CPEIP y UNAP continúan con plan de formación B-Learning para el bienestar socioemocional en equipos educativos del norte del país

Eugenia Guzmán Vera
8 de mayo 2025
Casa Central - Iquique

El programa beneficiará a cerca de 595 profesionales de la educación en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Atacama, fortaleciendo el bienestar socio-emocional y el trabajo colaborativo en comunidades escolares.

 

El Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Ministerio de Educación, en colaboración con la Universidad Arturo Prat (UNAP), a través de la Facultad de Ciencias Humanas, puso en marcha durante 2024 un ambicioso plan de formación en modalidad B-Learning, destinado a fortalecer el bienestar socioemocional de los equipos educativos de la macrozona norte del país.

Este programa, denominado “Plan de formación, acompañamiento y mentoría con herramientas pedagógicas para el bienestar socioemocional de los equipos educativos”, se ejecuta en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Atacama, y tiene como objetivo principal fortalecer las capacidades de los equipos educativos mediante un acompañamiento situado, que genere condiciones favorables e implemente estrategias colaborativas enfocadas en su bienestar.

ALINEADOS CON LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

Este innovador plan se enmarca dentro del Plan Nacional Docente, que busca mejorar las condiciones laborales y profesionales de los educadores, priorizando su dignidad y bienestar. Asimismo, responde a las directrices de la Política de Reactivación Educativa Integral  impulsada por el Ministerio de Educación.

En ese contexto, la Subsecretaría de Educación, a través del CPEIP, el 2024  adjudicó a la UNAP la ejecución de este plan formativo, diseñado en modalidad B-Learning, que reconoce al bienestar docente como un pilar clave para asegurar una educación de calidad y el desarrollo integral del estudiantado.

La formación contempla 28 sesiones cuidadosamente estructuradas para abordar diversas temáticas relacionadas con el bienestar emocional y el trabajo colaborativo. Está dirigida a cuatro integrantes por cada establecimiento educacional (un directivo, dos docentes y un asistente de la educación).

Durante 2024, 345 profesionales participaron en este proceso formativo, provenientes de las comunas de Arica, Camarones, Tocopilla, Calama, Antofagasta, Caldera, Chañaral y Copiapó. Para lo que queda del año 2025, se espera sumar también a otros 250 profesionales adicionales, sumando las comunas de Iquique, Alto Hospicio, Pozo Almonte, Pica, Vallenar y Diego de Almagro.

Cabe destacar que en abril de este año se realizaron cuatro encuentros presenciales en las ciudades de Arica, Antofagasta, Calama y Copiapó, donde se llevaron a cabo talleres con el fin de fortalecer las comunidades de aprendizaje profesional. Los talleres desarrollados fueron: “Experiencias que transforman: Desde el desafío hacia el crecimiento”; “Mirarnos para avanzar: Diagnóstico colaborativo de bienestar”; “Construyendo una nueva gran comunidad educativa” y  “Somos comunidad: Un nuevo camino de colaboración territorial”.

VOCES DEL PROYECTO

Al respecto, el Dr. José Díaz, coordinador académico del Plan, valoró el compromiso institucional y destacó su impacto en el sistema educativo regional. “De esta forma, la UNAP se está posicionando como un actor clave en la implementación de políticas públicas que favorecen el desarrollo de una educación de calidad, comprometida con las necesidades reales de los educadores”.

Además, subrayó la dimensión humana del proyecto “Estamos dedicados a fortalecer el bienestar de nuestros educadores. Este plan no solo busca ofrecer herramientas prácticas, sino también construir una comunidad educativa más afectiva y consciente de la importancia del autocuidado. Creemos firmemente que, al cuidar a nuestros docentes, estamos protegiendo el futuro de nuestras nuevas generaciones”.

Pilar Farías, mentora de la iniciativa y responsable de las prácticas pedagógicas de la Facultad de Ciencias Humanas, enfatizó el carácter colaborativo del enfoque “La idea es que los equipos de los establecimientos nos muestren cómo está la comunidad educativa y cómo se vive el bienestar socio-emocional entre sus miembros”.

Esta orientación participativa permite que, junto a los tutores, se realice un diagnóstico contextualizado de cada establecimiento, lo que da lugar a la creación de una matriz de acciones para mejorar la convivencia y fortalecer el trabajo colaborativo, adaptándose a la realidad de cada comunidad.

“Todo lo aprendido en el curso será transmitido al resto de los profesores, asistentes de aula, inspectores y a la comunidad en general, incluyendo a los apoderados”, agregó Farías, destacando la importancia del trabajo en red.

Por su parte, Cristina Morales Aguirre, académica de las carreras de Pedagogía en Matemáticas, Lenguaje e Inglés, y coordinadora logística del proyecto, explicó su rol en el acompañamiento territorial “Mi labor está centrada en establecer vínculos y brindar apoyo constante al coordinador académico y general del proyecto. Ha sido un trabajo arduo, que ha involucrado contactos con establecimientos en las cuatro regiones para explicar la metodología y beneficios del plan”.

También destacó la complejidad logística de la iniciativa. “Es un proceso desafiante, porque debemos acompañar permanentemente a los colegios y estar atentos a las distintas problemáticas que puedan surgir. Sin embargo, estamos comprometidos con el éxito de esta propuesta, sabiendo que el bienestar de nuestros educadores repercute directamente en la calidad educativa”.

Este plan, que involucra a un número importante de establecimientos y profesionales en diversas regiones, es un claro ejemplo del compromiso de la UNAP, sus investigadores y académicos, con la educación de calidad, el desarrollo humano y el fortalecimiento del sistema educativo del norte de Chile.

 


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