Publicación científica destaca investigación de estudiantes UNAP sobre adaptación al calor extremo de araña sicario

Catalina Berríos y Meylin Martínez, estudiantes de Ingeniería en Biotecnología de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la Universidad Arturo Prat, publicaron en la Revista Chilena de Entomología un estudio que revela la alta resistencia a la desecación de la especie Sicarius thomisoides, esencial para entender la adaptación al calor extremo y el cambio climático.
Desde los laboratorios de la Universidad Arturo Prat hasta una de las principales vitrinas científicas del país, dos estudiantes del norte grande de Chile están dejando huella en la investigación nacional. Catalina Berríos y Meylin Martínez lograron publicar como autoras principales, junto al Dr. Andrés Taucare que actuó como actor secundario en la Revista Chilena de Entomología, tras desarrollar un estudio que revela la sorprendente capacidad de la araña del desierto Sicarius thomisoides para resistir condiciones extremas.
Conocida como araña sicario o arenera, esta especie habita zonas áridas y rocosas de Chile y es un verdadero ejemplo de adaptación. De tonalidades grisáceas o marrones, cuerpo aplanado y seis ojos, destaca por su extraordinario camuflaje, además, que puede enterrarse en la arena para pasar desapercibida y emboscar a sus presas. Además, posee un potente veneno de carácter necrótico, similar al de la araña de rincón, aunque su comportamiento es más bien tímido, por lo que rara vez representa un riesgo para las personas.

La investigación evaluó cómo esta especie regula la pérdida de agua al ser expuesta a distintas temperaturas que van entre los 20 °C, 30 °C y 40 °C. Los resultados son claros, incluso en el escenario más exigente, los individuos perdieron en promedio solo un 7,25% de su peso corporal, evidenciando una alta eficiencia para conservar agua en ambientes áridos.
“Esto significa que la araña es muy eficiente reteniendo agua, incluso en condiciones extremas de calor, lo que le permite sobrevivir en el desierto sin deshidratarse fácilmente”, explican las autoras principales, quienes ya han participado en dos publicaciones anteriores como autoras secundarias, cursando hoy el cuarto año de la carrera de Ingeniería en Biotecnología.
El estudio no solo aporta al conocimiento de la biodiversidad del desierto, sino que también abre una ventana para anticipar cómo ciertas especies podrían responder frente al cambio climático. En ecosistemas donde el agua es escasa y las temperaturas son elevadas, comprender estos mecanismos de adaptación resulta fundamental .
Otro hallazgo relevante es que la capacidad de retención de agua no depende del tamaño del individuo. Es decir, tanto arañas jóvenes como adultas presentan un comportamiento similar, lo que sugiere que esta adaptación es una característica propia de toda la especie.
De acuerdo a las jóvenes científicas, el proceso de investigación implicó importantes desafíos. Trabajar con una especie poco estudiada exigió rigurosidad experimental y un manejo cuidadoso de los ejemplares para no alterar sus condiciones naturales. En este camino, el acompañamiento del académico Andrés Taucare fue determinante. “El profesor tuvo un rol fundamental, guiándonos en cada etapa del proceso y motivándonos constantemente a superarnos”, destacan las estudiantes, quienes valoran esta experiencia como un hito en su formación científica.
Más allá de los resultados, la publicación marca un paso significativo en sus trayectorias. Ambas coinciden en que este logro no solo fortalece su formación, sino que también demuestra que es posible generar conocimiento de impacto a nivel de pregrado.
Junto con los aprendizajes metodológicos, ambas subrayan el valor del proceso, trabajo en equipo, perseverancia y la certeza de que en ciencia nadie avanza solo. “Es normal sentir miedo al inicio, pero los resultados hacen que todo valga la pena. Hay que atreverse, equivocarse, preguntar y volver a intentarlo”, aconsejan a otras y otros estudiantes que dudan en dar el salto a la investigación.
El estudio, además, abre nuevas preguntas, ¿qué otros mecanismos fisiológicos permiten esta resistencia?, ¿cómo responde la especie a rangos térmicos aún más amplios?, ¿qué similitudes existen con otras especies del desierto? Interrogantes que ya proyectan futuras líneas de investigación. De hecho, mientras Catalina visualiza profundizar en áreas ligadas a la genética, Meylin continuará en el mundo arácnido, explorando nuevas aristas como el estudio del veneno en otras especies del género. Este es un camino que recién comienza, pero que ya posiciona a estas jóvenes científicas en la escena nacional.
Así, en un territorio donde la vida parece desafiar sus propios límites, esta pequeña araña, silenciosa, camuflada y resistente, se convierte en una inesperada aliada de la ciencia. Y junto a ella, dos estudiantes del norte demuestran que desde Tarapacá no solo se observa el desierto, sino que también se descifra, se investiga y se proyecta al mundo.
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