UNAP y vecinos de Población Norte Hospital transforman microbasural en área verde con plantas nativas de bajo consumo hídrico
La Universidad Arturo Prat, junto a la comunidad de la Población Norte Hospital, estudiantes de Agronomía y el Gobierno Regional de Tarapacá, recuperaron un espacio público mediante un proyecto innovador que rescata especies xerofíticas en riesgo y promueve la sustentabilidad en zonas áridas.

Lo que antes era un microbasural en la Población Norte Hospital, hoy es un área verde comunitaria gracias al proyecto “Transferencia Innovación en Áreas Verdes con Plantas Nativas de Bajo Consumo Hídrico” (Código BIP 40047375-0), financiado por el Gobierno Regional de Tarapacá y ejecutado por la UNAP.

La iniciativa surgió a partir de la inquietud de los propios vecinos, quienes, junto con estudiantes de Agronomía e investigadores del Núcleo de Investigación en Agricultura para Ambientes Extremos (AGROEX), se organizaron para dar vida a un espacio sustentable que además rescata especies en riesgo de conservación.

El proceso comenzó con la mejora del suelo, un paso esencial debido a la alta salinidad y la presencia de tierra roja en el sector. En esta primera etapa, las vecinas jugaron un papel fundamental, participando activamente en el abonado y la fertilización. Este esfuerzo colectivo no solo permitió preparar el terreno para el diseño paisajístico, sino que también cimentó un fuerte sentido de pertenencia y compromiso con el espacio.

La primera intervención consistió en plantar Grindelias tarapacanas, una especie nativa que se transformó en la estructura principal del jardín. Estas plantas fueron cultivadas en el vivero de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la UNAP con el apoyo de estudiantes de Agronomía. Posteriormente, se incorporaron especies herbáceas menores para diversificar la vegetación y enriquecer el paisaje.

El éxito del proyecto no se limitó al ámbito técnico. Las vecinas aportaron plantas de sus propios hogares, como aloes y cactus, sumando un toque personal al diseño comunitario. Asimismo, los vecinos colaboraron con materiales para proteger el área, evitando el estacionamiento de vehículos y la acumulación de basura.

Gracias a este esfuerzo colectivo, nació el “Jardín de la Grindelia”, un espacio verde que ha mejorado la calidad del aire, fomentado la biodiversidad y revitalizado la trama urbana. Más allá de sus beneficios ambientales, el proyecto ha fortalecido los lazos comunitarios, generando un lugar de encuentro y recreación que eleva la sensación de seguridad y la calidad de vida de sus habitantes.

El proyecto también se replicó en la Población Nueva Victoria, consolidando un modelo de participación ciudadana que fortalece el vínculo entre la universidad y la comunidad. Desde el punto de vista científico, su relevancia es significativa: el uso de especies nativas de bajo consumo hídrico permite ahorrar hasta dos tercios de agua en comparación con áreas verdes tradicionales, una ventaja crucial en zonas desérticas como Iquique, que apenas alcanza 1 m² de áreas verdes por habitante, muy lejos de los 10 m² recomendados por la OMS.

La iniciativa ha trascendido el ámbito barrial: se capacitó a trabajadores de la empresa Siglo Verde, se colaboró con la Ilustre Municipalidad de Iquique en proyectos como la certificación internacional Blue Flag para laplaya Cavancha, y se realizaron talleres con estudiantes y docentes del Centro Los Tamarugos de Coanil y del Centro de Capacitación Laboral.

“Este proyecto no solo recupera espacios públicos, también rescata especies nativas en peligro y demuestra que es posible generar áreas verdes sustentables con bajo consumo hídrico. Lo más valioso es el trabajo conjunto entre la comunidad, los estudiantes y la universidad, que deja capacidades instaladas y fortalece el sentido de pertenencia en los barrios”, destacó José Delatorre, Ingeniero Agrónomo, Dr. y Mg. en Ciencias Silvoagropecuarias, académico UNAP y director del proyecto.
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“Este proyecto no solo recupera espacios públicos, también rescata especies nativas en peligro y demuestra que es posible generar áreas verdes sustentables con bajo consumo hídrico. Lo más valioso es el trabajo conjunto entre la comunidad, los estudiantes y la universidad, que deja capacidades instaladas y fortalece el sentido de pertenencia en los barrios”, destacó José Delatorre, Ingeniero Agrónomo, Dr. y Mg. en Ciencias Silvoagropecuarias, académico UNAP y director del proyecto.