Junto  a la UNAP y el Programa Originarias de ONU Mujeres

Estudiantes de Huara aprenden robótica explorando nuevas formas de crear

Eugenia Guzmán Vera
8 de septiembre 2026
Casa Central - Iquique

 

Programación, construcción y experimentación marcaron el inicio de un taller de robótica para estudiantes del Liceo de Huara, desarrollado en el marco del proyecto “Mujeres y Niñeces Indígenas: Transformando entornos”, impulsado por el Programa Originarias de ONU Mujeres y la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Arturo Prat. La iniciativa busca acercar oportunidades científicas y tecnológicas a territorios rurales, integrando innovación, interculturalidad y conocimientos locales.

En medio del desierto de Tarapacá, un grupo de estudiantes comenzó a explorar un nuevo lenguaje, el de la programación, los sensores y los robots, a través de un Taller de Robótica que busca acercar la ciencia y la tecnología a niñas y niños mediante actividades prácticas y lúdicas, donde construyen, programan, prueban y vuelven a intentarlo.}

Para Benjamín Vilches, estudiante de quinto básico, descubrir que un robot construido con piezas de Lego podía responder a instrucciones fue una experiencia que despertó su curiosidad. “Me gustó cómo podíamos programar los robots. Aprendí que unas cosas hechas con Lego podían funcionar y moverse. Ahora quiero aprender más, poder programar las cosas y también hacerlo solito”, contó.

La experiencia forma parte del proyecto “Mujeres y Niñeces Indígenas: Transformando entornos”, desarrollado en alianza entre el Programa Originarias de ONU Mujeres y la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Arturo Prat.

Así mediante  kits de robótica, las y los estudiantes se acercaron a principios de programación, mecánica y electrónica, descubriendo cómo una idea puede transformarse en algo concreto.

DESCUBRIR QUE SE PUEDE CREAR

Luz Alvarado, también estudiante de quinto básico, destacó la posibilidad de observar cómo sus creaciones respondían a las instrucciones entregadas desde un computador. “Me gustó hacer los robots y ver cómo se movían a través de un computador. Para las próximas clases me gustaría hacer más y aprender otras cosas”.

María Bracho valoró descubrir nuevas posibilidades en materiales que hasta ahora asociaba principalmente al juego. “Me gustó ver cómo todo funcionaba. Aprendimos que los Legos pueden funcionar con tecnología y ahora me gustaría aprender más sobre programación y cómo hacer que las cosas funcionen”.

Diosner Silva, en tanto, disfrutó especialmente construir con sus propias manos. “Me gustó armar las piezas y conectar el robot. Había visto los Legos, pero nunca había armado algo así. Me gustaría construir otros más grandes, como tanques, motos u otras cosas”.

APRENDER HACIENDO

Porque cada robot  o avance en estos talleres entrega la posibilidad de que niñas y niños descubrieran que también pueden crear, resolver problemas y transformar una idea en realidad. Así de acuerdo al académico Rubén Castro, responsable del taller junto al equipo de facilitadores, la idea es despertar tempranamente el interés por las ciencias y las tecnologías. “Buscamos incentivar en estudiantes el interés por las ciencias tecnológicas. Tienen un atractivo especial porque pueden armar, programar y ver inmediatamente el resultado de aquello en lo que han estado trabajando. Esa posibilidad de crear y experimentar genera una motivación muy importante”.

La metodología parte con lenguajes de programación sencillos y avanza hacia desafíos de mayor complejidad. “Esperamos que esta experiencia les entregue conocimientos que puedan serles útiles en el futuro y, al mismo tiempo, que conozcan nuevas posibilidades de desarrollo vinculadas a las áreas científicas y tecnológicas”.

El trabajo directo con las y los estudiantes estuvo a cargo de Felipe Reyes, Camila Honores y Daniel Alquinta, estudiantes de Ingeniería Civil Electrónica de la Universidad Arturo Prat.

Para Daniel Alquinta, enseñar robótica en Huara representa una experiencia significativa. “Es algo nuevo. Nunca había venido a Huara y se me hace muy interesante enseñar robótica en un lugar donde quizás no es tan fácil acceder a este tipo de experiencias”.

En tanto, Camila Honores destacó el vínculo entre conocimiento y territorio. “Nuestro lema habla de conocimiento y territorio, y en este momento justamente estamos haciendo territorio. Poder compartir lo que aprendemos y acercarlo a otras comunidades es una experiencia muy significativa”.

