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Con feria didáctica, música y danza la UNAP celebró el Willka Kuti
Con feria didáctica, música y danza la UNAP celebró el Willka Kuti
"Nuestra hija tiene tres años y para ella todo ha sido asombroso y entretenido porque ha podido aprender haciendo. Para nosotros también ha sido una oportunidad enorme. No somos del norte y aquí hemos conocido mucho más sobre la cultura aymara, sus tradiciones y el patrimonio de esta región. Actividades como esta enseñan a respetar nuestras raíces de una manera cercana y significativa".
Con esas palabras, María Bustos y Cristian Muñoz resumieron la experiencia que vivió su hija Martina mientras recorría un telar, moldeaba figuras en greda y descubría los sonidos de los sikuris. Para esta familia, la jornada fue mucho más que una actividad recreativa, fue un acercamiento al patrimonio cultural del territorio que hoy los acoge.
"Hemos aprendido más aquí que en toda la enseñanza media", agregaron, una frase que reflejó el sentir de muchas familias que el pasado viernes participaron en "Brotes del Willka Kuti 5534", una feria didáctica intercultural que transformó el Paseo Baquedano en una gran aula abierta dedicada a la cultura, la identidad y el patrimonio vivo de los pueblos andinos.

En tanto, Jocelyn Gómez, junto a su hermana que recorrían el Paseo Baquedano, afirmó que "Me encanta que se realicen actividades como esta, porque permiten que los niños conozcan desde pequeños la cultura aymara y comprendan que forma parte de nuestra historia y de la identidad de la región. Aprender sobre nuestras tradiciones de una manera tan cercana y entretenida hace que las valoren y las respeten desde la infancia"
La iniciativa fue organizada por la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Arturo Prat (UNAP), a través de las carreras de Educación Parvularia Intercultural y de Técnico de Nivel Superior en Lengua y Cultura Aymara para la Educación Parvularia, con el apoyo de la Dirección General de Vinculación con el Medio e Internacionalización, mediante el proyecto Circuito Cultural y Patrimonial.
Así, jardines infantiles y escuelas de lenguaje, junto a sus familias y numerosos transeúntes, participaron en una jornada donde la cosmovisión andina dejó de ser un concepto para convertirse en una experiencia que podía tocarse, escucharse, pintarse, saborearse y compartirse.

PATRIMONIO Y PRIMERA INFANCIA
Lejos de una celebración tradicional, la feria invitó a niñas y niños a descubrir el significado del Willka Kuti, el retorno del sol para los pueblos andinos, mediante estaciones interactivas de arte, lengua aymara, pintura, modelado en greda, tejido, música y gastronomía ancestral.
Cada espacio fue diseñado para que los niños exploraran libremente, acompañados por docentes y estudiantes de Educación Parvularia Intercultural y del Técnico en Lengua y Cultura Aymara, quienes llevaron a la práctica una propuesta educativa basada en el aprendizaje situado y el respeto por la diversidad cultural.
Los académicos de la Facultad de Ciencias Humanas, Janet Flores y Daniel Moscoso, junto a la jefa de carrera de TNS en Lengua y Cultura Aymara para la Educación Parvularia, Francisca Muñoz, explicaron que el propósito fue acercar el patrimonio a la infancia desde la experiencia.
"Queremos revalorizar las tradiciones de los pueblos originarios a través de experiencias donde los niños y las niñas descubran por sí mismos la riqueza de la cultura regional, acompañados de expresiones como la música y la danza. El Paseo Baquedano nos permitió encontrarnos con las familias y acercar estas manifestaciones culturales a toda la comunidad".
IDENTIDAD Y TERRITORIO

La decana de la Facultad de Ciencias Humanas, Dra. Marcela Quintana, destacó que iniciativas como esta reflejan el compromiso de la Universidad Arturo Prat con la formación de ciudadanos conscientes de la riqueza cultural del norte de Chile.
"La educación tiene la responsabilidad de formar personas capaces de comprender y valorar la diversidad cultural de los territorios donde viven. Cuando acercamos el patrimonio a la primera infancia mediante experiencias significativas, no solo fortalecemos el aprendizaje, sino que también contribuimos a preservar la memoria, la identidad y los saberes ancestrales que distinguen a Tarapacá. Como Facultad de Ciencias Humanas creemos que la vinculación con el medio cobra sentido cuando el conocimiento dialoga con la comunidad y genera un impacto que trasciende las aulas. En ese contexto, el trabajo que han desarrollado docentes y estudiantes de estas carreras es invaluable".
EL LEGADO DE LOS PUEBLOS ANDINOS

