Propedéutico UNAP: diez años abriendo caminos hacia la educación superior, de 15 a más de mil estudiantes

Eugenia Guzmán Vera
13 de octubre 2026
Casa Central - Iquique

Lo que comenzó en enero de 2017 con 15 estudiantes interesados en la pedagogía hoy suma más de mil participantes y 41 titulados. Las historias de quienes pasaron por sus aulas, junto con el crecimiento del programa a 15 carreras y 33 establecimientos educacionales, reflejan una década de trabajo por ampliar las oportunidades de las y los jóvenes de Tarapacá.

Para algunos jóvenes, elegir una carrera y llegar a la universidad parece un camino natural. Para otros, es una posibilidad lejana, atravesada por dudas vocacionales, brechas educativas o la falta de referentes que les permitan imaginarse como profesionales. Hace diez años, la Universidad Arturo Prat (UNAP) comenzó a trabajar para acortar esa distancia.

En enero de 2017, 15 estudiantes dieron vida al entonces Programa Propedéutico Talento y Vocación de Profesor, una experiencia piloto orientada a jóvenes interesados en las pedagogías. Hoy, aquella iniciativa evolucionó hacia el Propedéutico Institucional, amplió sus áreas de formación y extendió su relación con las comunidades escolares. De acuerdo con las cifras entregadas por su coordinadora ejecutiva, Rossana Cortés Donoso, más de mil estudiantes han pasado por sus aulas durante estos años y 41 han obtenido un título profesional.

Para Cortés, sin embargo, la historia del programa no se explica únicamente a través de sus cifras. Durante la ceremonia por los diez años, invitó a mirar el camino recorrido desde las experiencias y oportunidades que han marcado la vida de quienes han participado. “Esta trascendencia no ha sido solo impactante en mi propia vida, sino en la de cientos de estudiantes que han vislumbrado aquí un futuro, una vocación, una razón de ser”, expresó, al recordar cómo el Propedéutico también la ha acompañado en distintos momentos de su vida personal.

Su reflexión apunta al sentido de una iniciativa que busca que las y los jóvenes puedan descubrir sus capacidades, explorar alternativas profesionales y proyectar un futuro que, hasta antes de participar, quizás no imaginaban posible.

DE ESTUDIANTES A PROFESORES

La cifra adquiere un significado especial cuando se observa a quienes han recorrido ese camino. Josué Mendoza, integrante de la primera generación, es hoy profesor del Colegio Simón Bolívar y profesional del mismo programa que lo acompañó durante su enseñanza media. Su historia muestra cómo una oportunidad de orientación puede marcar una decisión vocacional y proyectarse hacia otras generaciones.

“El Propedéutico me ayudó a afirmar mi decisión”, recuerda Mendoza, quien llegó al programa cuando estudiaba en el Colegio Bicentenario Domingo Santa María. Aunque sentía interés por la pedagogía, todavía necesitaba definir qué quería hacer con su vida profesional. Las conversaciones, las actividades y el vínculo con sus compañeros y profesores fueron fundamentales para tomar esa decisión.

Hoy, desde su trabajo como docente, espera aportar a las comunidades de Alto Hospicio, donde también participa en proyectos sociales. Su trayectoria representa una de las expresiones más concretas del sentido de esta iniciativa: que quienes alguna vez necesitaron orientación puedan, años después, acompañar a otras y otros jóvenes en la construcción de su futuro.

La ceremonia conmemorativa también dio espacio a la voz de Javiera Palestro Morales, profesora de Educación Básica titulada de la Universidad Arturo Prat y actual docente del Colegio Bajo Molle, quien intervino en representación de la primera generación del Propedéutico.

En su testimonio, Palestro destacó la trascendencia que el programa ha tenido en su desarrollo personal y profesional. Su participación permitió recordar los comienzos de esta experiencia desde la perspectiva de quienes fueron parte de sus primeras generaciones y hoy han construido sus propias trayectorias laborales.

Durante la ceremonia también se reconoció a diez integrantes de la primera generación, entre ellos profesionales de la educación que actualmente se desempeñan en establecimientos de la región. La entrega de estas distinciones permitió reencontrar a quienes dieron los primeros pasos en un programa que, una década después, continúa ampliando sus oportunidades de formación.

UNA UNIVERSIDAD QUE ABRE SUS PUERTAS

Hay experiencias que permiten comprender el alcance de un programa más allá de sus indicadores. Rossana Cortés compartió durante su discurso el relato de una madre de Alto Hospicio cuyo hijo, de 17 años, participa en el Propedéutico y es autista.

