Viernes 23 de octubre de 2026

Gaviotín chico: investigadores advierten brechas de conocimiento para proteger a esta especie amenazada

Pese a más de 15 años de acciones de conservación en Chile, aún existen interrogantes sobre la migración, la supervivencia y la dinámica poblacional de esta ave costera. Un seminario organizado por la Universidad Arturo Prat y las fundaciones Wayanay y para la Sustentabilidad del Gaviotín Chico reunió a especialistas que analizaron estos desafíos para avanzar en su protección.

¿Cuántos gaviotines chicos sobreviven?, ¿Qué ocurre con sus polluelos hasta llegar a la adultez? ¿Los gaviotines son fieles a los lugares donde nidifican?. Estas son algunas de las preguntas que la ciencia aún busca responder sobre esta especie en peligro de extinción.

Los desafíos fueron abordados en el seminario “Gaviotín Chico: conectando ciencia y conservación”, organizado por la Universidad Arturo Prat (UNAP), a través de la Facultad de Recursos Naturales Renovables, junto con la Fundación Wayanay y la Fundación para la Sustentabilidad del Gaviotín Chico. La jornada reunió a autoridades, especialistas, representantes de organismos públicos, académicas, académicos y estudiantes para compartir conocimientos y discutir nuevas oportunidades de investigación.

CIENCIA PARA COMPRENDER Y PROTEGER

El gaviotín chico (Sternula lorata) es una especie costera cuya conservación requiere conocer sus patrones reproductivos, desplazamientos y condiciones de supervivencia.

Durante el encuentro, María Teresa González, académica de la Universidad de Antofagasta, expuso sobre el estado de conservación de la especie en Chile y las brechas que persisten tras años de monitoreo. Entre ellas figuran la supervivencia desde la etapa de polluelo hasta la adultez y sus patrones migratorios, además de la falta de información para determinar si los ejemplares que nidifican cada temporada pertenecen a las mismas colonias.

La investigadora señaló que estos antecedentes son necesarios para comprender la evolución de las poblaciones y orientar medidas de conservación. También manifestó su expectativa de que el Plan de Recuperación, Conservación y Gestión de Especies (RECOGE) permita avanzar en acciones para enfrentar las amenazas que afectan al gaviotín chico.

Por su parte, Sylvia Hernández, directora ejecutiva de la Fundación para la Sustentabilidad del Gaviotín Chico, indicó que las estimaciones internacionales sitúan la población entre 700 y 1.700 parejas reproductivas. “Hay muchas cosas que hasta ahora, después de todos estos años de investigación, se desconocen y que se requieren para seguir avanzando en su conservación”, explicó, destacando la importancia de incorporar a las universidades y a nuevos investigadores en este trabajo".

DE LA INFORMACIÓN A LAS ACCIONES DE CONSERVACIÓN

Uno de los desafíos es conectar los antecedentes científicos con medidas coordinadas y efectivas. Elsa Ciare, directora de la Fundación Wayanay, advirtió que los estudios ambientales impulsados por distintas empresas pueden duplicar esfuerzos si no existe una línea común de trabajo.“Queremos ser un puente entre el conocimiento y la acción”, señaló, al plantear la necesidad de compartir información y coordinar las iniciativas para aprovechar mejor los recursos destinados a la conservación.

En la misma línea, Francisco Allendes Barros, también director de la Fundación Wayanay, destacó que los avances no son resultado del trabajo de una sola organización, sino de años de colaboración entre instituciones públicas, investigadores, empresas, organizaciones y personas comprometidas con el territorio.“Lo que necesitamos ahora es conectar mejor esos esfuerzos, compartir la información y avanzar juntos hacia medidas de conservación más efectivas. La colaboración con la Universidad Arturo Prat es fundamental para sumar conocimiento científico y formar nuevas generaciones que puedan continuar este trabajo”, afirmó.

PROTEGER LOS SITIOS DE NIDIFICACIÓN

En Tarapacá, la conservación del gaviotín chico está directamente relacionada con el uso del borde costero y la protección de los lugares donde se reproduce. Entre las amenazas identificadas durante el seminario figuran el tránsito de vehículos, la presencia de perros, la basura y el avance de las ocupaciones humanas sobre sectores de nidificación.

Hernández recalcó que la protección de la especie también requiere la participación de las comunidades, mediante la educación ambiental, el respeto por las zonas de reproducción y el conocimiento de las amenazas.“Muchas de las amenazas que hoy día tiene el gaviotín chico tienen que ver con nuestro diario vivir y con nuestra ocupación del territorio”.

La conservación de esta ave también está vinculada con el equilibrio de los ecosistemas. Su alimentación incluye pequeños peces, como la anchoveta, por lo que su protección requiere considerar las relaciones entre las especies y las condiciones que sostienen la vida en los ambientes marinos y costeros.

UNIVERSIDAD Y TERRITORIO

Durante la apertura, el decano de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la UNAP, Aliro Villacorta, destacó la importancia de la colaboración entre la academia y las organizaciones dedicadas a la conservación.

La autoridad universitaria señaló que el convenio entre la carrera de Biología Marina y la Fundación Wayanay se traduce en acciones concretas de investigación, educación ambiental y oportunidades para que las y los estudiantes se acerquen a experiencias reales de trabajo en terreno.

Asimismo, subrayó que la conservación de la biodiversidad requiere la participación activa de múltiples actores y que la formación profesional se enriquece mediante el contacto directo con investigadores, especialistas y organizaciones que trabajan frente a los desafíos ambientales del territorio.

“Como Facultad de Recursos Naturales Renovables, creemos firmemente que el conocimiento científico debe estar al servicio de la sociedad”, expresó, agradeciendo a las instituciones organizadoras, expositores, estudiantes y asistentes.

Para Guillermo Guzmán, académico de Biología Marina de la UNAP y responsable del seminario, la actividad permitió reunir a representantes de distintas instituciones, compartir antecedentes sobre el estado de conservación del gaviotín chico y profundizar en el conocimiento de su ciclo de vida. “Esta iniciativa abre nuevas posibilidades de colaboración entre la Universidad y las entidades que participan en la protección de esta especie”.

EXPOSICIONES

El programa incluyó exposiciones sobre el estado de conservación del gaviotín chico en Chile, la disponibilidad de alimento en Antofagasta, los efectos del fenómeno de El Niño en el océano y las presiones sobre los sectores costeros donde nidifica. La jornada concluyó con un panel dedicado a las brechas de conocimiento, el monitoreo y los desafíos pendientes.

De esta manera, el encuentro dejó planteada una tarea compartida: ampliar la investigación, articular los esfuerzos existentes y convertir el conocimiento en medidas de protección.


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