuso avanzar sobre tres pilares: políticas institucionales inclusivas, una cultura inclusiva y prácticas educativas que respondan a las necesidades de cada estudiante.

Desde la enseñanza media, Marilyn Cartes Gallardo, coordinadora del Programa de Integración Escolar del Colegio Inglés, valoró la posibilidad de conocer las herramientas y los apoyos disponibles en las instituciones de educación superior para orientar a sus estudiantes en la continuidad de estudios.

“Principalmente, es no poner un techo a los estudiantes con neurodivergencia”, expresó. A su juicio, acompañar sus proyectos de vida y alentarlos a continuar estudiando es fundamental para que puedan convertirse en profesionales y aportar a sus comunidades.

Su testimonio puso de manifiesto la importancia de que las comunidades escolares participen en estas conversaciones. Los establecimientos educacionales conocen de cerca las necesidades y fortalezas de sus estudiantes, por lo que la coordinación con las universidades puede facilitar una transición más informada y acorde con sus proyectos personales.

RECONOCER FORTALEZAS Y AMPLIAR OPORTUNIDADES

La jornada también permitió recoger la perspectiva de profesionales que acompañan a estudiantes autistas fuera del sistema escolar tradicional. Margarita Álvarez Castillo, profesora diferencial y de Matemática e ingeniera en Computación e Informática, sostenedora del After School AMAKUSI, destacó los avances que ha observado en materia de inclusión educativa y valoró la apertura de la UNAP hacia esta temática. “Desde mi experiencia es importante reconocer las capacidades de cada estudiante y acompañarlo para que pueda desarrollar sus intereses y proyectarse hacia una profesión”.

Su planteamiento coincidió con uno de los desafíos abordados durante el seminario, “Los apoyos educativos no se limitan a responder a las dificultades, sino que también deben permitir reconocer fortalezas, ampliar oportunidades y favorecer la autonomía”.

EXPERIENCIAS Y HERRAMIENTAS PARA TARAPACÁ

La conferencia magistral de Zenteno fue seguida por la presentación de Andrea Toledo, profesora de Educación Diferencial y subdirectora del Colegio Simón Bolívar Educación Especial de Alto Hospicio, quien abordó el reconocimiento de fortalezas y apoyos necesarios para la transición desde los Programas de Integración Escolar (PIE) hacia la educación superior.

Posteriormente, Romina Cerda, trabajadora social de la Unidad de Convivencia Estudiantil de la UNAP, presentó la sistematización del Primer Encuentro Regional de Estudiantes Neurodivergentes de 2025, que reunió a estudiantes de distintas instituciones de educación superior de la región.

El psicólogo Fabián Gallardo, referente institucional de Salud Mental e Inclusión Estudiantil de la Universidad, expuso el marco normativo vigente en educación superior e inclusión.

La jornada concluyó con una mesa técnica de la RESI Tarapacá, en la que representantes de la UNAP, la Universidad de Tarapacá, INACAP, el CFT Estatal y organismos públicos vinculados a educación y discapacidad compartieron sus programas, dispositivos y oferta de apoyo en inclusión y neurodivergencia.

El encuentro permitió reunir evidencia de investigación, experiencias escolares y herramientas institucionales en torno a un desafío común: que el paso desde la enseñanza media a la educación superior no se convierta en una barrera para quienes buscan continuar sus estudios.

La reflexión planteada por Zenteno dejó una tarea que trasciende a una institución en particular: avanzar desde el acceso hacia una participación efectiva, en la que las y los estudiantes neurodivergentes puedan tomar decisiones sobre su futuro, desarrollar sus capacidades y construir trayectorias educativas acordes con sus proyectos de vida.

Equipo organizador de la actividad


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