Impacto de la Gratuidad y el Acceso para Mujeres Mayores de 30 Años

En los últimos 9 años, las universidades públicas han experimentado un cambio significativo en el perfil de ingreso de sus estudiantes. Antes el desafío era adaptarse a la generación de nativos digitales, pero tras la gratuidad quizás uno de los mayores impactos ha sido que mujeres de distintas edades han podido acceder a carreras, manteniendo múltiples roles. La movilidad social, el mejor futuro para sus familias las impulsan a enfrentar las exigencias académicas y personales.
Si bien ha mejorado el acceso, no se ha resuelto el desafío de su permanencia. La doble presencia, estudiar y sostener un hogar, demanda apoyos significativos, especialmente en instituciones como la Universidad Arturo Prat, donde muchas estudiantes son madres o cuidadoras de tercera edad.
Así las universidades chilenas públicas debemos hacer grandes esfuerzos por ayudar en esa conciliación, cuestión que va desde la flexibilización académica a robustecer los apoyos psicológicos para estudiantes atraviesan por diversas crisis normativas.
La gratuidad ha sido clave para democratizar el acceso. Ya las mujeres no solo acceden a programas técnicos nocturnos o de fin de semana, sino también a carreras diurnas de jornada completa y PAES. Con políticas de inclusión, horarios flexibles y oferta de programas presenciales y a distancia, más mujeres han encontrado oportunidades para continuar sus estudios. En nuestra institución, la mayoría opta por la modalidad presencial.
Si bien la diversidad ha enriquecido el ambiente académico, también ha planteado nuevos desafíos ya que debemos avanzar en inclusión, convivencia y buen trato, generando condiciones para que estas estudiantes no solo ingresen, sino que logren finalizar con éxito su formación profesional.
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