Primer encuentro regional de estudiantes de Educación Superior Neurodivergentes reunió a jóvenes de Tarapacá

Eugenia Guzmán Vera
18 de noviembre 2025
Casa Central - Iquique

Esta instancia histórica buscaba  impulsar  el  conocimiento y desarrollo de redes de apoyo para visibilizar y construir colectivamente una educación superior más inclusiva.

Con la fuerza de las primeras veces y la urgencia de quienes han esperado demasiado, se realizó en Iquique el Primer Encuentro de Estudiantes de Educación Superior Neurodivergentes de la Región de Tarapacá, una jornada inédita que reunió a estudiantes de diversas instituciones de educación superior de Tarapacá con un propósito común, reconocerse, compartir sus experiencias y comenzar a articular una red regional que impulse cambios reales en el sistema educativo.

Organizada por la Universidad Arturo Prat, a través de la Dirección General de Asuntos Estudiantiles (DAE)  y  la Red de Educación Superior Inclusiva de Tarapacá (RESI),  con la colaboración de INACAP, Santo Tomás, la Universidad de Tarapacá y el Centro de Formación Técnica Estatal Tarapacá, esta instancia combinó exposiciones, trabajo colaborativo y espacios de diálogo que permitieron comprender la neurodivergencia desde sus dimensiones más humanas, sociales y educativas. El programa abordó temas clave como el paradigma de la neurodiversidad, derechos y leyes vigentes.

Para Romina Cerda, estudiante en práctica de la carrera de Trabajo Social en la , Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE) de la Universidad Arturo Prat,  y una de las principales impulsoras del encuentro, este espacio respondió a una necesidad urgente y profundamente sentida.“Soy autista, y por eso quise realizar mi práctica aquí,  para impulsar una comunidad neurodivergente donde existiera un lugar seguro para conversar, reconocernos y visibilizar nuestras necesidades. La neurodivergencia no es un déficit ni una enfermedad; es una expresión más de la diversidad humana”.

El encuentro destacó también por el trabajo en grupos mixtos, donde estudiantes compartieron sus vivencias y propusieron acciones para transformar sus realidades académicas,  desde ajustes razonables hasta la creación de comunidades permanentes de apoyo. A partir de ahora muchas de estas ideas serán sistematizadas como parte de una hoja de ruta regional.

Asimismo, entre las y los presentes en este encuentro,  Maximiliano Cifuentes, estudiante de Pedagogía en Educación Básica en la UNAP conectó directamente la neurodivergencia con su vocación docente.“Soy parte del espectro autista, y creo que en educación básica es fundamental que las y los docentes tengan mayor consideración hacia quienes vivimos esta condición. Esa comprensión marca la diferencia. En mi caso me he sentido acompañado; la Universidad me ha apoyado en todo momento”, señaló, poniendo en el centro la importancia del acompañamiento temprano.

Otra perspectiva  fue la de Israel Paineo, estudiante de Ingeniería Metalúrgica de INACAP,“Creo que todas las personas vivimos las diferencias a nuestra manera. Estos encuentros permiten entenderlo mejor. Aquí se construye comunidad, inclusión real, diálogos sin prejuicios. Quienes no vinieron se perdieron una oportunidad enorme”.

Por otra parte, Nato Marín, estudiante de  segundo año de la carrera de trabajo Social de Santo Tomás, afirmó  “Vine porque vi el flyer de la UNAP y me interesó de inmediato. No en todas partes se generan estos espacios para dialogar y sentirse realmente cómodo. Siento que en muchas universidades faltan instancias así, donde una pueda hablar con seguridad de tantas cosas que nos atraviesan”.

Para las instituciones, este encuentro marca un punto de inflexión. Carolina Mora, coordinadora regional de RESI y directora del Centro de Aprendizaje de Santo Tomás, destacó la urgencia del proceso. “Queremos que este espacio les permita moverse con mayor autonomía, crear redes, exigirnos como instituciones y responder realmente a sus necesidades. Hoy cada universidad supera los 100 estudiantes identificados,  necesitamos más recursos humanos y económicos para enfrentar este crecimiento”.

Desde la UNAP, el referente de inclusión estudiantil, Fabián Gallardo, enfatizó el carácter intersectorial del encuentro. “Nuestro primer objetivo es simple pero profundo,  que puedan comunicarse y conocerse. Este es solo el primer paso y queremos que en edl 2026 existan al menos dos encuentros más para consolidar una red regional”.

Agregó que en la actualidad  existen redes instaladas, como la Red de Educación Superior Inclusiva del CUECH y la RESI, con las que ya vienen colaborando hace años, “Hoy queremos ir un paso más allá, y  no solo recolectar información, sino incorporar activamente a los y las estudiantes en estos procesos, porque son quienes viven y conocen sus propios recorridos académicos”.

Mientra,  Luz María Muñoz, directora de Asuntos Estudiantiles de la UNAP, subrayó la responsabilidad institucional “Ya no basta con la buena voluntad. Es nuestro deber como universidad pública liderar estos cambios y construir una cultura real de reconocimiento y respeto”.

Puntualizó que la Ley TEA del 2023  marcó un punto de inflexión “Para quienes trabajamos en asuntos estudiantiles no es difícil entenderlo, porque todos nuestros estudiantes tienen singularidades identitarias. Lo desafiante ha sido involucrar a toda la comunidad universitaria y cambiar paradigmas que llevan décadas. Hoy comprendemos que la neurodivergencia es una condición, una cultura distinta, y que, igual que con los estudiantes de pueblos originarios u otras identidades, debemos adaptar nuestros entornos para que se sientan acogidos y puedan desarrollarse plenamente. Este encuentro nos ha permitido  fijar hitos y avanzar con seriedad”.

CIFRAS QUE HABLAN

Los datos revelan un fenómeno en expansión. Según Freddy Alonso, encargado de Convivencia Estudiantil de la UNAP, 70 estudiantes se inscribieron en esta primera convocatoria, superando con creces los diagnósticos formales y confirmando la necesidad de estos espacios. "Actualmente contamos con 42 estudiantes que han autorreportado un diagnóstico de neurodivergencia en nuestra universidad: 36 en Iquique y 6 en Sede Victoria. Pero sabemos que la cifra real es mayor. Este año, en los encuentros estudiantiles realizados por nuestra unidad junto a la estudiante en práctica Romina Cerda, participaron cerca de 40 jóvenes que se autoperciben neurodivergentes, de los cuales solo unos 10 tenían diagnóstico formal. Y para el encuentro de hoy se inscribieron 70 estudiantes de distintas instituciones  que también se reconocen dentro de la neurodivergencia. Esto muestra un fenómeno importante,  hay muchos estudiantes que se identifican desde sus experiencias, pero aún no lo registran oficialmente. Por eso estos espacios son relevantes, ya que  fomentan el autorreporte, visibilizan la diversidad y fortalecen el trabajo conjunto entre las unidades que impulsan la inclusión en cada universidad de la región”.

La jornada finalizó con acuerdos, ideas fuerza y la invitación a conformar una Red Regional de Estudiantes Neurodivergentes, autogestionada y abierta a todas las instituciones, lo que sin duda es un paso firme  hacia una educación superior donde cada estudiante encuentre un lugar para aprender, expresarse y ser plenamente.


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