Asimismo, Felipe Reyes valoró la posibilidad de abrir nuevas alternativas para las y los estudiantes. “Esperamos que puedan interesarse por estas áreas y descubrir nuevas posibilidades para su futuro”.

Los tres facilitadores comparten una expectativa,  que la experiencia trascienda el taller. “Queremos que niñas y niños se acerquen a las carreras STEAM, pero principalmente que sean conscientes de que son capaces de crear cosas. Que descubran que pueden construir algo desde cero, programarlo, hacerlo funcionar y ser parte de proyectos cada vez más grandes”.

ACERCAR OPORTUNIDADES

En el marco de la jornada, la directora del Liceo de Huara, Carmen Barrera Hemings, sostuvo, que la llegada de estas experiencias tiene un valor que va más allá del aprendizaje tecnológico. “Para el Liceo de Huara, una comuna que está un poco lejos de donde pasan muchas cosas, es muy importante que se acerque la Universidad. El vínculo con la Universidad es muy nutritivo para nuestra comunidad educativa y permite que nuestros estudiantes puedan acceder a conocimientos como la robótica, que a veces, por distancia o recursos, es difícil alcanzar”.

La directora destacó la respuesta del estudiantado durante la primera jornada. “Los he visto muy concentrados y concentradas, trabajando en conjunto, compartiendo, haciendo preguntas y mostrando mucha curiosidad”.

A su juicio, acercar ciencia y tecnología también fortalece habilidades para comprender el mundo. “La ciencia y la tecnología suponen una forma de pensar que es necesaria para aprender, para hacerse preguntas, conocer el mundo e interactuar con otros en colaboración”.

CIENCIA, CREATIVIDAD E INTERCULTURALIDAD

Es que este Taller de Robótica forma parte de una propuesta educativa más amplia que busca integrar ciencia, tecnología, artes e interculturalidad mediante experiencias prácticas y situadas.

Marisol Salgado, coordinadora general de los talleres STEAM y dispositivos móviles, explicó que la metodología busca superar la enseñanza fragmentada. “Son experiencias educativas donde las niñeces exploran, crean, resuelven problemas, experimentan y aprenden haciendo. En la región estamos desarrollando esta propuesta con un sello territorial e intercultural, vinculando conocimientos científicos y tecnológicos con expresiones artísticas, saberes tradicionales y elementos propios de cada territorio”.

La iniciativa contempla talleres de robótica, además de astronomía, telar, mosaico y música en distintas localidades de Tarapacá, entre ellas Colchane, Huara e Iquique y, próximamente, Chanavayita. “Buscamos acercar oportunidades formativas que habitualmente se concentran en los centros urbanos. Además, queremos que estos talleres no sean actividades aisladas, sino que promuevan la participación de docentes y puedan vincularse con los aprendizajes escolares y el contexto cultural de cada comunidad”.

TECNOLOGÍA Y FUTUROS MÁS JUSTOS

Desde la Universidad Arturo Prat, la  Dra. Marcela Quintana Lara, decana de la Facultad de Ciencias Humanas y directora del proyecto, precisó que  el desafío es generar espacios donde la innovación dialogue con la identidad cultural y la realidad territorial. “Cuando hablamos de educación intercultural no pensamos únicamente en preservar conocimientos, sino también en generar condiciones para que las nuevas generaciones puedan dialogar con el mundo contemporáneo desde su propia identidad. Queremos que niñas y niños comprendan que la ciencia y la tecnología también les pertenecen, que pueden crear, innovar y proyectar su futuro sin renunciar a los conocimientos y a la riqueza cultural de sus comunidades”.

La decana destacó el valor de la alianza entre ONU Mujeres y la UNAP para poner capacidades académicas y profesionales al servicio de procesos educativos situados. “Como universidad pública tenemos la responsabilidad de generar oportunidades donde estas son más necesarias y de construir conocimiento junto a los territorios. El verdadero valor de estas experiencias está en ese encuentro: cuando la Universidad aprende de las comunidades y, al mismo tiempo, pone sus capacidades al servicio de niñas, niños y educadoras para ampliar sus posibilidades de desarrollo”.

En Huara, esa conversación entre territorio y futuro comenzó con pequeñas piezas, sensores y códigos. Pero detrás de cada robot que logró moverse apareció una idea mucho más grande: la distancia geográfica no debería determinar el acceso al conocimiento ni limitar la posibilidad de imaginar nuevos caminos.

 


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