La mujer le contó que, durante las primeras jornadas, acompañó a su hijo a la universidad. En una actividad posterior, él se trasladó solo en micro desde Alto Hospicio, en lo que fue su primer viaje sin compañía hacia otra ciudad. Para su familia, ese paso representó mucho más que un trayecto,  significó avanzar hacia una mayor autonomía en un entorno que comenzaba a sentir propio.

La madre también le explicó a Cortés cuánto valoraba que su hijo encontrara un ambiente acogedor, profesores cercanos y compañeros con quienes compartir. Tener información anticipada sobre las actividades y los lugares que visitarían le permitía, además, preparar mejor sus experiencias y acompañar sus necesidades.

En palabras de la coordinadora ejecutiva, la historia refleja cómo la universidad puede abrir oportunidades que trascienden el aprendizaje académico. “Es esta universidad la que le está abriendo sus puertas”, señaló al relatar la experiencia.

La frase que más la marcó fue la que la madre le transmitió sobre su hijo “La Universidad Arturo Prat es donde yo tengo (y quiero) que estar”.

El testimonio muestra otra dimensión del Propedéutico: el vínculo de confianza que puede construirse entre estudiantes, familias y comunidad universitaria. En ocasiones, la oportunidad comienza con una decisión vocacional; en otras, también implica atreverse a desplazarse solo, conocer nuevos espacios, compartir con jóvenes de distintas realidades y descubrir que la universidad puede ser un lugar al que se pertenece.

Para Cortés, esos momentos cotidianos permiten dimensionar el impacto que puede tener el programa en la vida de un joven y su entorno. Por eso, sostiene que el sentido de esta iniciativa se encuentra, ante todo, en las personas a las que acompaña.

TREINTA Y TRES COLEGIOS Y QUINCE CARRERAS

El crecimiento del Propedéutico también se refleja en su relación con las comunidades escolares. Según Rossana Cortés, el programa comenzó trabajando con estudiantes de seis establecimientos educacionales y durante 2026 recibió a jóvenes de 33 colegios.

La ampliación no se limitó a la cobertura. En 2023 comenzó a gestarse la reformulación de la iniciativa original para incorporar otras carreras, además de las pedagogías. Desde 2025, las y los participantes pueden acercarse a áreas como Sociología, Trabajo Social, Ingeniería Civil Ambiental, Agronomía, Biología Marina e Ingeniería en Biotecnología. Durante 2026 se incorporaron Traducción y Administración y Gestión Pública.

Con esta expansión, el programa pasó de su foco inicial en la formación docente a una oferta que actualmente contempla 15 carreras, de acuerdo con los antecedentes entregados por su coordinadora ejecutiva.

“Queremos formar personas con habilidades para el siglo XXI, profesionales de excelencia para la región”, señala Cortés Donoso, quien destaca los aprendizajes acumulados durante estos años y la confianza que la universidad ha depositado en el programa.

“Lo que hace el programa es creer en ellos, darles una oportunidad”, agrega, al referirse al sentido de un trabajo que busca que las y los jóvenes reconozcan sus capacidades y puedan proyectar su futuro.

Detrás de esa evolución existe una labor sostenida con establecimientos educacionales, carreras universitarias y equipos que acompañan a las y los participantes. Las acciones incluyen conversatorios, salidas a terreno, talleres, charlas y aulas abiertas, además de acompañamiento académico, vocacional y socioemocional.

La vinculación con las comunidades escolares permite que la universidad se acerque a las inquietudes de quienes están terminando la enseñanza media y que las y los jóvenes conozcan anticipadamente la vida universitaria. No se trata únicamente de informar sobre carreras, sino de ofrecer espacios para explorar intereses, reconocer capacidades y tomar decisiones con mayores herramientas.

La coordinadora ejecutiva también destacó que la experiencia de estos diez años ha confirmado la importancia de seguir difundiendo esta alternativa para que llegue a quienes la necesitan. “Esta inquietud nos impulsa a seguir difundiendo el Programa para que esta oportunidad alcance a todo aquel que la necesite”, expresó.

REDUCIR BRECHAS Y TRANSFORMAR VIDAS

Frente a la labor que ha realizado hasta hoy el Propedéutico, el rector de la Universidad Arturo Prat, Alberto Martínez, subrayó la importancia de sostener este compromiso, especialmente en un escenario de restricciones presupuestarias para las universidades del país.“Iniciativas como estas permiten acceder a la educación superior y transformar vidas y familias”.

El rector recordó que el programa nació desde la Facultad de Ciencias Humanas y que, con el tiempo, la institución asumió esta tarea como una responsabilidad compartida, incorporando a otras facultades y carreras. La ampliación muestra cómo una experiencia centrada inicialmente en las pedagogías puede convertirse en una iniciativa institucional de acceso más amplia, conectada con las necesidades de formación de la región.

