Rompiendo Barreras: Mujeres y Educación en Chile, de la Exclusión al Protagonismo

Eugenia Guzmán Vera
24 de marzo 2025
Casa Central - Iquique

Cada marzo, en el día y Mes de la Mujer se nos invita a reflexionar sobre los avances y desafíos en la construcción de una sociedad más equitativa. En este camino, la educación ha sido y sigue siendo un pilar fundamental para el empoderamiento femenino. Sin embargo, no podemos olvidar que durante siglos se nos negó a las mujeres el derecho básico de aprender. No fue hasta el siglo XVII cuando se nos "autorizó" socialmente a acceder a la educación elemental, y todavía así, durante mucho tiempo, se cuestionó tanto nuestra capacidad de razonar como la conveniencia de nuestra formación académica.

En Chile, la historia de la educación femenina ha sido una lucha constante. Si bien en las décadas de 1960 y 1970 el feminismo impulsó una mayor presencia de mujeres en la universidad, la dictadura impuso retrocesos, perpetuando roles de género tradicionales que dificultaron su acceso a áreas como la ciencia y la ingeniería. No fue hasta el retorno a la democracia que se impulsaron políticas concretas para la igualdad de género, logrando que hoy, en la educación superior, las mujeres sean mayoría.

La Universidad Arturo Prat no ha estado ajena a esta transformación. En los últimos cuatro años, el porcentaje de mujeres en carreras de ingreso PAES ha crecido de manera sostenida, pasando de un 57,6% de la matrícula total en el 2022 a un 61% en el 2025. Un avance significativo se observa, por ejemplo, en la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, donde se imparten carreras tradicionalmente masculinizadas. En ésta el número de mujeres ha aumentado del 30,9% al 34,1% en el mismo periodo. Estos datos evidencian un cambio cultural profundo que nos llena de orgullo, pero también nos desafía a seguir promoviendo la equidad en todas las disciplinas y espacios académicos.

Porque la inclusión de mujeres en la educación superior no solo es un acto de justicia, sino un motor de desarrollo para nuestra sociedad. Cuando las mujeres acceden a la educación, se generan impactos positivos en la economía, la innovación y la calidad de vida de las comunidades, liderando cambios sociales y culturales, transformándose así en referentes para las nuevas generaciones.

Sin embargo, a pesar de los avances, aún enfrentamos barreras en la equidad salarial y en el acceso a cargos de liderazgo. No podemos conformarnos con ser mayoría en las aulas, debemos ser protagonistas en la toma de decisiones y en la construcción del conocimiento, reafirmando nuestro compromiso con una educación inclusiva y con perspectiva de género, porque sabemos que el futuro será más justo y próspero si avanzamos juntas y juntos.

La historia de la educación de las mujeres en Chile es un testimonio de resistencia y transformación. Hoy, nos corresponde seguir abriendo caminos, impulsando políticas que garanticen la equidad y, sobre todo, motivando a más mujeres a tomar su lugar en todos los ámbitos del saber. Porque la educación no solo cambia vidas, sino que cambia el mundo.


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