El Willka Kuti, conocido como el Retorno del Sol o Año Nuevo Andino, marca el inicio de un nuevo ciclo para los pueblos originarios del altiplano. Cada solsticio de invierno simboliza el renacimiento del sol y la renovación de la vida, reafirmando el vínculo entre las personas, la naturaleza y el universo.
En las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, esta celebración constituye una de las expresiones más relevantes del patrimonio cultural vivo. Su permanencia depende de que las nuevas generaciones conozcan, comprendan y valoren estos saberes.
En ese contexto, la jefa de carrera de Educación Parvularia Intercultural, María Francesca Nieto, explicó que la feria nació con el propósito de acercar la lengua y la cultura aymara a la primera infancia. "Queremos que los niños y las niñas vivan estas experiencias desde pequeños para que este conocimiento permanezca en ellos y sean quienes mantengan viva esta herencia cultural".
Por su parte, Francisca Muñoz, jefa de carrera del Técnico de Nivel Superior en Lengua y Cultura Aymara para la Educación Parvularia, destacó que la diversidad cultural constituye una de las mayores fortalezas de Tarapacá. "Nuestra región es profundamente diversa y estas actividades permiten que niños, familias y visitantes conozcan, respeten y valoren las distintas expresiones culturales presentes en nuestro territorio".

Una opinión similar expresó Catherine Liefoc, educadora de la Escuela de Lenguaje Kunamasta. "Es una experiencia muy atractiva para las familias y especialmente para los niños. Acercarlos desde pequeños a las raíces aymaras fortalece la identidad regional y crea un vínculo muy valioso entre la educación, la familia y el patrimonio."
APRENDER PARA PRESERVAR

La jornada también representó una valiosa experiencia formativa para las futuras educadoras interculturales. Yeri López, estudiante de Educación Parvularia Intercultural, señaló que trabajar directamente con niñas y niños reafirma el sentido de su vocación. "Elegí esta carrera porque quiero conocer más profundamente la cultura aymara y aportar, desde la educación, para que las nuevas generaciones valoren nuestras raíces".

Ese compromiso también se refleja en la historia de Magdale Mamani, quien, junto a sus hijas Danitza Choque y Lilibeth Choque, cursa la carrera de Técnico de Nivel Superior en Lengua y Cultura Aymara para la Educación Parvularia.
"Nunca imaginé que a mis 60 años estaría sentada en una sala de clases junto a mis dos hijas. Es una experiencia profundamente emocionante e inolvidable. Estudiar juntas nos ha unido aún más como familia y me llena de orgullo poder seguir aprendiendo y aportar, desde mi conocimiento de la lengua aymara, a las nuevas generaciones", afirmó Magdale.
Asimismo, Danitza, destacó el valor que tiene compartir este proceso con su madre. "Ella habla y vive la lengua aymara desde siempre, por lo que cada día aprendemos de su experiencia. La universidad nos entrega herramientas para fortalecer ese conocimiento con la escritura, la didáctica y nuevas metodologías de enseñanza. Es un orgullo recorrer este camino junto a ella".
En tanto, Lilibeth valoró el impacto que tendrá esta carrera para la preservación del patrimonio regional. "Agradecemos profundamente esta oportunidad que nos brindan la UNAP y la Subdirección Nacional Norte de CONADI. Esta carrera marca un hito para nuestra región, porque rescata la lengua y cultura aymara y, al mismo tiempo, abre nuevas oportunidades laborales en educación, salud, cultura e instituciones públicas. Esperamos que este proyecto continúe creciendo para que muchas más personas puedan formarse y contribuir a preservar nuestra identidad".
La jornada culminó con degustaciones de preparaciones tradicionales y las presentaciones del Conjunto Folclórico Yachay Suyu y la Agrupación Ancestral Aymara Sikuris Layra Kirki, que llenaron el Paseo Baquedano de música, danza y simbolismo.
Más que conmemorar el inicio de un nuevo ciclo solar, la feria pedagógica "Brotes del Willka Kuti 5534" demostró que el patrimonio permanece vivo cuando la infancia lo descubre con curiosidad, las familias lo hacen suyo y la universidad abre espacios donde el conocimiento dialoga con la comunidad y fortalece la identidad del territorio.
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