Para la vicerrectora académica de la UNAP, Marianela Llanos Ortiz, el Propedéutico expresa una responsabilidad central de una universidad estatal: ampliar las oportunidades de acceso y acompañar a las y los jóvenes antes de su ingreso a la educación superior.“Este programa  representa nuestro rol social como universidad estatal, reduciendo estas brechas de ingreso a la educación superior”.

Agregó que la movilidad social, en este sentido, no se limita a obtener un título. También supone ampliar las posibilidades de desarrollo personal, abrir nuevas perspectivas para las familias y demostrar que el acceso a la formación profesional puede estar al alcance de jóvenes que antes no lo consideraban una alternativa posible.

El desafío de ampliar estas oportunidades también fue abordado por Máximo González, director de Pregrado de la Universidad de O’Higgins, quien participó como expositor en la ceremonia con una presentación sobre los orígenes y la trayectoria de los programas propedéuticos en Chile.

El académico destacó la vigencia de estas iniciativas para avanzar hacia una mayor equidad educativa, especialmente porque no todos los establecimientos educacionales participan de las mismas vías de acceso a la educación superior. Su reflexión puso de relieve una premisa fundamental: el talento está presente en todos los sectores sociales, pero las oportunidades para desarrollarlo no siempre se distribuyen de la misma manera.

RECONOCIMIENTOS 

La celebración de la primera década también fue una oportunidad para agradecer a las personas e instituciones que han acompañado el crecimiento del Propedéutico.

Uno de los momentos centrales fue el reconocimiento a las seis carreras de pedagogía que respaldaron los comienzos del programa: Educación Parvularia, Pedagogía en Educación Básica, Pedagogía en Inglés, Pedagogía en Educación Física, Pedagogía en Matemática y Física, y Pedagogía en Lengua Castellana y Comunicación.

La ceremonia también distinguió a representantes de establecimientos educacionales vinculados a la difusión y el desarrollo de esta iniciativa, entre ellos liceos, escuelas y colegios de Iquique, Alto Hospicio y otras localidades de Tarapacá. Su colaboración ha sido fundamental para acercar el programa a las comunidades escolares y orientar a estudiantes que se encuentran definiendo sus proyectos de vida.

Asimismo, se entregaron reconocimientos a colaboradores y colaboradoras que han aportado desde distintas áreas al funcionamiento del programa, entre ellos integrantes de equipos universitarios, académicos, docentes, profesionales y representantes de las comunidades educativas. Estas distinciones destacaron el trabajo colectivo que sostiene el acompañamiento de las y los jóvenes durante su participación.

La jornada incluyó, además, una intervención musical del maestro Julio Martínez, integrante de la Camerata de la Universidad Arturo Prat, quien interpretó dos piezas clásicas y aportó un momento artístico a la conmemoración.

OPORTUNIDAD QUE SIGUE CRECIENDO

Para Josué Mendoza, el vínculo con el Propedéutico sigue teniendo sentido en esta nueva etapa de su vida. Desde su experiencia como profesor y profesional del programa, invita a quienes cursan tercero o cuarto medio y todavía no tienen claridad sobre su futuro a considerar esta alternativa. “Si no sabes bien qué estudiar, qué es lo que quieres hacer, eso no es impedimento para que tú puedas construir tu proyecto de vida”, plantea.

Su mensaje conecta con el propósito que ha acompañado al programa desde sus comienzos: acercar la universidad a quienes necesitan orientación, ofrecer herramientas para tomar decisiones y abrir oportunidades para que el talento pueda convertirse en formación profesional.

En su discurso de aniversario, Rossana Cortés también puso el foco en el futuro. Al reflexionar sobre los resultados alcanzados, sostuvo que el valor del Propedéutico no depende exclusivamente de mantener una cifra creciente de participantes o titulados. “La suma sigue siendo positiva y si más adelante, en algún año las cifras esperadas caen, el sentido del programa seguirá intacto, porque su razón de ser son los estudiantes”.

Diez años después de aquella primera experiencia con 15 estudiantes, el Propedéutico Institucional de la Universidad Arturo Prat continúa abriendo caminos para que más jóvenes de Tarapacá puedan imaginarse en la educación superior y prepararse para llegar a ella.

La historia de sus primeras generaciones, el crecimiento de su oferta académica y las experiencias compartidas por estudiantes y familias recuerdan que una oportunidad puede marcar el comienzo de una trayectoria distinta. Y que, cuando esa posibilidad se sostiene en el tiempo, sus efectos pueden extenderse mucho más allá de las aulas.

 


ETIQUETAS DE LA NOTICIA