Estudiantes de Odontología lideraron proyecto pionero de promoción en salud oral en el Hospital de Alto Hospicio

Eugenia Guzmán Vera
21 de noviembre 2025
Casa Central - Iquique

Iniciativa estudiantil fortaleció competencias de profesionales de salud no odontólogos y marcó un precedente regional en prevención pediátrica.

Con fuerte compromiso con el territorio y  la salud pública infantil, un equipo de estudiantes de la carrera de Odontología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Arturo Prat (UNAP) desarrolló el proyecto “Promoción en salud oral: enfoque multidisciplinario en el área de pediatría del Hospital de Alto Hospicio”, una iniciativa ganadora del Fondo Concursable  de Iniciativas Estudiantiles con Enfoque Territorial en Vinculación con el Medio, organizado por la Oficina  de Iniciativas Territoriales (OFIT) de la Dirección General de Vinculación con el Medio  y financiado por el Ministerio de Educación.

La instancia pionera en la región,  impactó directamente en la formación y actualización de más de 40 profesionales de salud no odontólogos del establecimiento de salud en la comuna de Alto Hospicio.

Es así como durante tres meses, las y los estudiantes diseñaron y ejecutaron un programa formativo que incluyó charlas educativas, talleres prácticos y material informativo, con el objetivo de fortalecer los conocimientos del personal clínico que atiende a niños desde el mes de vida hasta los 14 años.

La iniciativa surgió de un diagnóstico claro,  en Tarapacá no existían experiencias sistemáticas de promoción en salud oral dirigidas a equipos de salud pediátrica no odontólogos, pese a que las patologías bucales en la infancia superaban el 60% de prevalencia, según datos del MINSAL.

El liderazgo estudiantil marcó el sello del proyecto. Los equipos asumieron desde la investigación inicial hasta la coordinación con el hospital, enfrentando la planificación, la evaluación y la ejecución con rigurosidad profesional.

Para Justin Trincado, Codirector, el aprendizaje fue integral,  “Estar frente a funcionarios de salud en un hospital real fue un desafío enorme. Gracias al trabajo en equipo y a meses de preparación logramos construir un programa formativo sólido y pertinente”.

La experiencia no solo benefició al hospital, sino que fortaleció las habilidades comunicacionales, pedagógicas y clínicas de las y los estudiantes, quienes se enfrentaron a un territorio con necesidades complejas y al mismo tiempo lleno de oportunidades de impacto.

Keila Poblete, académica de la carrera de Odontología, destacó que “estoy enormemente agradecida por mis estudiantes. Esta experiencia les abre camino hacia la vocación, que es justamente lo que uno espera que encuentren cuando enfrenten la vida profesional. Verlos acercarse a la comunidad a través de esta iniciativa es profundamente gratificante; observar cómo ponen en práctica las habilidades que han desarrollado durante su proceso formativo me llena de orgullo”.

Respecto a lo aprendido en la gestión del proyecto, agregó que “hubo un crecimiento evidente en el trabajo en equipo. Nos reunimos periódicamente, los chicos se esforzaron muchísimo en la creación de materiales para entregar a la comunidad, y no puedo dejar de mencionar a OFIT, que nos acompañó y apoyó en cada etapa del proceso”.

Sobre la integración territorial del estudiantado, Poblete afirmó que “esta experiencia generó un impacto muy positivo. Ellos se enfrentaron directamente a la realidad de la comunidad: a sus problemas, a sus dudas, a sus necesidades. Y fueron capaces de responder con profesionalismo, empatía y claridad. Eso, como tutora y como formadora, es tremendamente gratificante tanto para mí como para ellos mismos”.

“El objetivo principal fue enseñar y promover la prevención de patologías de salud oral en el área pediátrica, así como capacitar a los profesionales de salud que trabajan en el hospital”, destacó Fátima Mehboob,  estudiante de la carrera de Odontología .

Sobre cómo abordaron el proyecto, aclaró que “Primero conformamos un equipo y analizamos las patologías más frecuentes en niños, identificando mitos, realidades y técnicas de higiene oral. Todo esto lo incorporamos en charlas y talleres prácticos para garantizar que la información fuera clara y útil para todos los participantes. Al ser profesionales de salud, no sabíamos exactamente cuál era su nivel de conocimiento previo sobre salud oral. Para resolverlo, trabajamos con la doctora Keila Poblete y comenzamos desde lo más básico, asegurando que todos tuvieran el mismo nivel de información antes de avanzar”.

Fátima también resaltó  el aprendizaje personal que le dejó la experiencia, “Definitivamente adquirí nuevas habilidades, como expresarme y presentar frente a un grupo, interactuar con los niños y comunicarme con distintos profesionales. Todo esto me permitió desarrollarme tanto en lo académico como en lo humano”.

Desde el hospital de Alto Hospicio , el TNS en Enfermería Óscar Micolta valoró el aporte, “Estas instancias deberían desarrollarse con mayor frecuencia, porque van mucho más allá de la transmisión de conocimientos. No solo nos permiten actualizar y reforzar nuestras competencias como profesionales de la salud, sino que también nos entregan herramientas concretas para mejorar la atención que brindamos a nuestros pacientes y para orientarlos y educarlos sobre la prevención y cuidado de su salud oral. La posibilidad de aprender nuevas técnicas y enfoques nos ayuda a ofrecer un servicio más integral y de calidad”.

Agregó que estas actividades son fundamentales para que los estudiantes tengan contacto directo con la realidad en terreno. Les permite conocer problemáticas concretas, interactuar con distintos profesionales y adaptarse a escenarios reales. Esto fortalece sus competencias técnicas, pero también desarrolla habilidades blandas como la comunicación, el trabajo en equipo y la empatía.

Frente al exito de este proyecto  Diego Olivares, director general de Vinculación con el Medio y Relaciones Internacionales  destacó que “esta iniciativa  demuestra de manera concreta cómo nuestros estudiantes, además de formarse con las competencias propias de sus carreras, van desarrollando un compromiso profundo con las comunidades y el territorio. Esa es una de las dimensiones más valiosas de su formación, comprender que el conocimiento no se queda en las aulas, sino que se pone al servicio de las personas”.

Añadió que “justamente ese era uno de los objetivos centrales del concurso donde resultaron ganadores, promover iniciativas que conectaran la experiencia académica con las necesidades reales del entorno, impulsando propuestas que generaran valor social. Esto confirma que avanzamos en la dirección correcta, fomentando estudiantes capaces de liderar proyectos con pertinencia territorial, sensibilidad social y vocación de servicio”.

Olivares concluyó que “cuando vemos a nuestros estudiantes dialogar con la comunidad, construir soluciones y asumir un rol activo en la transformación del territorio, entendemos que la vinculación con el medio no es solo una línea estratégica, sino una forma de formar profesionales más humanos, más conscientes y más comprometidos”.


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