Con UNAP y Programa Originarias

Dispositivo Móvil culmina  labor educativa en el Terminal Agropecuario

Eugenia Guzmán Vera
18 de diciembre 2025
Casa Central - Iquique

El proyecto “Mujeres y Niñeces Indígenas: Transformando Entornos”, del Programa Originarias de ONU Mujeres, ejecutado por la Facultad de Ciencias Humanas de la UNAP, culminó su ciclo 2025 con aprendizajes, vínculos y una proyección esencial  para fortalecer los cuidados y la educación intercultural en espacios no convencionales. Esto, a través de los dispositivos móviles instalados en Plaza Arica y el Terminal Agropecuario que posibilitaron que las niñeces accedieran a la educación desde otra mirada , apoyando la labor de sus madres trabajadoras.

“He aprendido harto, hacer telares, títeres, pintar con témperas… Me gusta aprender con otros niños y quiero que las tías sigan viniendo”, dice con timidez y alegría Fernanda Gómez, 7 años, al cierre del dispositivo móvil que acompañó durante el segundo semestre del 2025 a las niñas y niños del Terminal Agropecuario de Iquique.

Su madre, Marisol Santa Cruz, vendedora de verduras y residente en Chile hace casi una década, resume el impacto “Estos talleres los han estimulado, entretenido y enseñado, y espero que el próximo año continúen, ya que para nosotras es una ayuda enorme mientras trabajamos”.

Entre los pasillos repletos de frutas y verduras, la vendedora Marta Santos Fernández también valoró la iniciativa  “Los niños están seguros, se entretienen y aprenden. Ojalá esto siga, porque seguramente serán aún más niños y necesitan este espacio”.

CIERRE QUE FORTALECE REDES

El cierre del dispositivo móvil, implementado por la Facultad de Ciencias Humanas de la UNAP junto al Programa Originarias de ONU Mujeres, marcó el final de un proceso iniciado en Plaza Arica y posteriormente desarrollado en el principal centro comercial de la ciudad.

En ambos espacios, en medio de la actividad laboral de cientos de mujeres, floreció un punto de cuidado, juego y aprendizaje que fortaleció redes de apoyo y acercó la educación intercultural a territorios donde la sala de clases se transforma en un pasillo lleno de vida, verduras y frutas.

Principales protagonistas de este hito fueron las estudiantes de Educación Parvularia  de la UNAP, Yexalen Lovera, Nadia Antelo, Anahis Vega y Camila Caimanque, quienes precisaron. “Trabajar en un pasillo, con otros materiales, otras dinámicas, ha sido un aprendizaje enorme como futuras educadoras. Este es un contexto donde generalmente no llega la educación, y nos encontramos con niños y niñas muy ansiosos de aprender y jugar , que nos esperaban cada fin de semana, y eso te llena el corazón”.

EDUCACIÓN, CUIDADOS E INTERCULTURALIDAD 

La directora del proyecto Mujeres y niñeces, transformando entornos, Verónica Apablaza, destacó que la experiencia confirmó la urgencia de abrir más espacios educativos donde las mujeres trabajan.

“Estamos garantizando el derecho de los niños y niñas a recibir cuidados y atención, y al mismo tiempo potenciamos a las madres en su labor. Esta red de apoyo permite que se desempeñen con más tranquilidad”.

En ese contexto, desde la Facultad de Ciencias Humanas,  su decana Marcela Quintana subrayó el valor pedagógico y social de la intervención “La educación debe estar donde están los niños. Este dispositivo demuestra que es posible innovar para garantizar aprendizajes y cuidados en cualquier territorio”.

Finalmente, la Gerenta del Programa Originarias de ONU Mujeres, Rebeca Sanhueza, enfatizó que  “Rescatar saberes y  ser una red de apoyo para las mujeres trabajadoras, es esencial para una educación que respete la identidad de cada niño y niña. Este dispositivo lo hizo realidad en un espacio vivo como el Terminal,  se transformó así en un punto de encuentro para familias indígenas y migrantes, donde se unió el cuidado, la educación,  la creatividad”y la interculturalidad”.


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