UNAP y SENDA Regional trabajan en propuesta de protocolo para prevenir y abordar el consumo de alcohol y otras drogas
La iniciativa busca establecer orientaciones para la prevención, la acogida y la derivación de estudiantes que requieran apoyo, incorporando la participación de la comunidad universitaria y la formación de monitores preventivos.

Fortalecer la prevención y establecer orientaciones para acompañar a estudiantes que requieran apoyo frente al consumo de alcohol y otras drogas es el objetivo de una propuesta de protocolo que desarrolla la Universidad Arturo Prat (UNAP), a través de la Unidad de Convivencia Estudiantil (UCE) y la Dirección General de Asuntos Estudiantiles (DGAE), en conjunto con el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) Regional.
La iniciativa busca avanzar en la construcción de un instrumento institucional que permita orientar las acciones preventivas y definir procedimientos de acogida, evaluación y derivación, resguardando la dignidad, la privacidad y los derechos de las personas. Bajo el enfoque de formación ciudadana, bienestar y cuidado compartido, la propuesta plantea abordar estas situaciones desde una perspectiva integral, considerando tanto las necesidades individuales como las condiciones del entorno universitario.
Al respecto, Karime Rojas, psicóloga de Convivencia Estudiantil, explicó que la propuesta surge de la preocupación por el bienestar de las y los estudiantes y la necesidad de avanzar hacia una atención libre de prejuicios. “Lo que buscamos con esta propuesta es cambiar la manera en que abordamos estas situaciones, dejando de lado los prejuicios y fortaleciendo la prevención, la orientación y el acompañamiento oportuno”, señaló.
El documento se encuentra en etapa de elaboración y está concebido como una propuesta para el diálogo y la construcción de acuerdos. Por ello, contempla la participación de distintos actores de la comunidad universitaria, entre ellos SENDA, los centros de estudiantes, la Federación, las carreras y las unidades institucionales de apoyo, con el propósito de recoger necesidades y definir responsabilidades para su futura implementación.

PREVENCIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO SIN ESTIGMATIZACIÓN
Uno de los principios centrales de la propuesta es facilitar que las y los estudiantes puedan solicitar ayuda sin temor a ser juzgados o estigmatizados. Para ello, se plantea fortalecer las acciones de orientación y acompañamiento, junto con establecer rutas claras de atención y derivación hacia las redes de apoyo correspondientes.
En este marco, la Unidad de Convivencia Estudiantil tendría un rol de coordinación, acogida y acompañamiento, mientras que Salud Estudiantil participaría en la evaluación sanitaria y la derivación asistida, de acuerdo con las necesidades de cada caso. Por su parte, SENDA aportaría apoyo técnico y formativo, además de capacitación y materiales para las acciones preventivas.
Entre las iniciativas que se busca impulsar destaca la formación de monitores preventivos del consumo de alcohol y otras drogas, quienes recibirían capacitación de SENDA. La propuesta considera la participación de estudiantes, dirigentes estudiantiles y docentes, con el propósito de entregarles herramientas para promover la prevención, reconocer situaciones de riesgo y orientar hacia las redes de apoyo disponibles.
Según explicó Rojas, esta estrategia permitiría fortalecer la participación de la comunidad universitaria y generar referentes cercanos para quienes necesiten orientación. “Queremos que estos monitores se conviertan en referentes cercanos, capaces de generar confianza, promover el diálogo y fortalecer una cultura de cuidado, siempre reconociendo los límites de su rol y la importancia del apoyo especializado”, indicó.
La propuesta también considera medidas de promoción del bienestar, campañas informativas, talleres y espacios de conversación sobre autocuidado, presión de pares y derechos. Estas acciones buscan fortalecer los factores protectores y promover una cultura universitaria en la que pedir ayuda sea una posibilidad accesible y libre de prejuicios.
Asimismo, el documento distingue las acciones de apoyo y atención sanitaria de los procedimientos legales y disciplinarios, estableciendo que el acompañamiento debe desarrollarse con respeto por la privacidad y el debido proceso. De esta manera, se busca evitar que la solicitud de ayuda sea entendida, por sí sola, como una infracción.
En esa línea, la psicóloga enfatizó la importancia de generar espacios de confianza para que las y los estudiantes puedan acercarse a solicitar orientación. “Queremos que un estudiante, al acercarse a nosotros, pueda sentir que no está siendo definido por una dificultad o por una decisión que tomó, sino que está siendo reconocido como una persona que merece respeto, comprensión y una oportunidad para salir adelante”, expresó.

UNA CONSTRUCCIÓN COLABORATIVA
La elaboración del protocolo contempla el trabajo conjunto de las unidades institucionales y la comunidad estudiantil, incorporando distintas perspectivas para responder a las necesidades de la vida universitaria. La propuesta incluye espacios de participación, revisión de las acciones preventivas y evaluación periódica de su utilidad.
Antes de su implementación, será necesario completar la revisión normativa, confirmar los contactos y recursos disponibles, y acordar las actividades, los responsables y los plazos de ejecución. Estos aspectos forman parte de los temas pendientes que deberán abordarse durante el proceso de construcción del instrumento.
Con esta iniciativa, la Universidad Arturo Prat busca avanzar hacia un enfoque preventivo centrado en las personas, que fortalezca el bienestar estudiantil, la formación ciudadana y la corresponsabilidad de la comunidad universitaria en la construcción de espacios de cuidado. Como concluyó Rojas, “prevenir no es solamente hablar de los riesgos del consumo, también es generar espacios de confianza, fortalecer los vínculos y construir una universidad donde todos sintamos que pertenecemos”.
ETIQUETAS DE LA NOTICIA
