“El agua que el norte deja escapar”: expertos  internacionales y de la UNAP analizaron soluciones

Investigadores de Chile, Alemania, Austria, Omán y Estados Unidos analizaron en Iquique soluciones innovadoras frente a la crisis hídrica que se vice vive en el mundo, ocasión en las que se destacaron experiencias desarrolladas por la Universidad Arturo Prat en reutilización de aguas, cultivos en zonas áridas y tecnologías para territorios desérticos; así como también el uso de la niebla como una fuente de agua alternativa.

La creciente escasez hídrica que afecta a ciertas zonas de la Tierra entre ellas la macrozona norte de Chile, y la necesidad de avanzar hacia modelos de agricultura más resilientes fueron parte del eje central del seminario internacional “Agricultura en el desierto mediante el uso de fuentes de agua alternativas y energías renovables”, encuentro científico desarrollado en la Universidad Arturo Prat (UNAP) que reunió en Iquique a especialistas nacionales e internacionales dedicados a la investigación aplicada en ecosistemas áridos.

La actividad, organizada por el Centro UC Desierto de Atacama de la Pontificia Universidad Católica de Chile junto a la Facultad de Recursos Naturales Renovables  de la  Universidad Arturo Prat  y su  Proyecto LabAncestral, AgroExt y la Estación Alto Patache,  permitió abordar experiencias, investigaciones y soluciones tecnológicas orientadas a enfrentar uno de los principales desafíos ambientales del norte de Chile: garantizar seguridad hídrica en territorios afectados por el cambio climático, la desertificación y la creciente presión sobre los recursos naturales.

Uno de los expositores principales fue el investigador de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la UNAP, Dr. Jorge Olave. Durante su presentación, el investigador señaló que la reutilización de aguas residuales tratadas continúa siendo una deuda pendiente en el país, especialmente en territorios que enfrentan altos niveles de estrés hídrico.

“Existe una crítica situación hídrica en la macrozona norte y, lamentablemente, en Chile la reutilización de aguas residuales tratadas sigue siendo mínima. Según cifras de la Superintendencia de Servicios Sanitarios, apenas cerca del 6% de estas aguas son reutilizadas y principalmente en la zona centro del país”, explicó el Dr. Jorge Olave.

En esa línea, advirtió sobre el potencial hídrico que actualmente se pierde en la Región de Tarapacá. “En Iquique se descargan al mar entre 800 y 1.000 litros por segundo de aguas servidas tratadas, recurso que podría transformarse en una importante fuente hídrica para la agricultura regional”.

El investigador agregó que “con ese volumen se podrían regar hasta mil hectáreas utilizando sistemas tradicionales y hasta cuatro mil hectáreas mediante tecnologías de riego más eficientes”.

Asimismo, sostuvo que uno de los principales obstáculos para avanzar en este tipo de iniciativas continúa siendo la falta de normativas que permitan reutilizar estas aguas de manera segura para fines agrícolas. “Hoy esa agua se pierde por falta de leyes y reglamentos que permitan avanzar de manera segura en la reutilización para fines agrícolas”.

REUTILIZACIÓN DE AGUAS

El investigador Unapino presentó diversas experiencias desarrolladas en zonas áridas del país vinculadas al uso de aguas residuales urbanas tratadas para la producción agrícola.

Entre ellas destacó un proyecto FIA ejecutado en la comuna de Pozo Almonte, enfocado en la producción de flores mediante sistemas aeropónicos utilizando aguas residuales urbanas tratadas. La iniciativa permitió evaluar nuevas alternativas productivas para zonas de extrema escasez hídrica, incorporando tecnologías de cultivo sustentables adaptadas a condiciones desérticas.

A ello se sumó una segunda experiencia desarrollada junto a agricultores de Calama, centrada en el cultivo de hortalizas de fruto, melones, tomates y flores mediante reutilización de aguas tratadas, buscando fortalecer la productividad agrícola a través del uso eficiente del recurso hídrico.

El académico también expuso una investigación colaborativa desarrollada junto a la Universidad Austral y su , el Centro de Humedales, la Universidad Católica del Maule y la Universidad de Playa Ancha, orientada al tratamiento de aguas residuales mediante humedales construidos para uso agrícola. En este proyecto, la Universidad Arturo Prat estuvo a cargo de evaluar la producción de alfalfa, mientras otras instituciones analizaron frutales y hortalizas.

INVESTIGACIÓN APLICADA

El seminario internacional formó parte de la conmemoración de los 20 años del Centro UC Desierto de Atacama, entidad dedicada a impulsar investigación aplicada y soluciones tecnológicas para ecosistemas áridos.

La jornada contempló exposiciones científicas, intercambio de experiencias y visitas técnicas a proyectos emblemáticos desarrollados en la Región de Tarapacá. Entre ellos destacó la visita a la Estación Experimental Canchones, donde investigadores de la UNAP mantienen diversos cultivos adaptados al desierto, incluyendo el reconocido Vino del Desierto, iniciativa que ha alcanzado reconocimiento internacional por su innovación agrícola en condiciones extremas.

Los participantes también recorrieron las plantaciones de palma datilera en el oasis Santa Rosita de Pica, proyecto del Consorcio del Desierto  apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) en conjunto con la UNAP, además del Oasis de Niebla Alto Patache, referente internacional en investigación sobre captación de agua desde niebla en pleno desierto de Atacama.

SOLUCIONES DESDE LOS TERRITORIOS

Durante la actividad el Decano de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la Universidad Arturo Prat, Dr. Aliro Villacorta, destacó que la magnitud de la crisis hídrica y climática que enfrenta el norte de Chile exige avanzar con mayor decisión hacia una ciencia conectada con las realidades territoriales y capaz de generar soluciones concretas para las comunidades.

"Desde las regiones, y especialmente zonas extremas como Tarapacá, poseemos condiciones únicas que convierten al territorio en un verdadero laboratorio natural para el desarrollo de investigación aplicada, innovación y nuevas tecnologías orientadas a enfrentar la escasez hídrica y la desertificación que avanza cada vez mas en extensión territorial y en impacto. 

Hoy más que nunca necesitamos soluciones construidas desde los territorios. El desierto nos está obligando a innovar, a generar conocimiento pertinente y a fortalecer el trabajo colaborativo entre universidades y sus investigadores e investigadoras, como fuerte compromiso del sector público y en alianza con las comunidades y los privados para responder a desafíos que ya son urgentes. Esto vuelve realidad la triple hélice de academia, industria y gobierno”.

 Asimismo, sostuvo que encuentros científicos de carácter internacional como éste permiten no solo compartir experiencias, sino también consolidar redes de colaboración que fortalecen el desarrollo de una ciencia regional con impacto real en la calidad de vida de las personas y en el desarrollo sostenible del norte del país.

“Como universidad estatal, regional y de zona extrema tenemos la responsabilidad de impulsar investigación que dialogue con las necesidades del territorio y que contribuya a construir soluciones sostenibles para el futuro hídrico, agrícola y ambiental de nuestras regiones. La ciencia no puede ni debe ser un agente aislado; debe transformarse en una herramienta concreta para enfrentar la crisis climática y generar oportunidades de desarrollo para las comunidades”.

Finalmente, los organizadores valoraron el seminario como una instancia estratégica para fortalecer vínculos entre universidades, centros de investigación y actores públicos y privados, promoviendo iniciativas innovadoras orientadas a la seguridad hídrica, la agricultura resiliente y el desarrollo sustentable en ecosistemas áridos.

 


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